Peregrinación en bicicleta de sacerdotes a Esquipulas: “La fe no se vive desde la comodidad, sino desde la lucha”
Monseñor Tulio Pérez y sacerdotes de la diócesis de Sololá-Chimaltenango realizan peregrinación en bicicleta hacia el Santuario del Cristo Negro, en Esquipulas.
La peregrinación a Esquipulas es un gesto sencillo de fe y tiene un propósito espiritual: encomendar el esfuerzo. No se trata de una actividad deportiva ni de un acto público, sino de un camino compartido de oración y fraternidad sacerdotal, explica monseñor Tulio Pérez, Tulio Pérez Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guatemala.
La peregrinación a la Basílica del Cristo Negro, en Esquipulas, se llevó a cabo en dos etapas, durante dos días de recorrido en bicicleta, del 23 al 24 de febrero. Salió de la capital y culminó el 25 con la celebración de una misa presidida por monseñor Domingo Buezo, obispo de la diócesis de Sololá-Chimaltenango, y concelebrada por monseñor Tulio Pérez, obispo auxiliar, y los sacerdotes que participaron en la actividad.

La primera de estas peregrinaciones se efectuó en el 2016 con tres sacerdotes, entre ellos monseñor Pérez, quien era el obispo más joven de Guatemala y, en ese entonces, también de Latinoamérica. Por la pandemia se dejó de realizar, y este año se efectuó la cuarta peregrinación.
Participaron 26 sacerdotes de la diócesis de Sololá-Chimaltenango, originarios de los municipios de Patzún, Comalapa, Santiago Atitlán y Santa Lucía Utatlán, quienes fueron acompañados por el obispo, monseñor Tulio Pérez.
Otros 13 sacerdotes participaron desde los vehículos de apoyo, así como radios diocesanas y feligreses que acompañaron la actividad. “Es una actividad que se organiza con mucho detalle”, comenta.
Los sacerdotes han practicado ciclismo desde su juventud y en el seminario continuaron haciéndolo, ya que es una actividad noble que edifica, señala monseñor Pérez. Otros se entusiasmaron y se sumaron, por lo que entrenaron en los meses previos. “Iban muy ilusionados”, cuenta.
Monseñor Pérez afirma que el deporte suma y hace referencia a la frase “mente sana en cuerpo sano”. Explica que existe una integración de facetas positivas, a través de la cual también obtienen fortaleza espiritual y humana para ejercer su labor sacerdotal, que muchas veces es agotadora en lo psicológico, por el acompañamiento a fieles que enfrentan sufrimientos y viven en constante lucha.
Entrega espiritual
Peregrinar implica ponerse en ruta con un propósito espiritual: ofrecer el esfuerzo, encomendar a las comunidades y renovar la propia entrega, afirma monseñor Pérez.

También representa perseverancia y fraternidad. “Animarse, reír juntos, llegar juntos y esperar que llegue el último para abrazarlo porque llegó” es parte de la convivencia, dice.
El trayecto, con sus exigencias y silencios, ayudó a recordar que la vida cristiana y el ministerio también son camino: constancia en las subidas, prudencia en los descensos y mirada fija en Cristo como meta.
Monseñor Tulio Pérez, Tulio Pérez Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guatemala
Al llegar al Santuario, explica que el sentido fue agradecer, pedir y confiar. La experiencia dejó el mensaje de que la fe no se vive desde la comodidad, sino desde la perseverancia y la comunión.
Calurosa bienvenida
Monseñor Pérez recordó la primera vez que hicieron la peregrinación en el 2016: “Éramos tres y nadie nos esperaba”. Esta vez cuenta que fueron recibidos por el obispo de la diócesis de Sololá-Chimaltenango, Domingo Buezo, y por la corporación municipal.
