Diseñado para premiar al más tramposo

Diseñado para premiar al más tramposo

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18/06/2026 00:01
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

No se le hubiera ocurrido ni a Hugo Chavez.

Para aquellos que piensan que el sistema electoral en Guatemala es ineficiente o sujeto de manipulación, bastaría ver el proceso de California y la ciudad de Los Ángeles para apreciar qué tan torcidas pueden ser unas elecciones. Por diseño, en ley, tienen un sistema tan absurdamente manipulable que no se le hubiera ocurrido ni a Hugo Chávez. Si Guatemala tuviera un sistema así, el Departamento de Estado y la Embajada pondrían al país en la posición más oscura de la lista negra, por falta de transparencia y decencia.

Los resultados son estadísticamente anómalos y despiden un aroma fétido.

Estados Unidos es un país tecnológicamente avanzado y el estado de California es el corazón del desarrollo digital. A pesar de esto, tomará más de un mes contar los votos de las elecciones del pasado 2 de junio. Hace ocho años, la Asamblea de California aprobó el decreto 1921, legalizando la práctica de “cosecha de boletas” (ballot harvesting) de manera ilimitada en el estado. Esto significa que cualquier individuo puede recolectar las boletas electorales de otras personas, llenarlas y depositarlas en un buzón de correo. Una persona cualquiera puede recolectar decenas, cientos o miles votos. Una ley posterior determinó que todas las personas inscritas en el padrón electoral recibirían una boleta por correo, mientras que otro decreto establece que, para inscribirse en el padrón, algo como un carné de membresía de un gimnasio sería documento de identificación suficiente.

Las personas que acudieron a votar en persona a los centros de votación el 2 de junio en Los Ángeles representan 20% de los votos, el restante 80% son por correo. La ley supone que el voto por correo debe contar con sello postal fechado el día de la elección a más tardar, pero en la práctica ni siquiera es necesario que tenga el sello, porque podría ser excluyente y “todo voto debe ser contado”. Además, es ilegal que un oficial electoral exija documento de identificación para poder votar.

La elección de alcalde en Los Ángeles es a dos vueltas, los dos candidatos con más votos se enfrentan en noviembre. Los tres principales contendientes eran la actual alcaldesa y untada por la maquinaria Karen Bass, un gallo tapado ajeno al sistema, Spencer Pratt, y una miembro del concejo municipal, Nithya Raman. Los resultados son una gimnasia estadística bizarra.

os votos emitidos por personas que se presentaron físicamente a votar el día de las elecciones: Pratt, 35%; Bass, 29%; y Raman, 26%. Votos recibidos por correo antes del día de las elecciones: Pratt, 28%; Bass, 29%; y Raman, 20%. Esta información ya se conocía cuando se empezaron a contar los votos por correo recibidos después del día de la elección y que aún se están contando; estos votos son Pratt, 19%; Bass, 35%, y con un salto meteórico, Raman, 37%. Los votos de Pratt cayeron estrepitosamente y los de Raman se dispararon cuando empezó el conteo con gotero extemporáneo. A la fecha el resultado es Bass, 34%; Raman, 29%; y Pratt, 25%. La lógica es obvia, Pratt tendría fuerte posibilidad de derrotar a Bass en segunda vuelta, mientras que, al sacarlo de la película, si por algún milagro Raman le ganara a Bass, por lo menos la vara queda en la misma familia política.

Los resultados son estadísticamente anómalos y despiden un aroma fétido. Fraude quizás no sea la palabra adecuada, ya que la ley y el propio sistema promueven la trampa; es un concurso electoral diseñado para premiar al más tramposo. ¿Se imagina usted que así fuera el sistema electoral en Guatemala? Le retirarían la visa a todo diputado que votara por leyes semejantes y armarían una operación militar para llevarse a todo el TSE a hacerle compañía a Maduro.

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