Ministro de Finanzas reconoce que gran reto es la ejecución y apuesta como solución a ley de contrataciones consensuada con EE. UU.
El ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, fue claro durante una conversación con La Hora sobre que el mayor obstáculo para la inversión pública en Guatemala no está en el diseño de los proyectos, sino en su ejecución. Así lo reconoció durante una entrevista en su despacho, en un ambiente relajado, pero de carácter técnico, […]
El ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, fue claro durante una conversación con La Hora sobre que el mayor obstáculo para la inversión pública en Guatemala no está en el diseño de los proyectos, sino en su ejecución.
Así lo reconoció durante una entrevista en su despacho, en un ambiente relajado, pero de carácter técnico, en la que definió las prioridades de las finanzas públicas para lo que resta del año y para el presupuesto de 2027, el último del Gobierno del presidente Bernardo Arévalo. Anunció también que llevarán una iniciativa al Congreso para descentralizar la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios para dar viabilidad al objetivo original de inversión.
El funcionario admitió que el país arrastra una Ley de Contrataciones «parchada y desajustada», que se ha convertido en uno de los principales frenos para agilizar la inversión pública.
Como respuesta, reiteró que el Ministerio de Finanzas ya entregó al Congreso una nueva iniciativa, elaborada junto con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, con el objetivo de construir un sistema de contrataciones «moderno, ágil y transparente».
Ministro Menkos advierte sobre el complejo legado en la inversión pública
A ese desafío, dijo, se suma una pesada herencia: al inicio del actual Gobierno existían Q13 mil millones en proyectos del Ministerio de Comunicaciones (MICIVI) pendientes de ejecución, una cifra equivalente a 1.5 presupuestos anuales de esa cartera. «Los retos en la herencia de inversión pública son los más complejos», reconoció Menkos.
Al 25 de junio pasado, la ejecución presupuestaria ascendía al 41.5%, equivalente a Q70 mil 061.2 millones, un 0.9 puntos porcentuales por encima del 40.6% registrado en el mismo corte de 2025.
El comportamiento ha sido cuestionado por algunos analistas como el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Icefi, quienes han referido que esa desconexión entre el crecimiento del gasto planificado y la capacidad efectiva de ejecutarlo es, precisamente, el nudo que el gobierno debe desenredar y lograr mejorar para 2027.
Otros sectores también han criticado la lenta ejecución presupuestaria, especialmente en la obra pública e infraestructura vial.
APUNTA HACIA LA INVERSIÓN
Durante la plática, el ministro definió las prioridades del próximo año como un cierre de ciclo con los ojos puestos en la inversión pública: sin nuevos impuestos, pero con mayor control del gasto.
«La sociedad quiere que se concreten proyectos: puentes, carreteras, caminos rurales», dijo, al subrayar que la estrategia combina alianzas con el sector privado, cooperación internacional y mecanismos fortalecidos de transparencia.
El funcionario reconoció también la necesidad de impulsar reformas estructurales, mejorar las instituciones de justicia y sostener una visión de país que no permita que los proyectos se frenen por falta de compromiso o por intereses políticos, en alusión a la proximidad del proceso electoral.
El techo presupuestario preliminar para 2027 asciende a Q181 mil 563.2 millones, un incremento de 7.58% frente a los Q168 mil 767.3 millones vigentes para este año, con un crecimiento del gasto proyectado en 8%.
Del lado de los ingresos, el Gobierno prevé un aumento de 8.7%, impulsado principalmente por una recaudación tributaria 9.9% mayor, lo que permitiría reducir el déficit fiscal a 3.7% del PIB —por debajo del 3.8% estimado para 2026— en un escenario de crecimiento económico del 4%.
INFRAESTRUCTURA, PUNTA DE LANZA
La infraestructura productiva será el eje del proyecto de presupuesto 2027. El Gobierno quiere concentrar recursos en la modernización de Puerto Quetzal, con una asignación de Q4 mil 800 millones para convertirlo en el puerto de mayor calado del Pacífico centroamericano, además del impulso al sistema metropolitano de transporte y al avance de proyectos portuarios, aeroportuarios y ferroviarios que conecten a Guatemala con México, El Salvador y Honduras.
Dentro de las prioridades presidenciales también figuran Q1 mil 200 millones para el remozamiento de escuelas, la construcción de hospitales y el avance en las dos cárceles de máxima seguridad. Dentro de esos recursos, se destinarán para el Fondo de Primera Vivienda, Q250 millones para el Fondo de Innovación Tecnológica.
También mencionó la continuidad de los 4 mil kilómetros de caminos rurales con apoyo del Banco Mundial y obras como la autopista Escuintla-Puerto Quetzal bajo alianza público-privada.
La apuesta del Gobierno pasa por combinar acuerdos de gobierno a gobierno, como los previstos con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, alianzas con el Reino Unido para el Metro Riel y Alianzas Públicas Privadas con el sector privado local.
El funcionario, sin embargo, admitió que la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios aún arrastra un problema de diseño, por lo que el Ejecutivo llevará al Congreso una iniciativa para darle un carácter «descentralizado para convertirla en una herramienta más ágil y eficaz para la inversión pública»; sin embargo, no dio temporalidad para esto.

LOS CODEDES, OTRO RETO
Otro tema clave será el manejo de los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes), el cual se volvió clave. Entre 2024 y 2026 se ejecutan 18 mil proyectos con participación de más de 100 mil personas.
En 2027 se prevé que los Codedes manejen hasta Q15 mil millones en proyectos. Para responder a demandas de mayor escrutinio, Finanzas, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN), la Contraloría General y la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia (SCEP) crearon un portal donde cualquier ciudadano puede dar seguimiento por departamento, municipio y proyecto específico.
En ese sentido, dijo el acompañamiento solicitado al Banco Mundial para medir la gestión y calidad de la inversión de los Codedes será vital, ya que se espera que entreguen recomendaciones que apoyen en un mejor desempeño de sus funciones y del dinero asignado a los proyectos.
Respecto del uso de fondos asegura que “Ningún fondo de Codedes puede usarse para otra cosa que no sea inversión. No se puede pasar de un camino rural a una fiesta patronal” porque hay aprobación, control y supervisión de varias entidades.
Menkos respondió así ante las dudas que genera la asignación de fondos por el año electoral y el escenario en el que fondos públicos puedan utilizarse con fines proselitistas.

DEUDA ESTABLE Y CONFIANZA INTERNACIONAL
En materia fiscal, el compromiso es mantener la sostenibilidad. Guatemala recibió la deuda en 27.2% del PIB y la dejará en 27.9% en 2027, aún ejecutando toda la inversión.
“Nunca hemos tenido déficit superior al crecimiento de la economía”, afirmó. La meta de crecimiento promedio de 4% se está cumpliendo y eso permite que la deuda no se dispare.
Afirma que esa disciplina ha dado frutos. Las tres calificadoras más importantes ya dieron a Guatemala la nota previa al grado de inversión, “algo inédito”, puntualizó el funcionario.
El mercado responde: en 2024-2025 por cada dólar que Guatemala buscó en el mercado internacional hubo demanda de 6 USD 6dólares. Las tasas de interés de los bonos locales están en mínimos históricos.
“Esa estabilidad nos permite prestar a tasas bajas, con mínimo riesgo y apegándonos a unas metas de deuda saludables”, puntualizó
Menkos reiteró el compromiso de no crear nuevos impuestos ni subir tasas. La estrategia es “hacer más productiva la recaudación”. Destacó que se eliminó una presa de Q2 mil millones en devoluciones de impuestos atrasadas desde 2014, y para 2027 se mantiene la carga tributaria en 12.1% del PIB.
SIENTAN BASES PARA LA ESTABILIDAD
El presupuesto 2027 cierra un ciclo que apostó por dejar bases para crecimiento sostenido arriba de 4% y 5% anual.
Para lograrlo, Guatemala necesita, según Menkos, tres cosas: grandes inversiones en energía, puertos y carreteras; estabilidad democrática, reflejada en elecciones de segundo grado transparentes; y reformas de gobernanza para reducir pobreza e informalidad.
El gobierno deja dos mensajes claros. Primero, que la inversión pública ya no puede depender de una sola vía: se necesitan contrataciones modernas, Alianzas Público Privadas, acuerdos gobierno a gobierno y supervisión ciudadana.
Segundo, que la estabilidad macroeconómica se mantuvo: más crecimiento, menos deuda relativa, y más confianza internacional. Esto permitirá al país en sus metas, en medio de un escenario internacional incierto.
De momento, el Gobierno ha logrado sostener una trayectoria de disciplina fiscal poco común en la región —deuda controlada, mejoras en la calificación crediticia y una carga tributaria que crece sin necesidad de nuevos impuestos, lo que le da margen para financiar un presupuesto ambicioso sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
El reto, no es de recursos ni de diseño fiscal, sino de gestión: Q181 mil millones representan una oportunidad histórica de inversión para el país, pero también una prueba de fuego para un aparato estatal que hasta ahora no ha logrado ejecutar al ritmo que exige un presupuesto de ese tamaño.
La diferencia entre que 2027 sea recordado como el año en que Guatemala finalmente destrabó su inversión pública, o de pocos resultados dependerá menos de cuánto dinero se apruebe y más de si el Ejecutivo logra resolver, en su último año de gestión y en plena carrera electoral, los cuellos de botella que ha arrastrado desde 2024.
