De migrante con US$250 a Costco, la historia de la empresaria salvadoreña que ahora apunta a Guatemala

De migrante con US$250 a Costco, la historia de la empresaria salvadoreña que ahora apunta a Guatemala

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06/06/2026 10:08
La Hora
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Resumen Inteligente

Cuando Vanessa Faggiolly llegó a Estados Unidos desde El Salvador en 2003 llevaba un boleto de ida y apenas USD 250 en el bolsillo. Más de dos décadas después, dirige una empresa que logró colocar productos centroamericanos en Costco y que ahora tiene una nueva meta: expandirse a Guatemala. La empresaria encontró una oportunidad donde […]

Cuando Vanessa Faggiolly llegó a Estados Unidos desde El Salvador en 2003 llevaba un boleto de ida y apenas USD 250 en el bolsillo. Más de dos décadas después, dirige una empresa que logró colocar productos centroamericanos en Costco y que ahora tiene una nueva meta: expandirse a Guatemala.

La empresaria encontró una oportunidad donde muchos solo veían nostalgia. Junto a su familia construyó una marca especializada en alimentos tradicionales centroamericanos para atender a la creciente comunidad migrante en Estados Unidos. Hoy sus productos llegan a distintos estados del país y Canadá, y la compañía se prepara para dar el salto hacia mercados centroamericanos como Guatemala.

El plan incluye comercializar en el país productos que nacieron de una historia de migración, esfuerzo y visión empresarial, una fórmula que transformó una pequeña operación familiar en una marca capaz de competir en una de las cadenas minoristas más importantes del mundo.

«NO TENGO MÁS QUE DARTE»

Como miles de migrantes centroamericanos Faggiolly llegó a Estados Unidos sin garantía y solo con un con un boleto de ida, USD 250 en el bolsillo y una frase que nunca olvidaría.

«Yo no tengo más que darte que el boleto y esos USD 250».

Las palabras fueron de su padre, quien, ante la falta de oportunidades y la difícil situación económica que atravesaba El Salvador en esa época consideró que el futuro de su hija estaba fuera del país.

Además, su historia se partía, su familia atravesaba un momento complicado, tanto a nivel familiar como económico. Los primeros años estuvieron marcados por jornadas extensas de trabajo, incertidumbre económica y el desafío de construir una vida desde cero. «Este país es duro, pero enseña muchísimo», recuerda hoy, luego de varios años de ese lejano duro inicio.

Dos décadas después, aquella joven dirige una empresa que distribuye alimentos centroamericanos en distintos estados del país y que logró abrirse espacio en una de las cadenas minoristas más importantes del mundo: Costco.

OPORTUNIDAD EN LA NOSTALGIA

El camino hacia ese logro comenzó cuando ella y su familia detectaron una necesidad poco atendida en el mercado estadounidense: la escasez de productos auténticos centroamericanos, pero en especial salvadoreño, para una comunidad migrante que crecía cada año.

La oportunidad apareció a través de una pequeña empresa con problemas financieros y que aunque había tenido su momento de auge, su dueño, otro salvadoreño que había decidido vender.

Vanessa reconoce que fue acto de fe. En ese momento, ella aun una joven y su mamá, a quien califica como su principal motor, no contaban con los recursos suficientes para asumirla, pero aun así, decidieron asumir el reto.

«No teníamos dinero, pero teníamos hambre de trabajar y visión de oportunidad», relata.

En conversación con LHEconomía, Vanessa relató que identificaron una oportunidad en una pequeña empresa que producía queso salvadoreño. Entonces hicieron una propuesta al propietario: permitirles administrar el negocio mientras él las acompañaba en el proceso. La idea era simple: si lograban generar resultados, podrían asumir posteriormente el control total de la empresa.

Así nació el proyecto que más tarde daría vida a la marca Perla, enfocada en llevar a los hogares de los migrantes los sabores tradicionales de El Salvador.

Los primeros años no fueron sencillos. La empresa enfrentó una economía inestable, clientes que cerraban sus negocios y constantes desafíos para mantener el flujo de operaciones. Sin embargo, logró posicionarse en un nicho que en aquel momento tenía poca competencia, pero si de preferencia para el salvadoreño que vivía en California y que ya conocía la marca.

EL CAMINO HASTA COTSCO

La llegada a Costco no ocurrió de la noche a la mañana. Según explica la empresaria, fueron necesarios años de trabajo para consolidar a Perla como una marca reconocida entre la comunidad centroamericana en Estados Unidos.

«Antes de conseguir la cuenta de Costco se requirieron muchos años estableciendo nuestra marca en el mercado estadounidense como una representación del sabor auténtico de El Salvador».

Cuando finalmente logró reunirse con los compradores de la cadena, la marca ya tenía reputación propia. «Cuando llegué a pedir una cita, el comprador ya sabía quiénes éramos y qué representaba la marca».

Aun así, el proceso tomó tiempo. Costco exigió auditorías, controles de calidad y una serie de requisitos operativos que obligaron a la empresa a fortalecer toda su estructura productiva.

CRECER SIN PERDER SUS RAÍCES

La incorporación a una cadena de gran escala implicó reorganizar la manufactura, aumentar la capacidad de producción y planificar nuevas inversiones.

«Tuvimos que reorganizar nuestras capacidades para poder abastecer a Costco», explica.

El reto era doble: atender la nueva demanda sin descuidar a los clientes que habían acompañado el crecimiento de la empresa durante años. «Costco no significaba descuidar a nuestros clientes de siempre».

La estrategia requirió una planificación minuciosa, mayor compra de materias primas y una inversión significativa para mantener abastecidos todos los canales de venta.

Actualmente, los productos Perla llegan a consumidores de todo Estados Unidos y Canadá mediante comercio electrónico y una red de supermercados en estados como California y Nevada.

Su catálogo ya no solo incluye el tradicional queso, ahora ofrecen frijoles, arroz, horchatas, quesos, pupusas y otros productos tradicionales inspirados en recetas familiares.

Pero más allá de los alimentos, la empresa busca preservar una conexión emocional con las raíces de millones de migrantes.

«Nuestra misión es llevar el sabor del hogar a las mesas de miles de familias en Estados Unidos y Centroamérica».

EL NUEVO DESAFÍO

La siguiente meta ya está definida: regresar a los mercados centroamericanos. Entre los planes de expansión figuran El Salvador y Guatemala, donde esperan comercializar próximamente productos como el queso marca Perla, que nacieron de una historia de migración, esfuerzo y perseverancia.

Veintitrés años después de aquel viaje con USD 250, la empresaria sigue viendo el éxito de la misma forma: como el resultado de aprovechar oportunidades cuando aparecen y trabajar para convertirlas en realidad.

La trayectoria detrás de Perla refleja una combinación de migración, resiliencia y visión empresarial.

Desde una joven que llegó a Estados Unidos con USD 250 en el bolsillo hasta una empresaria capaz de colocar productos en una de las cadenas más importantes del mundo, la historia demuestra que el crecimiento rara vez ocurre de la noche a la mañana.

Detrás de cada logro hubo años de trabajo, sacrificio y aprendizaje.

“No hay éxito fácil. Detrás de cada empresa hay años de esfuerzo que la gente no ve”, concluyó durante su conversación con LHEconomía.

Su experiencia confirma que muchas veces el punto de partida no determina el resultado final, sino la capacidad de identificar oportunidades y perseverar cuando aparecen.

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