Miles de accidentes de tránsito reflejan el deterioro de la cultura vial y un desafío para la seguridad pública

Miles de accidentes de tránsito reflejan el deterioro de la cultura vial y un desafío para la seguridad pública

0
07/06/2026 07:00
La Hora
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

Los accidentes de tránsito suelen ser el centro de atención cuando dejan fallecidos, lesionados o largas filas de vehículos; sin embargo, detrás de cada hecho existe un problema más profundo que expertos y autoridades identifican como una debilidad en la cultura vial del país. Esta situación no solo impacta la movilidad, sino también la salud […]

Los accidentes de tránsito suelen ser el centro de atención cuando dejan fallecidos, lesionados o largas filas de vehículos; sin embargo, detrás de cada hecho existe un problema más profundo que expertos y autoridades identifican como una debilidad en la cultura vial del país.

Esta situación no solo impacta la movilidad, sino también la salud pública, la economía y la seguridad de miles de personas que se movilizan por las ciudades.

La importancia de este fenómeno se refleja, por ejemplo, en los datos del Hospital General de Accidentes Ceibal del IGSS, que durante 2025 atendió 32 mil 954 emergencias relacionadas con accidentes de transporte, de las cuales, 30 mil 17 correspondieron a motociclistas.

Entre enero y abril de 2026, el centro asistencial reportó 11 mil 624 atenciones, de las cuales 10 mil 603 involucraron a usuarios de motocicleta.

Mientras tanto, el Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil (PNC) señala que el parque vehicular ya ha superado los 6 millones 581 mil 166 vehículos que existían al cierre de 2025, lo que representó un crecimiento anual del 8 por ciento.

A esto se suman conductas de riesgo que continúan siendo recurrentes, como conducir bajo efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad, utilizar el teléfono celular mientras se maneja, circular con llantas en mal estado, no respetar las señales de tránsito o, en el caso de los peatones, no utilizar los espacios destinados para su movilización.

Aumentan los accidentes de tránsito y dejan más de 3,200 heridos en lo que va del año

Para Héctor Flores, gerente de la Policía MT, una parte importante del problema radica en la falta de educación vial y en el desconocimiento de las normas básicas de convivencia en las vías públicas.

MÁS QUE INFRACCIONES, HÁBITOS COTIDIANOS

Ronald Peláez, investigador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Usac, considera que la discusión no debe centrarse únicamente en las faltas o infracciones, sino más bien en los hábitos que se han normalizado entre los usuarios de las vías.

“Desde el momento en que salimos de nuestras casas y llegamos a la calle, ya somos parte de ese espacio público y forzosamente nos comportamos según hábitos y costumbres que tengamos, buenos y, lamentablemente, en muchos casos malos”, explicó.

Entre las conductas que evidencian una cultura vial deteriorada, Peláez menciona la invasión de banquetas por motocicletas y vehículos, la falta de respeto hacia peatones y ciclistas en cruces, la conducción temeraria y las maniobras riesgosas que realizan algunos motoristas al desplazarse entre carriles.

No es una falta de cultura, sino una cultura que está deteriorada, que no está fortalecida para pensar en los demás”, afirmó.

El experto también señala que la persistencia de conductas como el exceso de velocidad, el uso del celular al conducir o el consumo de alcohol antes de manejar responde, en parte, a una percepción de impunidad.

Según explicó, muchos conductores consideran poco probable atravesar todo el proceso de sanción. “Primero que me sorprendan, después que me multen y finalmente que me cobren”, resumió al describir las etapas que, a su juicio, contribuyen a que las infracciones continúen repitiéndose.

UN TEMA DE SEGURIDAD PÚBLICA

Para Peláez, la seguridad vial ya no puede entenderse únicamente como un tema relacionado con el tránsito o la movilidad. Afirmó que la cantidad de accidentes registrados, las personas que ingresan diariamente a hospitales y quienes quedan con secuelas permanentes convierten el problema en un asunto de interés público.

“Ya no es que ocurra de vez en cuando. Esto es de todos los días”, expresó.

Desde este punto de vista, los accidentes generan consecuencias que trascienden más allá de las calles; las pérdidas humanas implican costos para el sistema de salud, atención hospitalaria prolongada, discapacidad, afectaciones económicas para las familias y una demanda constante de recursos estatales.

Los lugares donde ocurren más accidentes en Guatemala: Rutas centroamericanas y cruces urbanos son los de mayor riesgo

Peláez considera que el fenómeno debe abordarse desde una visión integral que incluya educación en los niveles iniciales, planificación urbana, infraestructura segura, fiscalización y campañas permanentes de concientización.

Asimismo, remarcó que gran parte de la infraestructura vial actual está diseñada principalmente para agilizar el movimiento de vehículos, dejando en un segundo plano la protección de peatones, ciclistas y otros usuarios vulnerables.

“La infraestructura vial está concentrada en hacer transitar vehículos y no al peatón como tal”, señaló.

El experto explicó que la infraestructura vial ha crecido «muy poco» en comparación con la cantidad de vehículos que han ingresado. «Son vías, carreteras y autopistas, todo de tránsito mixto. Ahí está el problema, estadísticamente estamos incrementando la posibilidad de accidentes«, dijo.

A medida que el parque vehicular continúa aumentando y las motocicletas representan una proporción cada vez mayor de los desplazamientos diarios, el experto asegura que el desafío no se limita a construir más carreteras o imponer más multas.

De acuerdo a Peláez y Flores, la discusión pasa por transformar los hábitos que millones de personas reproducen diariamente en las calles y carreteras.

En ese sentido, la seguridad ya no es solamente un problema de tránsito y pasa a ser una forma de seguridad pública que refleja la educación, el comportamiento social, la planificación urbana y la capacidad del Estado para proteger la vida de quienes conviven en los espacios públicos.

«Aquí tiene que trascender, tomarse como un tema netamente de seguridad pública de interés nacional también, porque ahí conlleva la asignación de recursos. Con los recursos actuales no podemos fomentar una verdadera cultura», expuso Peláez.

“La escuela ya no solo enseña”: docentes asumen rol de evitar delincuencia juvenil y captación de las pandillas

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas