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Mejor antes de que ocurra

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Los desastres no son naturales, sino que son el resultado de las omisiones y la falta de prevención y planificación ante los fenómenos de la naturaleza. Organización de Naciones Unidas Entre 1990 y 1999, la ONU y expertos en el tema crearon el marco global para el riesgo y la gestión de desastres, planteando la […]
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Los desastres no son naturales, sino que son el resultado de las omisiones y la falta de prevención y planificación ante los fenómenos de la naturaleza. Organización de Naciones Unidas

Entre 1990 y 1999, la ONU y expertos en el tema crearon el marco global para el riesgo y la gestión de desastres, planteando la necesidad de reducir el riesgo de desastre para un desarrollo más sostenible.

El 27 de octubre de 1998 el territorio guatemalteco había sido azotado por el huracán Mitch, dejando 268 muertos y 106 mil personas evacuadas, Se produjo desbordamiento de ríos y severos deslaves. Contabilizando 37 puentes destruidos y 75 deslizamientos de tierra. Se destruyeron o dañaron 1,350 kilómetros de carreteras, incluyendo 640 kilómetros de autopistas principales.

En enero de 2005, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y el Gobierno de Japón acogieron la Conferencia Mundial sobre la Reducción de Desastres. Y se presentó el Marco de Acción de Hyogo, que buscaba “aumentar la resiliencia de las naciones y comunidades ante los desastres, fortaleciendo la cooperación internacional mediante la elaboración de estrategias, planes y políticas regionales; donde Guatemala también participó.

Ese mismo año, la Tormenta Tropical Stan impactó al 30% del territorio nacional; las lluvias provocaron inundaciones masivas, desbordamientos de ríos y severos deslaves. El 5 de octubre, el cantón Panabaj, en Santiago Atitlán, Sololá, quedó sepultado bajo un enorme deslave de lodo, rocas y árboles a tal punto que fue declarado camposanto, Se contabilizaron 670 fallecidos, 844 desaparecidos y produjo la evacuación de 2,500 sobrevivientes hacia nuevos asentamientos.

El 27 de mayo de 2010, el volcán de Pacaya erupcionó y cubrió de arena y ceniza la Ciudad de Guatemala y departamentos vecinos. Tapando los drenajes. El 29, dos días después, la tormenta Agatha impactó con lluvias torrenciales. Se reportaron 192 fallecidos y 110 personas desaparecidas tras deslaves e inundaciones. Alrededor de 338,543 personas debieron ser evacuadas a albergues temporales. El colapso de múltiples puentes y tramos carreteros dejó incomunicadas a comunidades enteras.

El 12 de octubre de 2011, una depresión tropical generó lluvias por una semana sobre el territorio nacional. Se registraron 51 personas fallecidas y se estimaron 255,000 personas damnificadas. La saturación de agua en los cerros provocó decenas de derrumbes mayores en las principales carreteras y desbordamientos en múltiples ríos de la Costa Sur. Se registraron filtraciones de agua, desprendimientos de techos y daños severos en los sistemas eléctricos y sanitarios de puestos de salud y miles de viviendas particulares.

El 7 de noviembre de 2012, un sismo de magnitud 7.4 sacudió el suroccidente de Guatemala. Dejó 48 víctimas mortales y destruyó 31,000 viviendas. Nuevos sismos fuertes en 2014 volvieron a golpear la misma infraestructura en reconstrucción.

En marzo de 2015, durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres se adoptó el Marco de Sendai sucesor del MAH, para dirigir los esfuerzos a nivel local, nacional, regional e internacional entre 2015 y 2030.

Ese mismo año, el 1 de octubre, un cerro se deslavó sobre la colonia El Cambray II, en el municipio de Santa Catarina Pinula, sepultando 125 viviendas y a 280 personas.

El 3 de junio de 2018, el Volcán de Fuego erupcionó produciendo corrientes de gases, ceniza y rocas a temperaturas extremas que descendieron, arrasando por completo las comunidades de San Miguel Los Lotes y afectando a El Rodeo, en Escuintla: 429 personas fallecieron y hubo más de 200 desaparecidas. El lugar se declaró inhabitable. Lo que pudo hacerse antes de la tragedia

En Guatemala existe la Conred (Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres) como institución del Estado encargada de prevenir, mitigar, responder y rehabilitar los daños ocasionados por desastres o emergencias. De las tres funciones asignadas, la más importante es la de Prevención y Mitigación, que implica: Identificación de riesgos: Realiza estudios científicos y técnicos para localizar zonas vulnerables a amenazas naturales o provocadas. Planificación: Incide en la planificación del desarrollo a nivel nacional, regional, departamental y municipal. Y capacitación: Organiza y entrena a comunidades y autoridades locales en la gestión del riesgo.

Nos dicen que utilizan protocolos especiales según el origen de la vulnerabilidad. Que tienen planes sectoriales de seguridad con otras instituciones que realizan evaluaciones constantes a través de sus sistemas geográficos para mapear laderas inestables y cuencas con riesgo latente de inundación o lahares. Según el Decreto 109-96, Ley de la CONRED, “la ley contempla mecanismos de prevención”.

Por su parte, el artículo 53, literal j), del Código Municipal, Decreto 12-2002, establece entre las atribuciones y obligaciones del alcalde adoptar personalmente y bajo su responsabilidad las medidas necesarias ante una catástrofe, desastre o grave riesgo, dando cuenta inmediata al pleno del Concejo Municipal.

Y aquí llegamos al centro del problema. Porque la Conred evalúa e informa, pero parece que sus opiniones no son vinculantes con nada ni nadie, especialmente con los alcaldes que dicen carecer de recursos financieros, personal especializado, información técnica y herramientas de planificación suficientes para afrontar emergencias de gran magnitud. Aunque tampoco se ocupen de la basura, las calles y los drenajes. La coordinación interinstitucional debe ser prioritaria e indispensable para proteger a la población.

El 3 de octubre recién pasado, en los sectores 2 y 4 de Villa Hermosa I, San Miguel Petapa, debido a la crecida y desbordamiento del río Pinula, varias casas construidas en la ribera se derrumbaron. No fue la primera vez. Se identificaron 116 casas con daños severos. El alcalde acudió a los tribunales a denunciar a los alcaldes vecinos por esta situación. Pero ¿su municipalidad emitió licencias de construcción y/o permitió la construcción en esa área ya conocida de alto riesgo?

El 13 de octubre se celebró el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres. La Conred hace permanentemente recomendaciones a las personas, pero necesitamos vigilancia y prevención a mayor escala, no solo advertir del peligro, sino que se cuide la vida y enérgicamente se prohíban construcciones en sitios de alto riesgo, no solo “fortalecer las capacidades de respuesta a desastres de manera integral”.

Anoche, en el sector A-1, manzana «A», colonia Tierra Nueva 2, Chinautla, se produjo un deslizamiento de tierra, provocando daños a la vivienda. La nota dice que se “brindaron las recomendaciones necesarias a los habitantes de la vivienda y a los propietarios de las viviendas cercanas para estar al pendiente ante otras emergencias que puedan surgir”. (Soy 502) O sea esperemos nuevas noticias.

Una oración por todas esas víctimas y nuestra solidaridad a sus familias.

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