Una llamada, un rastro perdido y una investigación en curso: el secuestro del odontólogo Martínez Murillo

Una llamada, un rastro perdido y una investigación en curso: el secuestro del odontólogo Martínez Murillo

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02/05/2026 18:29
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

Un odontólogo salió a cumplir su jornada habitual, pero una serie de hechos transformó ese recorrido en el inicio de una investigación compleja. Lo que parecía un día ordinario derivó en un caso que hoy expone conexiones, decisiones y momentos clave que aún se reconstruyen dentro y fuera de tribunales.

Julio Amílcar Martínez Murillo había construido una rutina entre la capital y el oriente del país. Odontólogo, padre de familia y propietario de una clínica en El Jocotillo, Villa Canales, Guatemala, dedicaba los miércoles a brindar atención a bajo costo. El resto de la semana supervisaba un sanatorio en Agua Blanca, Jutiapa.

El 28 de mayo del 2025 salió de su vivienda, ubicada en la ruta a El Salvador, con dirección a su clínica. En el trayecto hizo una parada en un centro comercial para comprar desayuno. Ese momento, aparentemente cotidiano, quedó registrado en cámaras de videovigilancia.

Según la investigación del Ministerio Público (MP), tres vehículos lo seguían. Cuando se estacionó, un picop se colocó a escasa distancia. En esas imágenes, los investigadores identificaron a Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda, quien, de acuerdo con la Fiscalía, era amigo del odontólogo desde hacía más de 12 años.

Girón Castañeda conducía el picop y viajaba acompañado de otra persona no identificada. En los otros dos vehículos se movilizaban presuntos integrantes de la estructura señalada por el ente investigador.

Luego de la compra, Martínez Murillo continuó su trayecto hacia El Jocotillo. La hipótesis fiscal indica que fue obstruido después del kilómetro 38, en un área desolada.

En ese momento, el odontólogo sostenía una llamada telefónica con su secretaria en Agua Blanca, con quien se comunicaba cada miércoles para informar sobre los servicios médicos del sanatorio. Esa conversación se convirtió en una de las últimas evidencias de contacto.

Durante la llamada, Martínez Murillo pidió a otra persona que moviera un vehículo que bloqueaba el paso —se cree que era en el kilómetro 38, ruta a El Jocotillo—. Segundos después, se escuchó la voz de un tercero que le ordenó, en tono autoritario, que continuara conduciendo. La comunicación se interrumpió.

“Maneje, maneje, maneje, hijo de la gran p…”, se escuchó por última vez en la llamada.

Búsqueda rápida

La alerta surgió de inmediato. La secretaria contactó a la hermana del odontólogo, quien inició la búsqueda junto con otros familiares.

En la ruta hacia El Jocotillo, la hermana salió a buscarlo, observó el picop de Martínez Murillo en dirección contraria y decidió seguirlo.

Minutos más tarde, encontró el vehículo abandonado en el ingreso a un área residencial en la ruta hacia San José Pinula. Desde entonces, se desconoce el paradero de Martínez Murillo.

Los investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) comenzaron a trabajar en el caso desde que se encontró el vehículo abandonado del odontólogo.

El mensajero Juan Oswaldo Tzul Hernández está implicado en el caso junto a su hijo y su nuera. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Con el avance de la investigación, el Ministerio Público ha perfilado una estructura con roles definidos, y como presunto autor intelectual señala a Girón Castañeda.

Entre los supuestos colaboradores figuran su empleada doméstica, Anelsi Adelí Quiñones Corado —prófuga—, y Ubaldo Tzul Castillo, identificado como mensajero de confianza.

También se menciona a Juan Oswaldo Tzul Hernández, hijo de Tzul Castillo, y a Paola Isabel Díaz Ramírez de Tzul, esposa de Tzul Hernández. Como negociador, la Fiscalía ubica a Carlos Antonio González y González, quien habría realizado las llamadas a la familia del odontólogo —es primo de Anelsi Adelí Quiñones Corado—.

Audios reveladores

Uno de los elementos centrales del caso es un audio en el que Martínez Murillo conversa con su esposa y le pide reunir dinero para su liberación. Según la investigación, los secuestradores exigían Q5 millones.

La cifra coincide con el valor de un terreno que el odontólogo estaba por vender en El Jocotillo, lo que, de acuerdo con la Fiscalía, pudo haber sido un factor relevante en el hecho.

Hay cinco implicados en el secuestro del odontólogo Julio Martínez Murillo y se encuentran en prisión. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Llamada durante el plagio

Julio Amílcar Martínez Murillo:
Pero que lo consiga su papá que lo voy a pagar, porque si necesito que lo den ya porque si para mañana a las 10 horas no lo hay -el dinero-, no te voy a volver a ver, princesa.

Consígalo mi vida, consígalo. Decile al vecino o al cuñado, a todo el mundo. Yo ese dinero lo voy a pagar de una u otra manera.

Esposa:

Mi cielo, pero ya les pedí, mi amor, y no me quieren dar, mi cielo.

Julio Amílcar Martínez Murillo:

No puede ser, mi vida. Las camionetas hay que venderlas por precio bajísimo.

Esposa:
Mi amor lindo, yo ya de verdad, mi cielo, te juro que ya busqué todo el dinero. Mi amor, amor, te amo.

Julio Amílcar Martínez Murillo:
Mi amor, deciles a mis hijas que las amo.

Esposa:
Mi amor, yo te amo, mi cielo.

Llamada desde la cárcel

En otra audiencia, se reprodujo una llamada intervenida realizada el 12 de septiembre del 2025 desde la cárcel Mariscal Zavala, días después de la captura de Girón Castañeda.

En esa comunicación, sostenida con Quiñones Corado, Girón Castañeda le indicó que no se entregara a la justicia y que ignorara la recomendación de un abogado que le sugería presentarse ante un juzgado. Durante la conversación, ambos negaron su participación en el secuestro.

La llamada, de 22 minutos, también incluye una advertencia sobre el uso de un teléfono prestado dentro de la prisión. (Algunas palabras del audio fueron modificadas por respeto a nuestra audiencia).

Alejandro Girón Castañeda es quien planificó el secuestro de su amigo, el odontólogo Julio Amílcar Martínez Murillo, según el MP. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Conversación desde Mariscal

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Hola. ¿Cómo le va?

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Bien, gracias. ¿Y usted qué tal?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Pues, enjaulado

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:

Lamentablemente. Cómo están acusando esas cosas falsas.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:

La verdad es que sí, aunque hay que tener cuidado. Yo no voy a poner culpables porque nadie lo es, pero no vayan a ir a usted a la Ley ni a nada. Aquí el que lo arruinó fue su pariente.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Sí, ¿verdad?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Aquí el que lo arruinó fue el compañero suyo de allá, el pariente. Tienen todas las grabaciones, tienen todos los chats de usted y de él. Inclusive ese su pariente me quería dar para abajo. Y enseñó las fotos que usted le había enviado donde estaban los uniformes, y mis armas.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Cómo?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
El teléfono de él estaba interceptado. Y están todas las pláticas suyas con él, que nada de eso es cierto porque no pasó nada, pero pruebas para perjudicarla hay un montón, Adeli. Entonces, de ahí es donde viene todo este chisme. Porque, pues, tanto ustedes como nosotros hemos estado tranquilos, pero él se paseó en todo.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Pero yo fotos a él -al primo- en ningún momento le envié fotos.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Ellos tomaron las fotos donde estaban los trajes de policía, las armas. El error fue haber agarrado su número -telefónico- que usted tenía registrado a su nombre. Y quien la mezcló en esto fue precisamente la esposa de Julio, por su nombre -Adeli-.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Y cómo me conocía -la esposa del odontólogo- que era trabajadora de usted?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Fíjese que no fue más por el nombre, porque andaban perdidos. Porque al que le agarraron todo fue a su pariente. Y encima nos quieren perjudicar con cosas que él había hecho con el grupo anterior. Entonces, imagínese qué delicado.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¡Por la gran púchica!

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Entonces, esto que usted escribió no se le ocurra… Adeli. Con él -Carlos González- no tenemos que ver ni usted ni yo ni absolutamente nadie.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Sí, claro.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Pero él -Carlos González- se las llevó de pilas y mire dónde nos tiene.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:

¿Pero ya se juntó con él o qué?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:

Yo lo vi en Torre de Tribunales, yo no sabía ni quién era.
Se me acercó y me dijo: “Yo soy primo de Adeli”.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Sí.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:

A mi me tienen como jefe de él -Carlos González- y yo no lo conozco a él. Y sacaron -en la audiencia- todos los chats que ustedes habían tenido. Y encima él, con sus otros cuates, tenían pensado hablarle a usted y tenían unos chats de dónde vivía, a qué me dedicaba. Y los chats que le agarraron a él era de que me iban a levantar, y cobrar rescate y darme piso.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Pero qué raro, porque comunicación con él acerca de su persona nunca tuve yo.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
No, eran chats de él con sus otros amigos. Con usted solo los chats de cuánto había que cobrar y dónde se movía. Entonces, aunque los abogados le digan que me presente -al Juzgado- porque en algo puede servir, es mentira. Usted tiene la soga al cuello, tanto como yo. Como consejo le digo, es un error irse a entregar porque la van a joder.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Como yo no tenía con quién hablar, yo lo que quería es arreglar esta situación.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Es que como nadie sabe nada, porque no hicimos nada, menos mi hermano. Yo conseguí quien me prestara un teléfono y estoy en Mariscal y aquí estoy detenido. Los abogados están dando vueltas, pero todo es dinero.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Pero yo de dónde saco dinero ahorita?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Solo ahorita me pidieron 325 para arreglar las cosas.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Pero, mi pues. Si arregla sus cosas, ¿también arregla las mías?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Yo daría la cara solo por usted.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Tengo duda, porque él -Carlos González- en ningún momento sabía quién era usted.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Pero él tenía fotos mías.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Y cómo se las tomó?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
No sé. Tal vez la policía o por la noticia de Monteverde.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Claro.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
A él lo capturaron antes en zona 5 y tenía el teléfono intervenido.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Sí.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
En mi casa se robaron computadoras, armas, cosas.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Ay, no, Dios mío.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Y me quieren quitar la casa. Por eso le digo que no saque teléfonos a su nombre.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Pero qué hago si me están buscando con drones.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
No salga. No use teléfonos a su nombre.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Y qué hago?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Muévase de lugar. Váyase donde su hermana, la de la niña.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
No puedo, hay retenes.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Ahorita ya no le están dando seguimiento.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Seguro?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Sí.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
¿Y en la audiencia mencionaron mi nombre?

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Sí la mencionan, obviamente yo no declaré.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Un abogado me dijo que me presente espontáneamente y que declare como trabajadora doméstica.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Eso es mentira. Si se presenta, la detienen.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Voy a ver cómo consigo dinero.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Yo también necesito.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Hablamos luego.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Sí, mándeme otro número.

Anelsy Adeli Quiñonez Corado:
Está bien.

Julio Leonardo Alejandro Girón Castañeda:
Cuídese.

Otros indicios

A estos elementos se suman los hallazgos durante la captura de Girón Castañeda. En su inmueble, la Policía decomisó drones, computadoras y uniformes de la PNC, indicios que forman parte del análisis fiscal.

Además, en la misma comunicación telefónica, Girón Castañeda menciona haber reunido dinero con el propósito de sobornar a autoridades judiciales cuando el caso se encontraba en audiencia de primera declaración.

Las audiencias continúan en el Juzgado de Mayor Riesgo B, donde la Fiscalía expone los indicios que sostienen la acusación.

Mientras el caso avanza en tribunales, una pregunta permanece abierta: ¿qué ocurrió con Martínez Murillo?

Familiares y amigos del odontólogo Julio Martínez Murillo han asistido a las audiencias. (Foto Prensa Libre: Moisés Xec)

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