Guatemala vive una de las etapas más críticas de la historia y la verdad es que los que quieren algo mejor -que son más que los que quieren corrupción e impunidad- van perdiendo la batalla en la búsqueda de reconstrucción de un sistema de justicia que restablezca el Estado de Derecho. En eso ha tenido […]
Guatemala vive una de las etapas más críticas de la historia y la verdad es que los que quieren algo mejor -que son más que los que quieren corrupción e impunidad- van perdiendo la batalla en la búsqueda de reconstrucción de un sistema de justicia que restablezca el Estado de Derecho. En eso ha tenido mucho que ver el trabajo de cabildeo que hicieron algunos contra los anteriores funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, removiendo al embajador Tobin Bradley y del ministro consejero Patrick Ventrell y la designación de John Barret como encargado de negocios, a quien creemos se le trasladó información incompleta. No ha sido secreto el peso que ha tenido y tiene Estados Unidos en momentos clave del país, tal y como es la conformación de la principal Corte del país.
Ante ello creemos fundamental que, al margen de las diferencias ideológicas que puedan existir, exista un gran acuerdo entre la gente comprometida con la justicia para dar una especial batalla que tendrá su punto final con la designación de quien ocupe el cargo de Fiscal General en el Ministerio Público. Obviamente en ese pacto hay que estar claros de quiénes deben formar parte, puesto que quienes siguen buscando y se siguen beneficiando con la impunidad, meterán las manos velando por su fundamental interés.
La nueva era de investigación y persecución penal desde la fiscalía tiene que estar basada en pruebas irrefutables (como las que presenta la IVE) y no por venganzas personales, por resentimientos de sectas y sectores, ni por inclinaciones político / electorales.
La Hora ha sido un medio que ha antepuesto los intereses del país a la postura ideológica de quienes han sido sus Directores. Ha tenido tanto conservadores de pura cepa como gente comprometida con el necesario cambio social del país, por aquellos que consideran que necesitamos de todos los actores de los sectores (social y privado) que estén comprometidos, sabiendo que todo pasa por la necesidad de velar y proteger los derechos de todos, no solo los de un pequeño grupo, sea por su poderosa alianza para enriquecerse o por las fortunas que alguien haya podido acumular. Y en ese sentido la ideología personal no ha impedido la lucha por la justicia en toda la extensión del término.
En medio de esta situación, el papel de la Embajada de Estados Unidos se ha convertido en clave para algunos y prueba de ello es la conformación de la CC, por lo que entender el efecto del cabildeo hecho en Estados Unidos es muy importante para determinar cómo ello terminó siendo posible (y cómo es que China resultó con victorias), quiénes son los promotores de un cambio que apunta a la consolidación del sistema actual de justicia y qué los motiva, en un momento en que las inversiones y oportunidades para la gente no se pueden dar el lujo que reine de nuevo el régimen de impunidad existente y que ha alentado la corrupción.
El cabildeo allá fue fácil por cuestiones internas que ocurren en nuestro país y que permitieron vender la idea de la urgente necesidad de que Estados Unidos metiera las manos en la dirección que pretendían los que pagaban el cabildeo. Ese es un tema que nos interesa y en el que creemos que se debe seguir trabajando, al margen de las distintas ideologías que cuentan con personas honestas y comprometidas con el país y nosotros, por supuesto, seguiremos en esa tarea, le pese a quien le pese y aunque se quejen aquellos que resultaron peor de lo que tanto criticaron.