Ceniza volcánica en Guatemala: daños a la salud, cuánto tiempo permanece en el aire y cómo protegerse

Ceniza volcánica en Guatemala: daños a la salud, cuánto tiempo permanece en el aire y cómo protegerse

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27/02/2026 12:28
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

La ceniza volcánica contiene partículas finas que pueden afectar los pulmones y causar bronquitis e inflamación. Conocer los riesgos y cómo protegerse es clave para cuidar la salud.

El 26 de febrero, autoridades del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informaron sobre la caída de ceniza proveniente del volcán de Fuego en áreas de Sacatepéquez y Guatemala.

La caída de ceniza es un fenómeno recurrente cuando uno de los volcanes activos del país presenta erupciones. Durante estos eventos, los fragmentos expulsados se dispersan según su peso: los más pesados caen en las cercanías del cráter, mientras que los más ligeros, como la ceniza, pueden ser arrastrados por el viento a grandes distancias, lo que amplía el área afectada.

Iris Cazali, jefa de Infectología del Hospital Roosevelt, explicó que el tiempo que las partículas permanecen en el aire depende de su tamaño. Las más pesadas caen rápidamente al suelo, pero las más finas pueden mantenerse suspendidas durante varias horas e incluso hasta 30 horas, según las condiciones ambientales.

La especialista añadió que la ceniza volcánica tiene distintas composiciones químicas y que uno de sus principales efectos es provocar inflamación en las vías respiratorias.

¿Qué pasa con la ceniza en el aire y la salud respiratoria?

Edgar Beltetón, pediatra y especialista en enfermedades respiratorias, señaló que los efectos en la salud han sido estudiados en distintos países, especialmente por el daño pulmonar que puede ocasionar en personas con enfermedades preexistentes. Indicó que los grupos más vulnerables son niños menores de cinco años y adultos mayores con padecimientos pulmonares crónicos.

Durante una erupción —explicó Beltetón— el volcán libera una nube densa que puede contener metales pesados como hierro, manganeso, zinc y cromo. Estas partículas miden menos de 2.5 micrómetros, lo que facilita que ingresen profundamente al aparato respiratorio hasta llegar a los alveolos, donde se produce el intercambio de oxígeno con la sangre.

Cuando estas partículas se depositan en el tejido alveolar pueden causar lesiones pulmonares agudas y, en algunos casos, crónicas. La gravedad dependerá de la cantidad inhalada, la concentración en el ambiente y la condición previa del paciente.

También puede presentarse un cuadro conocido como fiebre por vapores metálicos, generalmente de corta duración y asociado a la exposición a estos metales. Además, la inhalación de monóxido de carbono reduce la concentración de oxígeno en la sangre, lo que agrava el riesgo en personas vulnerables.

Por ello, pacientes con asma, bronquitis aguda o crónica, recién nacidos prematuros y personas con infecciones respiratorias —como la influenza, que actualmente registra alta incidencia— deben evitar la exposición a la ceniza y a la nube volcánica. La combinación de una enfermedad respiratoria previa con la contaminación por ceniza puede empeorar significativamente el pronóstico, advirtió Beltetón.

Efectos en la salud dependen de las partículas

Por su parte, Luis Rosal, médico de la Liga del Pulmón, indicó que los efectos agudos y crónicos de la ceniza volcánica dependen del tamaño de las partículas (cantidad respirable), su composición mineralógica —como el contenido de sílice cristalina— y las propiedades fisicoquímicas de su superficie.

Agregó que los impactos no pueden medirse de forma uniforme, ya que varían entre volcanes e incluso entre erupciones, lo que dificulta su comparación.

Algunos estudios han descrito síntomas respiratorios agudos similares al asma y la bronquitis, así como exacerbaciones de enfermedades pulmonares y cardíacas preexistentes tras la inhalación de ceniza volcánica, explicó Rosal.

En cuanto a la salud pulmonar, el médico señaló que hasta ahora no se ha comprobado que la exposición a la ceniza volcánica cause daños permanentes en los pulmones. No obstante, existe preocupación de que la exposición prolongada pueda provocar silicosis, enfermedad pulmonar causada por inhalar partículas minerales durante mucho tiempo.

Efectos ante la exposición a la ceniza

Rosal indicó que, ante una exposición prolongada a la ceniza volcánica, principalmente en áreas cercanas al volcán en erupción, pueden presentarse:

  • Irritación de nariz y garganta
  • Tos y dificultad respiratoria (más grave en niños, adultos mayores y personas con asma)
  • Irritación ocular y conjuntivitis
  • Empeoramiento de enfermedades respiratorias crónicas

Asimismo, destacó que, en el área pediátrica, es importante vigilar a niños con antecedentes de asma o broncoespasmo.

Personas que habitan en las áreas cercanas al volcán son la población principalmente en riesgo, debido a que en cada actividad volcánica se ven expuestas a la lava o a los gases nocivos. (Foto: Prensa Libre: Shutterstock)

Recomendaciones de protección

Lo principal es evitar la exposición —destacó Cazali—, ya que esto ayuda a reducir los efectos de la ceniza. Si la persona vive en un área afectada y necesita trasladarse, debe utilizar mascarilla para disminuir la inhalación de partículas.

También recomendó usar anteojos para proteger los ojos, ropa de manga larga, zapatos cerrados y gorras o sombreros para evitar el contacto de la ceniza con la piel y el cuero cabelludo.

La hidratación es otro de los factores fundamentales que se deben mantener ante la exposición a la ceniza.

Asimismo, los niños con tos persistente —especialmente si dura más de dos o tres semanas— deben evitar cualquier exposición, indicó Beltetón.

“Existe una condición llamada bronquitis bacteriana prolongada, frecuente en niños menores de cinco años, que se manifiesta con tos húmeda persistente por más de tres o cuatro semanas”. Estos pacientes son particularmente vulnerables a la contaminación volcánica y requieren evaluación médica.

Es importante advertir que una tos persistente de más de tres o cuatro semanas debe ser evaluada por un médico. Si no se trata adecuadamente, puede evolucionar hacia complicaciones como bronquiectasias, que en la adultez pueden derivar en enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema.

Actualmente, en congresos internacionales de neumología pediátrica se enfatiza la importancia de diagnosticar y tratar a tiempo la tos crónica infantil para prevenir secuelas permanentes, destacó el médico.

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