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De Alaíde Foppa a Juan Francisco Solórzano Foppa: una familia marcada por la política, las pérdidas y la búsqueda de justicia

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De Alaíde Foppa a Juan Francisco Solórzano Foppa: una familia marcada por la política, las pérdidas y la búsqueda de justicia
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La desaparición de su abuela durante el conflicto armado, la trayectoria política de su madre y su paso por el Ministerio Público forman parte de una historia familiar que vuelve a las páginas de Prensa Libre tras su asesinato.

El 3 de diciembre de 2024, el presidente Bernardo Arévalo encabezó en el Palacio Nacional de la Cultura un acto de disculpa pública por la desaparición forzada de Alaíde Foppa, poeta, escritora y feminista secuestrada en Guatemala en diciembre de 1980.

Era el reconocimiento del Estado a una familia que durante más de cuatro décadas había buscado respuestas sobre su desaparición.

El sábado 17 de octubre de 2026, casi dos años después de aquella ceremonia, Arévalo condenó el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa, nieto de Alaíde, ocurrido durante un ataque armado en Campo Marte, zona 5 capitalina.

El ex superintendente de Administración Tributaria (SAT) y antiguo fiscal del Ministerio Público (MP) murió junto con Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro.

La historia familiar de Solórzano Foppa había aparecido en distintas ocasiones en las páginas de Prensa Libre. Los registros permiten reconstruir una sucesión de acontecimientos vinculados con el conflicto armado, las luchas políticas, las investigaciones judiciales y las exigencias de justicia.

Una desaparición registrada en 1980

La portada de Prensa Libre del 22 de diciembre de 1980 dio cuenta del secuestro de Alaíde Foppa, ocurrido tres días antes en la ciudad de Guatemala.

La escritora había llegado al país desde México para pasar las fiestas de fin de año con su familia.

El 19 de diciembre fue interceptada junto con la persona que conducía el vehículo en el que viajaba. Su paradero quedó envuelto en el silencio.

Una reconstrucción publicada por la Hemeroteca de Prensa Libre en diciembre de 2017 documentó las primeras investigaciones y las versiones difundidas por las autoridades durante los días posteriores.

El 24 de diciembre de 1980, el Juzgado Décimo de Paz mantenía hermetismo sobre el caso.

Seis días después, el Gobierno aseguró que efectuaba esfuerzos para localizar a las personas desaparecidas y atribuyó el hecho a elementos subversivos, de acuerdo con los registros periodísticos de aquella época.

El paradero de Alaíde Foppa continuó sin esclarecerse.

La desaparición ocurrió durante el gobierno de Romeo Lucas García, en uno de los períodos más violentos del conflicto armado interno.

Su caso se sumó a una historia familiar que también incluía la muerte y desaparición de otros integrantes durante la guerra.

Alaíde, entre la literatura y el feminismo

Alaíde Foppa había nacido el 3 de diciembre de 1914 en Barcelona, España. Era hija de Tito Livio Foppa, periodista argentino, y Julia Falla, guatemalteca.

Durante su juventud vivió en distintos países y desarrolló una trayectoria vinculada con la literatura, el arte, la docencia y el pensamiento feminista.

Llegó a Guatemala durante los últimos años de la dictadura de Jorge Ubico y participó en actividades relacionadas con la Revolución de 1944.

Su vida transcurrió después entre Guatemala y México, donde continuó su producción literaria y académica.

En un reportaje publicado el 3 de diciembre de 2014, con motivo del centenario de su nacimiento, Prensa Libre recogió testimonios de su hijo Julio Solórzano Foppa y referencias de la escritora mexicana Elena Poniatowska.

La publicación reconstruyó su interés por la poesía, la crítica de arte, el feminismo y la docencia.

La obra de Alaíde incluyó títulos como La sin ventura, Elogios de mi cuerpo y Las palabras y el tiempo.

Su trayectoria intelectual estuvo acompañada de una vida familiar atravesada por los acontecimientos políticos de Guatemala.

En 1954, después del derrocamiento de Jacobo Árbenz, salió al exilio en México junto con Alfonso Solórzano.

Décadas después, sus hijos también sufrirían las consecuencias de la violencia política.

Una familia golpeada por la guerra

La Hemeroteca de Prensa Libre documenta que Juan Pablo Solórzano Foppa, uno de los hijos de Alaíde, murió durante un enfrentamiento armado en Nebaj, Quiché, mientras militaba en el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP).

Otro de sus hijos, Juan Carlos, también murió durante el conflicto armado, según una publicación de Prensa Libre de 2019 sobre el acceso al Archivo Histórico de la Policía Nacional.

En junio de 2009, Julio Solórzano Foppa fue sometido a una prueba de ADN destinada a identificar los restos de su hermano Juan Pablo, que habían sido sepultados sin identificación en el cementerio La Verbena.

La búsqueda de los familiares no se limitó a establecer el destino de sus seres queridos.

En febrero de 2014, Prensa Libre recogió declaraciones de Julio Solórzano Foppa durante una conmemoración de las víctimas del conflicto armado interno.

“Es muy doloroso recordar a tanta gente perdida”, expresó.

Años después, Julio también cuestionó las restricciones de acceso al Archivo Histórico de la Policía Nacional, una fuente documental utilizada por familiares de víctimas para investigar desapariciones y otros hechos ocurridos durante la guerra.

La búsqueda de información, los documentos y los procesos de identificación de restos formaron parte de los esfuerzos de la familia por conocer lo sucedido.

Silvia Solórzano Foppa y la siguiente generación

Entre las hijas de Alaíde se encontraba Silvia Solórzano Foppa, madre de Juan Francisco.

Una entrevista publicada por Prensa Libre el 2 de abril de 2017 permitió conocer algunos aspectos de esta historia familiar.

El entonces superintendente de la SAT llevaba los dos apellidos de su madre.

Su padre era Carlos Enrique López Arévalo, conocido como el comandante Camilo, integrante del Ejército Guerrillero de los Pobres.

Según aquella publicación, López Arévalo murió en un ataque dos semanas después del nacimiento de Juan Francisco.

De esa manera, el futuro fiscal y jefe de la SAT creció en una familia marcada por las pérdidas ocurridas durante el conflicto armado interno.

Silvia Solórzano Foppa también mantuvo participación en la vida política del país.

En el listado de candidatos a diputados para las elecciones generales de 2023, publicado por Prensa Libre, aparece como candidata de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) por el distrito central.

La trayectoria de Silvia y los antecedentes de sus padres constituyen parte del contexto familiar de Juan Francisco, aunque sus decisiones profesionales y políticas posteriores correspondieron a un recorrido propio.

De las investigaciones a la SAT

Juan Francisco Solórzano Foppa desarrolló una carrera vinculada con la investigación penal.

Trabajó durante 12 años en el Ministerio Público, donde ocupó puestos en la Fiscalía de Delitos contra la Vida, la Unidad de Análisis y la Dirección de Análisis Criminal.

En esa etapa participó en las investigaciones del caso La Línea, la estructura de defraudación aduanera descubierta en abril de 2015 que dio lugar a procesos penales contra funcionarios y particulares.

En marzo de 2016 fue nombrado superintendente de Administración Tributaria.

Su administración estuvo marcada por medidas de fiscalización, investigaciones tributarias y controversias con distintos sectores.

En enero de 2018 fue destituido del cargo por el Directorio de la SAT, después de que la institución incumpliera la meta de recaudación de 2017.

Posteriormente intentó participar en elecciones municipales y enfrentó distintos procesos judiciales.

Durante 2023 aceptó cargos en varios expedientes y recibió condenas de prisión conmutables.

Su trayectoria pública incluyó posiciones críticas sobre asuntos de seguridad, corrupción y justicia, expresadas tanto en entrevistas como en sus redes sociales.

El reconocimiento del Estado a Alaíde

Cuarenta y cuatro años después de la desaparición de Alaíde Foppa, el Gobierno de Guatemala organizó un acto de disculpa pública en el Palacio Nacional de la Cultura.

El 3 de diciembre de 2024, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento, el presidente Bernardo Arévalo encabezó la ceremonia ante familiares y representantes de distintas instituciones.

Durante el acto, el mandatario sostuvo que el reconocimiento respondía a una decisión voluntaria del Estado de examinar su historia y admitir sus errores.

Según la cobertura publicada por Prensa Libre, el Gobierno presentó la ceremonia como un reconocimiento a la trayectoria de la escritora y a las víctimas de la violencia durante el conflicto armado.

El acto representó un nuevo capítulo en las demandas de memoria y justicia de la familia Foppa.

No resolvía, sin embargo, todas las preguntas sobre la desaparición de Alaíde, cuyo paradero continúa sin establecerse en los antecedentes hemerográficos consultados.

Una nueva muerte, otra exigencia de justicia

El sábado 17 de octubre de 2026, la historia de la familia volvió a ocupar los espacios informativos.

Juan Francisco Solórzano Foppa murió durante un ataque armado registrado en una cancha sintética de Campo Marte, zona 5 capitalina.

La Policía Nacional Civil informó que dos sospechosos fueron capturados diez minutos después en el bulevar San Isidro, zona 16.

Ese mismo día, el presidente Bernardo Arévalo condenó el asesinato y pidió que se establezcan las responsabilidades de quienes participaron en el hecho.

La muerte de Solórzano Foppa ocurrió en circunstancias distintas de las que rodearon la desaparición de su abuela. No existe información que permita relacionar ambos hechos ni establecer que su asesinato tuvo motivaciones vinculadas con la historia política de su familia.

Pero los registros de Prensa Libre muestran que, a lo largo de varias décadas, distintas generaciones de los Solórzano Foppa estuvieron presentes en acontecimientos relacionados con la política, la violencia y la búsqueda de justicia en Guatemala.

En 1980, una portada informaba sobre la desaparición de Alaíde. En 2024, otra noticia recogía las disculpas del Estado por aquel crimen. En octubre de 2026, la familia enfrentaba una nueva muerte violenta.

Son acontecimientos separados por los años y por sus circunstancias, unidos en la historia de una familia cuya trayectoria quedó documentada en la hemeroteca nacional.

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