Manipular la voluntad de los electores constituye un delito que tiene que ser investigado y perseguido por las autoridades que tienen la responsabilidad de velar por el debido respeto a las leyes y la institucionalidad. El anterior Ministerio Público, el de Consuelo Porras, lejos de abrir expediente por las consistentes denuncias de la manipulación de […]
Manipular la voluntad de los electores constituye un delito que tiene que ser investigado y perseguido por las autoridades que tienen la responsabilidad de velar por el debido respeto a las leyes y la institucionalidad. El anterior Ministerio Público, el de Consuelo Porras, lejos de abrir expediente por las consistentes denuncias de la manipulación de los distintos cuerpos de electores de la Universidad de San Carlos, persiguió y hasta logró enviar a prisión a estudiantes y profesionales que denunciaron la comisión del delito, mismo que se volvió a repetir este año de forma burda y descarada para garantizar la reelección de Walter Mazariegos quien repitió, al pie de la letra, todas las maniobras que le permitieron adueñarse de la Usac.
Con la institucionalidad universitaria bajo su control, siguiendo el modelo de todos los mafiosos que se han adueñado de las instituciones del país, ya dijeron que les importa un pepino que la Contraloría de Cuentas no le extienda el necesario finiquito a Walter Mazariegos porque ellos, quienes operan en el CSU, las facultades y colegios profesionales, de todos modos lo van a investir alegando que siendo una entidad autónoma, la Contraloría no tiene vela en el entierro. En cambio, paradójicamente, la Rectoría sí que tiene vela en la designación del nuevo Contralor y por supuesto que están ya moviendo sus piezas porque saben que es vital para ellos evitar cualquier forma de fiscalización.
Creemos en el debido proceso y no consideramos que en ello quepan arrebatos; sin embargo, es obvio que estamos en una situación que demanda un aire con remolino porque está probado el efecto de la pasividad para cumplir con el mandato de la población para redirigir el país hacia un territorio de transparencia. El Ministerio Público, ese mismo que a marchas forzadas arremetió contra los que cuestionaron el primer fraude de Mazariegos, tiene que entender su vital función en este momento, sobre todo porque está más que confirmado que una pieza clave para mantener el control del sistema de justicia está en disponer de una Academia que, en las Comisiones de Postulación, trabaje para mantener a sus conocidas piezas en los cargos más importantes.
No se trata únicamente de cabildeo, como el que hubo para la Corte de Constitucionalidad, sino hay en este caso la clarísima comisión de delitos, de abuso de poder, de mal uso de los recursos de la Universidad y una multitud de delitos cometidos desde antes de la primera investidura de Mazariegos. Pocas figuras son tan importantes como el Rector Magnífico -que conste que el actual titular de la Usac no tiene un pelo de magnífico- por su peso en las postulaciones.
Repetimos que urge siquiera un aire con remolino para que las mafias entiendan que estamos dispuestos a rescatar el Estado de Derecho.