Las soft skills: las competencias que abren camino hacia el liderazgo y el trabajo en equipo
La experiencia, la preparación académica y los conocimientos técnicos destacan en un currículum, pero hay otras aptitudes que también pueden marcar la diferencia en un puesto de liderazgo, en una entrevista y en el trabajo diario: las soft skills o habilidades blandas. Trabajar en equipo, gestionar las emociones, seguir instrucciones, resolver desacuerdos o conflictos y […]
La experiencia, la preparación académica y los conocimientos técnicos destacan en un currículum, pero hay otras aptitudes que también pueden marcar la diferencia en un puesto de liderazgo, en una entrevista y en el trabajo diario: las soft skills o habilidades blandas.
Trabajar en equipo, gestionar las emociones, seguir instrucciones, resolver desacuerdos o conflictos y responder ante imprevistos son competencias clave para cumplir las tareas y colaborar con otras personas.
Las soft skills o habilidades blandas son competencias clave que no solo intervienen en las relaciones interpersonales, sino también en la coordinación de las tareas y el cumplimiento de los objetivos de una organización.
Aunque estas habilidades, suelen ser más demandadas para los puestos de liderazgo también marcan la diferencia entre quienes buscan empleo y crecer profesionalmente.
Fabiola Morales, consultora de reclutamiento de la empresa LHH, especializada en transición laboral con sede en Guatemala y Centroamérica, explicó que estas habilidades permiten relacionarse con otras personas.
A diferencia de las competencias técnicas, relacionadas con los conocimientos específicos de una profesión, refirió la especialista, las habilidades blandas se reflejan en la manera en que una persona trabaja y se desenvuelve dentro de una organización.
Desde la Psicología Organizacional, Gabriel Ramos, máster en esta especialidad y quien ofrece asesorías de manera independiente, señaló a La Hora que las soft skills comprenden competencias socioemocionales, interpersonales y de autorregulación que influyen en la forma de comportarse, tomar decisiones y relacionarse con el entorno laboral.
¿QUÉ HABILIDADES BUSCAN LOS RECLUTADORES?
Aunque las habilidades blandas más relevantes dependen de las funciones de cada puesto, Morales identifica entre las más valoradas por los reclutadores la comunicación efectiva, el trabajo en equipo, la adaptabilidad, la responsabilidad, la iniciativa y la resolución de problemas.
También destaca la disposición para aprender, especialmente en entornos donde las herramientas tecnológicas y los procedimientos cambian de manera constante.
La importancia de cada competencia varía según las responsabilidades.
En un puesto comercial, por ejemplo, la negociación, la escucha activa y la orientación al cliente son determinantes.
En uno administrativo, la organización, la atención al detalle y la gestión del tiempo cobran mayor relevancia.
Para quienes ocupan o aspiran a puestos de supervisión y gerencia, el liderazgo, la toma de decisiones y la capacidad de gestionar equipos adquieren un papel central.
Gabriel Ramos coincide en que la comunicación, la colaboración, la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional son competencias importantes; sin embargo, advierte que no existe una lista universal aplicable a todas las profesiones.
El experto refiere que las empresas deben identificar qué habilidades requiere cada puesto y evaluar a los candidatos con base en esos criterios.
En consecuencia, una persona no necesita destacar en todas las habilidades blandas para desempeñar un trabajo. Lo importante es identificar cuáles son relevantes para las responsabilidades del puesto y demostrar que puede ponerlas en práctica.
IMPORTANTES PARA UNA CONTRATACIÓN
Un candidato puede cumplir con los requisitos académicos y tener experiencia, pero puede enfrentar dificultades si no logra comunicar sus ideas, recibir instrucciones, resolver desacuerdos o adaptarse a los cambios.
Morales explicó que las empresas buscan personas capaces de integrarse a sus equipos, aprender los procedimientos internos y responder a las necesidades del puesto.
En un proceso de selección, las habilidades blandas pueden marcar la diferencia entre candidatos con una preparación técnica similar. La manera de resolver un caso práctico, explicar experiencias previas o proponer soluciones permite al reclutador identificar cómo una persona podría desenvolverse ante situaciones reales de trabajo.
Ramos por su parte enfatizó que la evaluación debe ir más allá de las primeras impresiones. Estar nervioso durante una entrevista no significa necesariamente que alguien carezca de inteligencia emocional, así como expresarse con seguridad no demuestra, por sí solo, capacidad de liderazgo.
Por ello, recomienda que las empresas recurran a entrevistas por competencias, ejercicios situacionales y otros métodos pertinentes para el puesto.
El objetivo es evaluar conductas y experiencias concretas, en lugar de basar la contratación únicamente en si un candidato resulta agradable o tiene facilidad para hablar.
¿CÓMO INFLUYEN LAS HABILIDADES BLANDAS EN EL TRABAJO?
- Comunicación: comprender instrucciones y evitar malentendidos.
- Trabajo en equipo: coordinar tareas y cumplir objetivos comunes.
- Adaptabilidad: responder a cambios en los procesos y las responsabilidades.
- Inteligencia emocional: manejar desacuerdos y situaciones de tensión.
- Liderazgo: tomar decisiones, orientar a otras personas y asumir responsabilidades.
Morales explicó que estas capacidades pueden favorecer el acceso a puestos de coordinación y liderazgo, aunque los ascensos también dependen de la experiencia, los resultados y las oportunidades disponibles.
Ramos advirtió en tanto, que el desempeño no depende únicamente del trabajador: también influyen la carga laboral, los recursos, la claridad de las instrucciones, el estilo de liderazgo y la cultura de la empresa.
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EN UNA ENTREVISTA, DÉ EJEMPLOS
Las habilidades blandas no se demuestran únicamente al incluir palabras como “responsable”, “proactivo” o “buen trabajador en equipo” en una hoja de vida.
Para los especialistas, es más convincente respaldar esas cualidades con ejemplos concretos.
Morales recomienda evaluar cómo se afrontan los problemas, se reciben las críticas y se resuelven los desacuerdos para identificar fortalezas y habilidades por mejorar.
En las entrevistas laborales, aconseja presentar ejemplos concretos de resolución de problemas, coordinación de actividades o cumplimiento de objetivos. Quienes buscan su primer empleo pueden recurrir a experiencias académicas, prácticas profesionales o voluntariado.
Ramos recomendo utilizar el método STAR, una estructura que permite organizar las respuestas a partir de cuatro elementos:
- Situación: explicar el contexto en el que ocurrió una experiencia.
- Tarea: describir la responsabilidad o el objetivo que debía cumplirse.
- Acción: detallar qué hizo la persona para responder al desafío.
- Resultado: indicar qué se consiguió o qué se aprendió de la experiencia.
Esta metodología permite mostrar cómo se aplicaron las habilidades en una situación específica, en lugar de limitarse a afirmar que se poseen.
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LAS HABILIDADES SE DESARROLLAN
Aunque algunas personas pueden tener mayor facilidad para comunicarse o desenvolverse en grupo, estas competencias pueden fortalecerse mediante la práctica, la retroalimentación y el aprendizaje continuo.
Participar en proyectos colaborativos puede ayudar a mejorar el trabajo en equipo; practicar la escucha activa puede fortalecer la comunicación, y aprender a recibir observaciones sin responder impulsivamente puede contribuir a gestionar mejor los desacuerdos.
Una vez dentro de una empresa, estas habilidades se reflejan en acciones cotidianas: cumplir compromisos, escuchar a los compañeros, solicitar ayuda cuando sea necesario, reconocer errores y mantener una actitud profesional ante las dificultades.
En ese sentido, las soft skills no son cualidades que simplemente se mencionan en una entrevista, sino comportamientos que deben mantenerse en el tiempo.
Identificarlas y desarrollarlas puede ayudar a los candidatos a prepararse mejor para el mercado laboral y a los trabajadores a afrontar nuevas responsabilidades.
La preparación técnica sigue siendo fundamental, pero saber aplicar los conocimientos, colaborar con otras personas y responder de manera constructiva ante los desafíos también forma parte de lo que una empresa necesita de sus trabajadores.