Una historia de resistencia

Una historia de resistencia

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06/03/2026 00:02
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

La dictadura judicial ha retorcido las leyes para mantener detenido a Jose Ruben Zamora.

Si alguien ha afrontado los embates de la dictadura judicial, ese es Jose Rubén Zamora. El periodista lleva más de tres años y medio como preso de conciencia por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Si bien ahora se encuentra en arresto domiciliario, técnicamente esa es otra forma de privación de su libertad. Él sabe que el Ministerio Público, dirigido por Consuelo Porras, busca la forma de que vuelva a la cárcel.

Zamora es una figura cimera que apuesta por la libertad de expresión y por la democracia.

La persecución contra Zamora comenzó hace más de tres décadas. Desde su matutino dirigió la investigación de uno de los casos más emblemáticos de la represión del país, como lo fue el asesinato de la antropóloga Myrna Mack, ocurrido en 1990. Eso lo enfrentó a las estructuras criminales dentro del Ejército, que comenzaron la labor de intimidación en su contra.

En el 2003 su casa fue allanada y su familia mantenida secuestrada por varias horas, además de simular su ejecución. ElPeriódico continuó publicando investigaciones que revelaban casos de impunidad y corrupción en los que estaban involucradas las cúpulas gubernamentales y militares. En el 2008 fue secuestrado y estuvo desaparecido. Fue dejado en un paraje, con señales de que sus captores lo obligaron a injerir barbitúricos.

Pese a esas acciones, Zamora mantuvo la línea de periodismo de investigación para dar a conocer la rapiña del pacto de corruptos, al cual define como una alianza de políticos, empresarios y operadores judiciales que han utilizado las estructuras estatales para enriquecerse. En el 2022, Consuelo Porras, al servicio del expresidente Giammattei, fabricó caso tras caso en su contra, hasta llevarlo a prisión.

Las estructuras criminales no solo se fueron contra el periodista, sino que su sed de venganza las llevó a atacar al diario. El cierre de elPeriódico y la persecución contra varios de sus reporteros reveló la fragilidad de la libertad de prensa en una democracia que formalmente existe, pero que sigue sometida a presiones autoritarias. Sin embargo, nada ha detenido el periodismo de investigación. Aunque este medio ya no circula en las calles, ahora sus investigaciones se pueden leer desde la web.

La saña de Porras y la dictadura judicial lo han mantenido más de mil días en prisión y por dos breves períodos en arresto domiciliario. Estuvo encarcelado en una bartolina infestada por insectos y podía ver la luz del sol por pocas horas. Los informes médicos y psicológicos han revelado que esta situación inhumana ha impactado en su salud.

Lo que ha vivido Zamora es una muestra de cómo el Estado está secuestrado por estructuras de impunidad que retuercen las leyes para vengarse de quienes consideran sus enemigos. Desde su perfil periodístico se ha convertido en un símbolo incómodo para esos parásitos que han utilizado el Ministerio Público para atacar a quienes no les rinden pleitesía.

A pesar de la forma en que Consuelo Porras y los jueces venales lo han tratado, Zamora no quiere abandonar el país. El periodista asume una actitud de resistencia frente a las élites fascistas que se niegan a entender que Guatemala no es de su propiedad. Este es un país donde hasta el presidente se encuentra en peligro de ser defenestrado e ir a la cárcel por las oscuras estructuras que buscan retomar el poder.

Por eso, Jose Ruben Zamora es una figura cimera de quienes apuestan por la libertad de expresión y por la democracia. Su situación es una muestra del deterioro institucional que ha llevado a fiscales, jueces y otros comunicadores al exilio, pero al mismo tiempo representa una digna actitud contestataria frente a la opresión.

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