“Ya tenemos la ametralladora comprada”: la esperanza de San José Pinula por la beatificación del padre Hermógenes
San José Pinula espera con ansias que avance la causa de beatificación del padre Hermógenes López Coarchita, cuya respuesta podría conocerse en los próximos días.
Guatemala está a la expectativa de la noticia sobre el padre Eufemio Hermógenes López Coarchita, cuya causa de beatificación es analizada por los consultores teólogos del Dicasterio de los Santos, en Roma.
Sin embargo, feligreses de San José Pinula, a quienes el padre Hermógenes llamaba con cariño “mis pinulas”, esperan con ansias que la respuesta sea positiva y así ver que su antiguo párroco avance en el camino hacia los altares.
“Ya tenemos la ametralladora comprada. En mi casa esperamos con mucha esperanza y fe la respuesta del Vaticano, para que pronto se dé su tan merecido ascenso a los altares. El padre Hermógenes ha estado siempre presente en nuestras familias y en la vida de fe de nuestro pueblo, desde que éramos niños. Es un ejemplo de vida cristiana, humildad y servicio al prójimo”, expresa con alegría Graciela García.
“Esperamos con ansias que se declare al mundo una verdad que los pinultecos ya conocemos: el padre Hermógenes vivió su fe de manera heroica, prodigando amor y servicio. Siempre vivir la fe de manera auténtica puede acarrear enemigos. La fe no es derecha ni izquierda. La fe cristiana es amor al límite. Y él dio su vida entera por amor a sus pinulas”, dice Luis Guillermo Ramírez.
El sacerdote fue asesinado el 30 de junio de 1978, en San José Pinula. En el 2006 se solicitó a la Congregación de las Causas de los Santos que se introdujera la causa de beatificación y canonización del padre Hermógenes y, en el 2007, se abrió solemnemente la causa y se le proclamó “Siervo de Dios”.
Ahora, casi 20 años después de iniciado el proceso, se aviva la esperanza de que este avance, pues el 5 de marzo pasado el Dicasterio de los Santos entró a analizar la Positio, documento que reúne la investigación diocesana sobre las virtudes heroicas del Siervo de Dios para que luego sea declarado “Beato”.
“Desde que me enteré de que el 5 de marzo examinarían la Positio de nuestro querido Siervo de Dios, padre Hermógenes López Coarchita, he orado más por esta intención, estoy más al pendiente de noticias de la Arquidiócesis. Me siento con mucha ilusión y esperanza de que se reconozca en toda la Iglesia su entrega y amor a Cristo y a nuestro pueblo, a la vez que invita a vivir la misericordia, el servicio generoso y el profetismo cuando sea necesario”, expresa la hermana Nancy Monterroso, terciaria capuchina de San José Pinula.
La hermana Elsa Rosales Montezuma, de la misma congregación, expresa que también espera la noticia en oración y esperanza de que su testimonio de fe activa y profética sea reconocido en la Iglesia.
“Yo me he sentido muy ansioso y con la esperanza de que el Señor oiga nuestras oraciones y podamos tener al padrecito pronto en los altares. Yo crecí escuchando del padre Hermógenes, vi cómo mi mamá le tenía mucha devoción e incluso le atribuyó un par de milagros”, cuenta Javier Espinoza.
Amanda Solares también tiene recuerdos del sacerdote, pues cuando era niña él compartía con los pequeños, les regalaba dulces y procuraba su bienestar. “Lo que más recuerdo es que nos hizo un quiosquito para que pudiéramos ir a hacer tareas en las tardes, y de ahí nos invitaba a tomar café u horchata. Cuando fue el terremoto del 74, él andaba de casa en casa viendo cómo estaba su gente”, recuerda, y asegura que ha estado pidiéndole a Dios que pronto lleguen noticias positivas.
Cariño y devoción transmitidos por generaciones
Pese a que este año se cumplirán 48 años de su martirio, el padre Hermógenes es conocido por jóvenes a quienes sus padres y abuelos les han contado su historia.
“La transmisión de fe hacia el padre Hermógenes ha sido desde mi bisabuela, pasando por mi abuela y madre, hasta llegar a mí, reforzada por los demás miembros de mi familia. Todo comenzó con un ‘Padrecito bueno’ que regalaba dulces y visitaba a sus pinulas, un representante de Jesucristo cercano y amoroso, preocupado por cada uno de sus feligreses y compartiendo con ellos los bienes materiales y espirituales. ‘¡Qué rico el café, qué rica la tortilla con queso!’, dice mi abuela que le decía el padre Hermógenes a su mamá”, cuenta Alan Pérez.
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“Desde pequeña recuerdo que mis papás me contaban grandes historias que ellos tuvieron la oportunidad de compartir con el padre Hermógenes. Desde ya mi corazón espera con gran emoción, gratitud y esperanza esta gran noticia, porque en momentos de incertidumbre en mi vida fui al Santísimo y a la capilla donde están los restos del padre Hermógenes esperando una respuesta y, entre lágrimas, él me la dio”, asegura Celeste Castillo.
“A nosotros como jóvenes nos da esperanza y alegría poder tener un nuevo santo en nuestra Iglesia, pero también para nuestro municipio, que tanto lo necesita. Estamos esperando con mucha alegría y ansias esta noticia, que ojalá se dé en nuestro tiempo”, dice Gerardo Rosales.
José Iboy, por su parte, asegura que los grupos parroquiales han estado pidiendo a Dios que el padre Hermógenes pronto sea beatificado. “Él fue un párroco que dejó su huella en nosotros, no solo con su martirio, sino de muchas maneras. Incluso en su tiempo planificó dejar una bodega para la Hermandad de Jesús Nazareno, el Señor Sepultado y Cristo Resucitado, la cual aún tenemos”, cuenta.
Feligreses también han visto en el padre Hermógenes un ejemplo de amor, entrega, servicio y humildad que fortalece su vida cristiana y los invita a imitarlo.
“El padre Hermógenes es un ejemplo de vida, de fe, de entrega y servicio por medio de su ministerio sacerdotal. Como joven católico, a pesar de no conocerlo en vida, el testimonio parte de mis padres, abuelos y diarios escritos por el padre Hermógenes, que hoy siguen dando a conocer su vida ejemplar y la lucha por los derechos y necesidades de cada pinulteco. Por eso tengo el anhelo de verlo en los altares y que siga siendo un intercesor ante Dios”, asegura Alexander Rosales.
Nelson García cuenta que ha estado orando para que San José Pinula tenga un santo. “Sería algo maravilloso. Nos imaginamos cómo será cuando recibamos esa noticia que tanto pedimos a Dios. Sin lugar a dudas, él fue un instrumento de Dios en San José Pinula y nosotros tenemos la dicha de haberlo tenido en nuestro pueblo. Estamos seguros de que sigue intercediendo por nosotros”, expresa.
“Yo también espero con mucha fe la noticia sobre el avance de la causa del padre Hermógenes. Para nuestro pueblo fue una persona muy buena, que ayudó mucho a la gente y enseñó a vivir con fe. Este tiempo de espera ha sido de mucha oración y esperanza. Primero Dios en estos días tengamos esa gran noticia de que sea proclamado beato y posteriormente santo, porque él lo es. Muchas personas cuentan que han recibido milagros”, dice Evelyn Recinos.
“Para nosotros los pinultecos ya es un santo y queremos que sea reconocido a nivel mundial como tal. Mi papá, por ejemplo, recibió su primera comunión de manos del padre Hermógenes, y poder decir que tuvo su primer encuentro con Jesús Eucaristía de manos de un santo es una gran alegría. Confiamos en que Dios iluminará a las personas que llevan a cabo este proceso”, dice Amílcar Castellanos.
El padre Hermógenes López Coarchita nació en Ciudad Vieja, Sacatepéquez, el 16 de septiembre de 1928, y fue el tercero de ocho hermanos. A los 15 años ingresó al Seminario Conciliar de la Arquidiócesis y el 7 de noviembre de 1954 fue ordenado sacerdote.
Llegó a San José Pinula el 28 de noviembre de 1966, donde acompañó y sirvió a su pueblo durante 12 años, hasta el 30 de junio de 1978, cuando fue asesinado al regresar de visitar a un enfermo.
Actualmente su causa de beatificación y canonización es analizada por los consultores teólogos del Dicasterio de los Santos, en Roma, mientras católicos de toda Guatemala esperan que en los próximos días el proceso avance para que sea proclamado “beato”.