Cáncer de páncreas en Guatemala: cifras, mortalidad y un nuevo avance que genera esperanza en el mundo

Cáncer de páncreas en Guatemala: cifras, mortalidad y un nuevo avance que genera esperanza en el mundo

Un avance científico desarrollado en España logró eliminar en ratones el tipo más común y letal de cáncer de páncreas. El hallazgo abre nuevas expectativas para una enfermedad que en Guatemala suele diagnosticarse en etapas avanzadas.

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29/01/2026 18:00
Fuente: Prensa Libre 

La última semana de enero trascendió una noticia importante en el ámbito de la salud. El equipo de Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, eliminó en ratones el cáncer de páncreas más común —el adenocarcinoma ductal— mediante una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y no provoca efectos secundarios importantes.

¿Pero qué es el cáncer de páncreas y qué trascendencia podría tener para Guatemala y el futuro de la salud mundial? El páncreas es un órgano alargado ubicado detrás del abdomen, debajo del estómago. Produce líquidos digestivos y la hormona llamada insulina. Además, genera enzimas esenciales para la digestión, que ayudan a descomponer químicamente las grasas y proteínas de los alimentos, explica Arturo Castillo, gastroenterólogo, en un artículo publicado en Prensa Libre.

Los jugos pancreáticos y la bilis, que se liberan en el duodeno —conducto que une al páncreas con el conducto biliar común—, ayudan al cuerpo a digerir y absorber los nutrientes, para que estos lleguen a la sangre y sean utilizados por las células del organismo.

Este órgano puede verse afectado por varias enfermedades, entre ellas, la pancreatitis aguda o crónica y el cáncer. “Las pancreatitis están relacionadas con la inflamación de este órgano, y el cáncer, con la aparición de tumores”, añade Castillo.

¿Qué síntomas produce el cáncer de páncreas?

El páncreas está situado justo encima de la columna vertebral, por lo que un tumor en fase inicial puede manifestarse como un dolor inexplicable en la espalda o un dolor profundo en la parte superior del abdomen. Esto suele confundirse con otras enfermedades.

Un tumor en crecimiento puede constreñir el duodeno o la salida del estómago. Un signo de ello son las náuseas y los vómitos. También puede obstruir la salida de la bilis, lo que causa que la piel y la conjuntiva de los ojos se tornen amarillas, mientras que la orina se vuelve oscura y las heces, de color claro, según la Asociación de Pacientes (AdP).

Otros indicios del cáncer de páncreas incluyen cambios palpables en el abdomen, pérdida de peso inexplicable, disminución del apetito, diarrea o estreñimiento, fatiga marcada, sudores nocturnos y fiebre.

Cáncer de páncreas en Guatemala

“El cáncer de páncreas afecta a la población guatemalteca de todos los estratos, ya que el diagnóstico temprano es difícil y la mayoría de pacientes se detectan en etapas avanzadas, lo que resulta en una mortalidad cercana al 95 %”, explica el médico Óscar Echeverría, gastroenterólogo y especialista en endoscopia digestiva. “A esto se suma la falta de un registro adecuado de casos y que en Guatemala hay pocos centros públicos capaces de tratar la enfermedad de forma oportuna”, añade.

Echeverría recomienda estar atentos a los síntomas: “Generalmente, vemos este cáncer en pacientes de entre 55 y 70 años, con señales inespecíficas como dolor abdominal, pérdida de peso e ictericia. La mayoría fallece entre los seis y doce meses posteriores al diagnóstico”.

Como no existen pruebas de tamizaje definitivas, la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Se aconseja evitar el consumo de tabaco y alcohol, y mantener un peso saludable mediante una alimentación balanceada.

Parásitos en intestinos síntomas
Una evaluación anual es importante para que las personas tengan mayor oportunidad de un mejor pronóstico y tratamientos más efectivos. (Foto Prensa Libre: Freepik).

También es indispensable vigilar a los grupos de alto riesgo, entre ellos: personas con antecedentes familiares de cáncer de páncreas, síndromes hereditarios de cáncer, pancreatitis crónica, diabetes y mayores de 50 años.

Según el informe del Global Cancer Observatory, Globocan 2022, los datos estimados para el país revelan el riesgo de esta enfermedad.

Aunque no es de los más frecuentes, el cáncer de páncreas es uno de los más letales en Guatemala. Por ejemplo, el cáncer de próstata, mama o cérvix tiene muchos más diagnósticos, pero también mayor supervivencia. En contraste, el cáncer de páncreas muestra una proporción cercana entre los casos diagnosticados y las muertes, lo cual sugiere diagnósticos tardíos y opciones terapéuticas limitadas.

Mientras los cánceres de mama o próstata tienen prevalencias a cinco años que superan los 5 mil casos, el de páncreas apenas alcanza 356, lo cual evidencia su impacto en la mortalidad temprana.

Casos diagnosticados (incidencia)

  • 350 nuevos casos en el 2022
  • Representa aproximadamente el 2% del total de diagnósticos de cáncer
  • Ocupa el lugar 11 entre los más frecuentes en el país
  • 321 muertes atribuidas a esta enfermedad en el mismo año
  • Es la novena causa de muerte por cáncer en Guatemala
  • Su proporción de muertes (3.1%) es superior a la de diagnósticos

Muertes

Prevalencia (casos vivos a cinco años)

  • 356 personas vivían con diagnóstico de cáncer de páncreas
  • Es una de las prevalencias más bajas entre los tipos de cáncer, lo cual indica baja supervivencia

La terapia que está cambiando la historia del cáncer de páncreas

Echeverría explica que los tratamientos disponibles en Guatemala dependen del estadío de la enfermedad. En las primeras fases se aplica cirugía, así como quimioterapia; si el cáncer está localmente avanzado, se recurre a quimioterapia y radioterapia.

Cuando hay metástasis, es decir, cuando la enfermedad ha avanzado a otras áreas del cuerpo, la quimioterapia paliativa ofrece una esperanza de vida de aproximadamente seis a once meses.

“Estamos en un punto de inflexión histórico. Después de décadas de estancamiento, hay más de 20 ensayos clínicos activos dirigidos. Sin embargo, la traducción a beneficio clínico real tomará de cinco a diez años como mínimo, y el acceso en Guatemala probablemente de diez a quince años, considerando barreras regulatorias y económicas”, señala el médico Echeverría.

Para el especialista, en Guatemala se requieren acciones urgentes, como mejorar la capacidad de diagnóstico temprano con herramientas como el ultrasonido endoscópico —ya disponible en el país—, fortalecer la formación de cirujanos especializados en cirugía pancreática, proveer acceso a quimioterapias modernas autorizadas hasta ahora y reforzar el registro nacional de cáncer, con el fin de contar con datos confiables que permitan tomar mejores decisiones de planificación.

“El cáncer de páncreas sigue siendo devastador, pero hay esperanza fundamentada. Los avances de los últimos tres años han sido más significativos que los de las tres décadas previas”, agrega el gastroenterólogo guatemalteco.

Un artículo de EFE explica que la terapia, que logró curación completa en modelos experimentales, fue diseñada por las científicas del CNIO Vasiliki Liaki y Sara Barrambana —primeras autoras del estudio— y por Carmen Guerra, coautora principal. El grupo está liderado por Mariano Barbacid.

Barbacid, director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO, presentó los hallazgos junto a Guerra; a la presidenta de la Fundación CRIS contra el Cáncer, Lola Manterola; y a la soprano Cristina Domínguez, paciente de cáncer de páncreas.

El adenocarcinoma ductal de páncreas —el más común y de peor pronóstico— suele diagnosticarse demasiado tarde: solo un 5% de los pacientes sobrevive más de cinco años.

“Desde 1981, cuando aún no se conocían las bases moleculares del cáncer, se ha avanzado mucho”, señala Barbacid. “En el caso del páncreas, lo conocemos muy bien, pero aún no podemos hacer nada más allá de la quimioterapia actual”, que, lamentablemente, no es efectiva para muchos pacientes.

La mutación que inicia este tipo de cáncer es el oncogén KRAS. Aunque existen fármacos que lo bloquean, su eficacia es limitada, pues el tumor se vuelve resistente tras algunos meses.

A diferencia de las monoterapias, la estrategia del CNIO consiste en atacar tres puntos clave del tumor: las proteínas KRAS, EGFR y STAT3, motores del crecimiento tumoral y causantes de las resistencias.

El equipo probó esta triple terapia en 18 ratones con células cancerígenas de seis pacientes. Doscientos días después de finalizado el tratamiento, 16 estaban libres de enfermedad y sin efectos secundarios adversos.

Un largo camino

En el 2019, el CNIO logró eliminar tumores en ratones al suprimir dos dianas: EGFR y RAF1. Sin embargo, solo la mitad respondió, y cuando los tumores superaban los 100 milímetros cúbicos, ninguno lo hizo.

Durante seis años más, el equipo buscó dianas adicionales y descubrió STAT3, clave en procesos como proliferación y supervivencia celular. Al combinar inhibidores de KRAS (daraxonrasib), EGFR (afatinib) y el degradador de proteínas SD36, se logró mantener a los ratones libres de tumor durante 300 días —casi la mitad de su vida útil.

Barbacid destaca que la “hoja de ruta” incluye ampliar estudios a otros modelos, estudiar metástasis, identificar pacientes que puedan beneficiarse de esta terapia y analizar su efecto en el microambiente tumoral.

Además, hace un llamado a cirujanos y patólogos para enviar muestras al CNIO. “Nos queda mucho por hacer”, afirma.

Finalmente, subraya la importancia de la Fundación CRIS contra el Cáncer, que en los últimos cinco años ha destinado 46 millones de euros a la investigación oncológica.

Con información de EFE.

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