El enredo reclama liderazgo

El enredo reclama liderazgo

En medio del vital proceso para definir el futuro de la Corte de Constitucionalidad, el Ministerio Público y el Tribunal Supremo Electoral, se ha armado un enredo muy complicado por las maniobras que las mafias realizan para no perder el control que tienen sobre el país y así mantener la corrupción como eje vital del […]

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04/02/2026 12:28
Fuente: La Hora 
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En medio del vital proceso para definir el futuro de la Corte de Constitucionalidad, el Ministerio Público y el Tribunal Supremo Electoral, se ha armado un enredo muy complicado por las maniobras que las mafias realizan para no perder el control que tienen sobre el país y así mantener la corrupción como eje vital del Estado y la impunidad como objetivo de la justicia. Hoy 4 de febrero estamos viviendo otro terremoto cuyos efectos en el largo plazo serán mucho más devastadores que el de 1976, el cual destruyó tantas viviendas y mató a tanta gente.

En ese aciago día gobernaba el país Kjell Eugenio Laugerud García, debilitado por las evidencias del fraude cometido en su elección presidencial. Pero la crisis y su actuación sirvieron para legitimarlo y se ganó el respeto de la población porque supo ejercer el liderazgo que el país requería en medio de ese desastre. Justamente es lo mismo que el país demanda hoy, una Presidencia que sepa ejercer liderazgo frente a este otro terremoto que se está montando desde las instancias judiciales para asegurar que persista el control que hay sobre la justicia en Guatemala.

Es una disputa entre el Estado de Derecho y abogados que estén dispuestos a defenderlo, fortalecerlo y hacerlo más eficiente, versus grupos del crimen organizado, incluido el narcotráfico, y sus abogados por controlar las instancias judiciales del país.

Bernardo Arévalo no vivió la Presidencia de su padre, el doctor Juan José Arévalo Bermejo, quien tras una revolución supo enfrentar las maniobras de los que vivieron tanto tiempo de la dictadura para beneficio propio y pese a muchos intentos para derrocarlo supo encarar la realidad y actuar en concordancia con las necesidades de la Nación, desafiando los riesgos que ello implicaba. En este nuevo terremoto que está ocurriendo también este cuatro de febrero, el país necesita un liderazgo firme que sepa usar todo el poder del que fue investido para enfrentar la arremetida final que se está dando cabal en estos momentos desde instancias judiciales que son parte de las mafias que controlan el país.

Arévalo, como su padre, fue electo para enderezar la Nación y eso no se hace solo con buenas intenciones sino hace falta dar el paso al frente para dirigir realmente al país, convocando y aglutinando a la ciudadanía decente para que, entre todos, podamos hacer realidad el mandato que se le dio en las urnas que fue, precisamente, el de enfrentar a estas mafias que hoy parecen empoderadas por la ausencia de una reacción.

El pueblo, tal y como lo demostró el Colegio de Abogados en la última elección, está harto de lo que ocurre y quiere hacer algo pero, evidentemente, le falta la conducción serena, pero firme de quien está obligado a ser el líder nacional en este momento crucial e histórico. Su mensaje anoche fue importante Presidente, pero use el poder del que está investido para hacer posible el fortalecimiento del Estado de Derecho, frente a la impunidad y el ladronismo.

No se pretende que sea como Giammattei, quien metió sus manos en todo para granjear impunidad, pero que sí ejerza el poder para asegurar que las mafias de este país no salgan triunfantes en este año crucial.

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