La compleja historia de las visitas de presidentes estadounidenses a China
Varios presidentes de EE. UU. han llegado a territorio chino en momentos políticos complicados.
El presidente Donald Trump llega a Pekín en un momento en que las cuestiones de comercio, sanciones y Taiwán —además de la guerra en Irán— ocupan un lugar central en la relación entre Estados Unidos y China. Sin embargo, los viajes presidenciales a China siempre han estado cargados de implicaciones políticas, desde la visita de Richard M. Nixon durante la Guerra Fría hasta la difícil situación que vivió Bill Clinton al ser recibido en la Plaza de Tiananmén nueve años después de la masacre. A continuación, un repaso a las visitas presidenciales estadounidenses a China a lo largo de las décadas.
El famoso anticomunista Nixon fue, irónicamente, el primer presidente estadounidense en visitar la China comunista. Su viaje de 1972 puso fin a un estancamiento de 25 años en las relaciones entre ambos países. Sin embargo, al asegurar en privado a los líderes chinos que Estados Unidos no apoyaría la independencia de Taiwán, la visita de Nixon tuvo consecuencias duraderas para la democracia autónoma que China reclama como propia. Gerald Ford viajó a Pekín con el secretario de Estado Henry Kissinger en diciembre de 1975, donde se reunió con el presidente Mao Zedong y el vicepresidente Deng Xiaoping, ambos enfermos. —Mao le comentó a Ford que no se encontraba bien; falleció al cabo de un año—.
En un banquete en honor a su visita, Ford describió sus conversaciones con Mao y Deng como “amistosas, sinceras, sustanciales y constructivas”. Ronald Reagan, un acérrimo crítico del comunismo y firme defensor de Taiwán, sorprendió a muchos con su visita de Estado a China hacia el final de su primer mandato. Al concluir su viaje, Reagan recalcó que mantener una sólida relación entre Estados Unidos y China significaría “más empleos y una mayor oportunidad para un mundo pacífico” para los estadounidenses. George H. W. Bush visitó China apenas unas semanas después de su investidura, pero ya tenía vínculos con el país, pues había sido jefe de la Oficina de Enlace de Estados Unidos en Pekín entre 1974 y 1975.
Bush recibió una bicicleta como recuerdo de su época como enviado, cuando era conocido por recorrer Pekín en bicicleta. Menos de cuatro meses después de la visita de Bush, tuvo lugar la masacre de la Plaza de Tiananmén, lo que provocó sanciones estadounidenses contra China y un deterioro de las relaciones bilaterales. Pasaría casi una década antes de que otro presidente estadounidense visitara China. En su único viaje a China como presidente, Clinton pasó nueve días recorriendo el país. Durante su estancia en Pekín, participó en una rueda de prensa con el presidente chino Jiang Zemin, en la que criticó abiertamente al gobierno chino por la brutal represión de la Plaza de Tiananmén una década antes.
Fue un intercambio televisado de gran relevancia en un país que, hasta el día de hoy, sigue censurando cualquier mención al levantamiento prodemocrático y la masacre. George W. Bush realizó cuatro viajes a China durante sus dos mandatos como presidente: tres visitas breves en el 2001, 2002 y 2005, y una más en el 2008 para inaugurar una nueva embajada estadounidense y asistir a los Juegos Olímpicos de Pekín. Al igual que su padre, Bush también recibió una bicicleta como regalo: una bicicleta de montaña del equipo olímpico chino en el 2005. Barack Obama realizó tres visitas a China durante su presidencia, incluyendo la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec) del 2014 en Pekín, donde ambos países alcanzaron un acuerdo climático histórico para limitar los gases de efecto invernadero.
A pesar de los esfuerzos de China por controlar la contaminación atmosférica antes de la cumbre de la Apec, los niveles de contaminación alcanzaron picos perjudiciales para la salud durante la visita de Obama ese año. La última visita de Donald Trump a China como presidente tuvo lugar al inicio de su primer mandato. Durante su viaje de dos días a Pekín, Trump se reunió con el presidente chino Xi Jinping, fue agasajado con una cena de Estado y mostró videos de su nieta Arabella Kushner cantando y recitando poemas en mandarín.