La tumba del Santo Hermano Pedro: cuántas veces se ha abierto, en qué festividades podría abrirse de nuevo y por qué se esperaría hasta 100 años
Como parte del cierre jubilar por los 400 años del nacimiento del Santo Hermano Pedro, se realizó la apertura de su tumba para veneración. ¿Por qué se podrían esperar 100 años para una nueva apertura?
El templo San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala, donde yacen los restos del Santo Hermano Pedro de San José Betancur, abrió durante cuatro días la tumba como parte de la celebración del cierre del año jubilar por sus 400 años de nacimiento.
La apertura, iniciada el 19 de marzo —fecha en la que se cree nació el santo—, se extendió hasta el 22 de marzo, un día después de la conmemoración de su bautismo. Al cierre del año jubilar, fray Edwin Alvarado, rector del templo, habría mencionado que podría volver a abrirse dentro de 100 años, durante una nueva conmemoración de su nacimiento.
Fray Edwin Alvarado, en entrevista con Prensa Libre, comentó que la tumba donde yacen los restos del santo han sido abiertos cinco veces a lo largo del tiempo, en gran parte debido a los terremotos que afectaron la estructura del templo.
Uno de los acontecimientos más relevantes ocurrió el 21 de mayo de 1900, cuando se realizó la primera exhumación privada de los restos, bajo el título de venerable siervo de Dios Pedro de San José Betancur. Ese mismo año, el 22 de junio, el papa Juan Pablo II lo declaró beato de la Iglesia. Este reconocimiento permitió realizar la exhumación, ya que venía precedido de su nombramiento.
Posteriormente, el 14 de octubre de 1990, se abrió nuevamente la tumba para llevar a cabo un reconocimiento canónico y científico de los restos. El 28 de octubre de ese mismo año, tras concluir el proceso —realizado con autorización de la Santa Sede y de las autoridades civiles de Guatemala—, los restos fueron trasladados al sepulcro actual, en la capilla de Veracruz, donde permanecen hoy, según Alvarado.
La tumba también se ha abierto durante momentos jubilares. Alvarado indicó que, en una conmemoración de su fallecimiento, se decidió abrirla durante los domingos de Cuaresma, aprovechando la afluencia de fieles. La ocasión más reciente de apertura ocurrió el 19 de marzo del 2025, con motivo del inicio del año jubilar de su nacimiento (19 de marzo de 1626).
En el 2025, la tumba se abrió durante tres días, de viernes a domingo. Posteriormente, se volvió a abrir para el cierre jubilar, en coordinación con Tenerife, su lugar de origen. En esta ocasión se extendió la apertura a cuatro días: 19, 20, 21 y 22 de marzo, incluidos sábado y domingo, para facilitar la visita de más personas, especialmente durante el quinto domingo de Cuaresma agregó Alvarado.
Par esta ocasión se registraron más de 23 mil 674 personas que visitaron su tumba, con la que concluyó la celebración del nacimiento del Santo Hermano Pedro y la apertura de la tumba.

100 años para la apertura de la tumba
En una de las notas de Prensa Libre sobre el cierre de la celebración se menciona que la tumba podría abrirse nuevamente en 100 años. Al conversar con fray Edwin Alvarado, indicó que esta es una proyección, ya que no existe una fecha definitiva.
El religioso destacó que la apertura podría adelantarse si surge una ocasión especial, como aniversarios relevantes, por ejemplo, la canonización del Hermano Pedro. Sin embargo, abrir la tumba no es un proceso sencillo.
“No se trata solo de levantar la tapa. El proceso de cierre implica medidas muy cuidadosas para su conservación: se limpia completamente, se sellan los bordes con materiales especiales, se colocan barreras para evitar la entrada de aire, polvo o insectos, y se utiliza un sellado hermético con silicón y otros compuestos”, procedimientos que se realizan para conservar sus restos.

Imagen de los restos óseos expuestos en el templo de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala, con motivo del 400 aniversario de su nacimiento. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Sus restos yacen donde fue su voluntad
El Santo Hermano Pedro dejó establecida su voluntad en su testamento, redactado el 20 de abril de 1667, cinco días antes de su fallecimiento, el 25 de abril, explicó Alvarado.
En ese documento expresa su deseo de ser sepultado en la iglesia del convento de San Francisco, específicamente en la capilla donde hoy reposan sus restos.
“Mando el cuerpo a la tierra de la cual fui formado; es mi voluntad que sea sepultado en la iglesia del convento del Señor San Francisco, en la capilla de entierro de los hermanos terceros, como yo lo soy, según va referido.
Mi sepultura la pido de limosna, por el amor de Dios Señor Nuestro, como también mi funeral y entierro, ya que no tengo nada propio ni caudal alguno. Acompañe mi cuerpo el cura y el sacristán de la Santa Iglesia de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en cuya feligresía vivo, en la casa albergue de los pobres convalecientes llamada Belén; y lo acompañen asimismo los sacerdotes que voluntariamente y de limosna quisieren acudir.
Y a dicho cura, con la misma intercesión de María y por amor de Dios, les pido lo hagan y que me encomienden a Dios Nuestro Señor. Lo mismo pido a las demás personas que acudieren a esta obra de misericordia”, leyó fray Edwin Alvarado sobre la voluntad del Santo Hermano Pedro.

omo parte de la celebración del año jubilar por los 400 años del nacimiento del Santo Hermano Pedro de San José Betancur, los visitantes podrán apreciar los documentos del Santo Hermano Pedro. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)