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Cuatro síntomas del mal de Parkinson que pueden aparecer décadas antes del diagnóstico
Durante mucho tiempo se pensó que el párkinson era solo una enfermedad del movimiento, pero ahora los expertos creen que puede afectar a todo el cuerpo de muchas maneras. ¿Por qué?
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Mucha gente considera el temblor como la señal de alerta por excelencia de la enfermedad de Parkinson. Pero otros síntomas, muchos de los cuales no implican cambios en el movimiento, pueden aparecer mucho antes que el temblor en reposo.
De hecho, el temblor de reposo, que consiste en una sacudida rítmica de una parte del cuerpo, como una mano, en reposo, ni siquiera es necesario para el diagnóstico. Hasta el 20% de las personas con enfermedad de Parkinson no lo presentan.
“El párkinson es lo que llamamos un trastorno del movimiento porque afecta nuestro movimiento, pero hay toda una faceta de esa afección que no es motora”, dijo Rachel Dolhun, neuróloga y asesora médica principal de la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Párkinson. “Durante mucho tiempo pensamos que era solo una enfermedad del movimiento, pero ahora vemos que afecta a todo el cuerpo de diferentes maneras”.
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Ciertos síntomas aparecen años antes de los cambios motores
La enfermedad de Parkinson es uno de los trastornos neurológicos más comunes en el mundo, y se espera que los casos alcancen los 25.2 millones para el 2050. Si bien las mutaciones genéticas hereditarias se asocian con entre el 10% y el 15% de los casos, el resto no tiene causa conocida. Los síntomas se pueden controlar con los tratamientos disponibles, pero no existe cura, aunque se cree que el ejercicio reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad. Además, existen otras medidas que puede tomar para reducir el riesgo de padecer párkinson.
Para diagnosticar el párkinson, los neurólogos buscan síntomas característicos del movimiento, como lentitud, rigidez y temblor en reposo. Sin embargo, los síntomas no motores comunes de la afección, como el estreñimiento y la pérdida del olfato, suelen preceder a estos cambios en el movimiento en más de una década. Esta etapa temprana del párkinson, conocida como fase prodrómica, marca el inicio de una evolución gradual de la enfermedad.
“Es una enfermedad de evolución lenta, y nos estamos dando cuenta de lo lenta que puede ser”, afirmó Ronald Postuma, profesor de neurología y neurocirugía de la Universidad McGill de Montreal. “Avanza en el cerebro año tras año, hasta que alcanza el umbral en el que los médicos pueden hacer el diagnóstico”.
La enfermedad de Parkinson daña las neuronas que producen dopamina, una sustancia química que transmite señales entre las células y desempeña un papel crucial en el control del movimiento y la coordinación cerebral. Para cuando aparecen los síntomas motores, entre el 50% y el 70% de estas neuronas en la sustancia negra, una estructura pequeña pero vital para el movimiento voluntario ubicada en el tronco encefálico, ya han muerto.
En las últimas dos décadas, los investigadores han logrado avances importantes en la comprensión de los marcadores del párkinson prodrómico que esperan que algún día puedan utilizarse para un diagnóstico más temprano.
“Es importante destacar que no todas las personas que presentan estos síntomas desarrollan párkinson”, dijo Dolhun. “Pero sabemos que, en algunas personas, estos pueden ser algunos de los primeros signos”.
A continuación se presentan cuatro síntomas tempranos que suelen aparecer en personas a las que posteriormente se les diagnostica la enfermedad de Parkinson:
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Pérdida del sentido del olfato
La incapacidad para detectar olores, conocida como anosmia, puede ser un efecto secundario temporal de un resfriado o una infección sinusal, o incluso un problema más permanente después del covid-19. Sin embargo, más del 90% de las personas con enfermedad de Parkinson pierden el sentido del olfato gradualmente a lo largo del tiempo. Puede comenzar años o incluso décadas antes de que aparezcan los síntomas motores.
“Hemos estimado que la pérdida del sentido del olfato ocurre 20 años antes de que se diagnostique la enfermedad”, dijo Postuma.
“Sabemos que las personas que pierden el olfato tienen un riesgo aproximadamente cinco veces mayor de desarrollar párkinson en el futuro”, afirmó. “Las personas pierden la capacidad de detectar e identificar olores, y a menudo no son muy conscientes de ello porque el proceso es muy gradual”.
Los investigadores aún intentan comprender las causas de la anosmia en la enfermedad de Parkinson y por qué es uno de los primeros síntomas. Una hipótesis plantea que la enfermedad podría comenzar en el bulbo olfatorio, la parte del cerebro que controla el sentido del olfato, donde proteínas anormales causan estragos y dañan las neuronas.
En EE. UU. o Canadá, las personas mayores de 40 años que no hayan sido diagnosticados con la enfermedad de Parkinson pueden solicitar una prueba de olfato gratuita de rascado y olfateo a la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson. Esta prueba forma parte de un estudio sobre la salud cerebral que utiliza la pérdida del olfato para identificar a personas que aún no han desarrollado párkinson, pero que podrían desarrollarlo en el futuro.
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Representando sueños
Normalmente, el cuerpo entra en un estado de parálisis casi total durante el sueño REM (sueño de movimientos oculares rápidos), que es la etapa del sueño con los sueños más vívidos. El trastorno de conducta del sueño REM es una afección crónica caracterizada por la pérdida de esta parálisis, lo que lleva a las personas a actuar físicamente en sus sueños. Pueden sentarse en la cama, tener conversaciones unilaterales e incluso golpear o patear a su pareja.
Estudios han demostrado que entre el 50% y el 70% de las personas con trastorno de conducta del sueño REM desarrollarán enfermedad de Parkinson o una afección relacionada, como la demencia por cuerpos de Lewy, en un promedio de cinco a 10 años. Las personas de 50 años o más con trastorno de conducta del sueño REM tienen una probabilidad 130 veces mayor de desarrollar párkinson que quienes no padecen este trastorno.
Si cree que está actuando en sus sueños, hable con su médico y solicite un estudio del sueño para confirmarlo.
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Constipación
El estreñimiento es una de las molestias gastrointestinales más comunes en Estados Unidos y no suele ser grave. Sin embargo, el estreñimiento crónico que persiste durante varias semanas o más afecta a dos tercios de las personas con párkinson. La afección puede afectar los nervios que recubren el tracto digestivo, y estudios han encontrado acumulaciones de proteína anormal en las neuronas que recubren los intestinos de las personas con párkinson.
Un metaanálisis de nueve estudios reveló que las personas con estreñimiento, ya sea evaluado mediante un cuestionario o diagnosticado por un profesional de la salud, tenían el doble de probabilidades de desarrollar párkinson que quienes no lo padecían. Otro estudio hizo un seguimiento de seis mil 790 hombres de entre 51 y 75 años durante un período de 24 años, y quienes defecaban con menos frecuencia que una vez al día presentaban un mayor riesgo de párkinson.
“Incluso las personas que sufren estreñimiento entre los 20 y los 30 años parecen tener una mayor probabilidad de desarrollar párkinson 30 o 40 años después”, dijo Postuma. “Por lo tanto, ahora empezamos a preguntarnos: ¿Afecta la enfermedad a los nervios que controlan el intestino o es el estreñimiento también un factor de riesgo para el párkinson?”
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Mareos al ponerse de pie
La presión arterial baja postural, conocida como hipotensión ortostática, es una caída de la presión arterial que se produce cuando una persona pasa de estar sentada o acostada a estar de pie. Puede provocar mareos, aturdimiento e incluso desmayos. La hipotensión ortostática puede desencadenarse por una deshidratación leve, un nivel bajo de azúcar en sangre o un sobrecalentamiento. Sin embargo, la hipotensión ortostática crónica y persistente puede ser más grave.
“Cuando el origen es neurológico —es decir, no se debe a deshidratación, medicación ni un problema cardíaco—, aproximadamente la mitad de estos pacientes desarrollan párkinson o una afección relacionada”, afirmó Postuma. “Por lo tanto, es un factor de riesgo muy alto. Sin embargo, la mayoría de las personas no tienen una causa neurológica”.
Los investigadores han identificado la hipotensión ortostática como una posible característica de la enfermedad de Parkinson prodrómica, aunque la evidencia no es tan sólida como para otros marcadores. Por ejemplo, un estudio reveló que la hipotensión ortostática, sin explicación aparente, se asoció con un diagnóstico final de Parkinson o una afección relacionada en 18 de 79 pacientes (23%) tras un seguimiento de 10 años.
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¿Qué significan los marcadores prodrómicos?
En este momento, estos marcadores prodrómicos no son lo suficientemente específicos como para indicar definitivamente la presencia de párkinson por sí solos, y es muy probable que se deban a una causa o afección médica diferente. Sin embargo, si presenta varios marcadores a la vez o antecedentes familiares de la enfermedad, le recomendamos consultar con su médico.
“Si se combinan algunos de estos síntomas, aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson en el futuro”, afirmó Kelly Mills, directora del Centro de Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento de Johns Hopkins Medicine.
“Si alguien tiene estreñimiento, pérdida del olfato y actúa en sus sueños, se suma el riesgo de estos diferentes factores. Pero no hay que sacar conclusiones precipitadas sin hacerse una evaluación”, enfatiza.