Diplomacia y coerción

Diplomacia y coerción

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13/02/2026 00:00
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

Gates cree que en ambos casos debería haberse aplicado lo que él caracteriza como “diplomacia coercitiva”.

Robert Gates, secretario de la Defensa de los EE. UU. del 2006 al 2011, nombrado por Bush hijo y ratificado por Obama, y director de la CIA con Bush padre, en su libro, publicado en el 2020 Exercise of Power (subtítulo: American Failures. Successes, and a New Path Forward in the Post–Cold War) hace un muy interesante análisis de la política exterior norteamericana a partir del final de la Guerra Fría.

Robert Gates considera que el gobierno de Bush hijo se equivocó en plantearse asumir directamente la construcción de un Estado democrático.

Gates, analizando las intervenciones en Irak y Afganistán, considera que el gobierno de Bush hijo se equivocó en plantearse, después del cambio de régimen, el objetivo de asumir directamente la construcción de un Estado democrático (nation-building), en dos países sumamente complejos, étnicamente divididos y culturalmente muy alejados de los valores occidentales.

Bush padre, en la primera Guerra del Golfo (1991), efectivamente evitó ese error, al costo de dejar a Sadam Huseín en el poder y creando en buena parte las condiciones para la Segunda Guerra del Golfo (2003).

Gates cree que en ambos casos debería haberse aplicado lo que él caracteriza como “diplomacia coercitiva”.

En el caso de Bush padre, después de la fulminante victoria militar, el general Norman Schwartzkopf, en el mismo acto de rendición, debería haberles manifestado a los generales del Ejército iraquí que seguirían los ataques aéreos contra sus unidades, sus cuarteles generales y equipos hasta que removieran a Sadam del poder o lo forzaran a rendirse personalmente para ser arrestado.

En diciembre de 1998, después de la expulsión de los inspectores de la ONU en relación con las armas de destrucción masiva, Clinton y Blair lanzaron, en cuatro días, 650 ataques aéreos y 400 misiles cruceros contra objetivos militares.

Al anunciar el ataque, Clinton dijo: “Mientras Sadam permanezca en el poder, él amenaza el bienestar de su pueblo, la paz de la región y la seguridad del mundo. La mejor manera de terminar definitivamente esa amenaza es con un nuevo gobierno iraquí”.

El objetivo era el cambio de régimen, pero después de ese ataque no hubo más acción al respecto. Gates cree que Clinton debería haber aplicado la “diplomacia coercitiva”.

Debería haber continuado con una más fuerte y prolongada ofensiva aérea contra objetivos militares y, al mismo tiempo, mandándoles el mensaje a los generales iraquíes de que los ataques seguirían hasta la destrucción del aparato militar iraquí, a menos que aceptaran respetar totalmente las resoluciones de la ONU, incluyendo la inspección intrusiva o derrocaran a Sadam.

Con una similar acción de “diplomacia coercitiva”, afirma Gates, Bush hijo podría haber logrado el cambio de régimen en Irak, evitando los enormes costos financieros y políticos de la invasión del 2003 y del posterior proceso de nation-building.

Dicen que el secretario de Estado y asesor para la Seguridad Nacional Marco Rubio —solo Kissinger había tenido los dos cargos a la vez— es un lector incansable. No sé por qué, pero tengo la impresión de que se leyó el libro de Gates y se lo comentó al presidente Trump.

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