Docentes y escuelas: actores clave para prevenir el suicidio entre adolescentes
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años. A nivel mundial, más de 700 mil personas fallecen por esta razón cada año, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos. Además, el 75% de los suicidios ocurre en […]
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años.
A nivel mundial, más de 700 mil personas fallecen por esta razón cada año, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos. Además, el 75% de los suicidios ocurre en países de ingresos bajos y medios.
En Guatemala, una investigación realizada en 2021 determinó que las mujeres presentan mayor vulnerabilidad al suicidio entre los 15 y 19 años, mientras que en los hombres se concentra entre los 20 y 24 años.
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Ante la problemática, el Ministerio de Educación (Mineduc) abordó la prevención durante una charla impartida por el doctor Federico Roncal, psicólogo clínico y educador.
El especialista explicó que las escuelas representan un entorno protector para los adolescentes, por lo que sus maestros pueden identificar señales de alerta, brindar acompañamiento y buscarles ayuda especializada.
¿CÓMO IDENTIFICAR EL RIESGO?
Roncal señaló que, al abordar el suicidio con adolescentes, es importante evitar brindar detalles sobre los «medios letales», es decir, los recursos que una persona podría utilizar para quitarse la vida.
Según explicó, estos detalles pueden aprenderse y replicarse. Por ello, recomendó no mencionar métodos específicos, nombres de medicamentos y pesticidas, lugares, ni describir cómo se llevaron a cabo.
También advirtió sobre la importancia de no atribuir el suicidio a una sola causa o acontecimiento. Aunque puede existir un evento altamente estresante que desencadene una crisis, explicó que la conducta suicida es resultado de una serie de factores. Entre ellos:
- Personales: historia y emociones
- Familiares: vínculos y conflictos
- Sociales: acoso, violencia y exclusión
- Culturales: creencia, contexto cultural y estigmas
- Educativos: escuela y entorno digital
- De salud: bienestar físico y mental
Para identificar si un estudiante puede estar en riesgo, el especialista destacó la importancia de prestar atención a sus antecedentes y circunstancias recientes.
Entre los indicadores principales mencionó los intentos de suicidio durante los últimos tres meses y la existencia de un plan específico.
También recomendó evaluar el entorno de la persona. Identificar si tiene acceso a medios letales disponibles y conocer si han atravesado eventos altamente estresantes en el último mes.
A esto se suma la observación de cambios en su comportamiento y estado emocional. Como el aislamiento, la ansiedad, problemas de sueño o la manera en que afrontan sus emociones.
EL PAPEL DE LAS ESCUELAS
Para el doctor Roncal, el sistema educativo puede coordinar diferentes formas de apoyo.
En ese sentido, hay cinco funciones esenciales: prevenir, identificar los síntomas, dar acompañamiento, activar medidas de protección y referir a sus estudiantes a servicios de atención clínica.
El especialista aclaró que no corresponde a las y los docentes emitir diagnósticos, proporcionar tratamiento clínico o sustituir a los servicios especializados de salud. Su responsabilidad consiste en escuchar a las y los estudiantes, validar su sufrimiento, coordinar con sus familias y buscar apoyo de las instituciones correspondientes.
Uno de los principales mecanismos de prevención es desarrollar habilidades para la vida desde las aulas. Para ello, Roncal recomendó trabajar aspectos como:
- Reconocimiento y expresión de emociones
- Búsqueda de ayuda y adultos de confianza
- Resolución de problemas y afrontamiento
- Relaciones positivas y apoyo entre compañeros
- Autoestima, identidad y sentido de valor personal
- Comprensión del sufrimiento emocional
Asimismo, advirtió que los docentes no deben ignorar las señales o los mensajes con los que sus estudiantes podrían estar pidiendo ayuda. Tampoco deben reaccionar con enojo, entrar en pánico, emitir juicios o hacer reclamos.
Entre las conductas que deben evitar se encuentran asegurarle al estudiante que todo estará bien, prometer que guardarán el secreto o retarle frente a sus pensamientos suicidas.
Roncal hizo énfasis en que, cuando una persona presenta ideación suicida activa, no debe quedarse sola.
¿QUÉ HACER ANTE LAS SEÑALES DE ALERTA?
Entre las señales a las que maestras y maestros deben prestar atención se encuentran los mensajes de culpa, vergüenza, tristeza, desesperanza o de sentirse una carga para los demás.
También observar cambios repentinos en el sueño, alimentación, consumo de drogas o alcohol. Fijarse en la pérdida de interés en actividades, gustos o amistades, aislamiento, autolesiones y conversaciones o mensajes relacionados con la muerte.
Otras señales incluyen despedidas, el descuido del arreglo personal, los sentimientos profundos de soledad, la desesperación y la búsqueda de medios para quitarse la vida.
Ante estas situaciones, el doctor Roncal recomendó acercarse y preguntarle a la persona qué está viviendo. Escucharles con interés, sin juzgar ni minimizar su experiencia.
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Si notan señales de desesperanza, aconsejó preguntar directamente si han tenido pensamientos de quitarse la vida. En caso de que la respuesta sea afirmativa, deben consultarle si tiene un plan y acceso a los medios para llevarlo a cabo. A base de esto, deben activar medidas de protección.
Para el especialista, una de las acciones más importantes es retirar el acceso a esos medios y acompañar al estudiante en la elaboración de un plan de seguridad, con el apoyo de personas significativas para él o ella.
El acompañamiento de la comunidad docente y la participación de las familias y los servicios especializados son fundamentales para que los centros educativos puedan proteger a las y los adolescentes, añadió.