El Niño reducirá en un tercio las lluvias este año, según el Insivumeh
Guatemala está en un proceso de transición al fenómeno de El Niño, según el Insivumeh. En septiembre podría tenerse un pronóstico más certero.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) asegura que Guatemala está en un proceso de transición hacia el fenómeno de El Niño y que, al consolidarse, sus efectos alcanzarán la temporada de lluvia del 2027.
El impacto ya se observa con altas temperaturas y este año tendrá menos precipitaciones. En promedio, disminuiría un tercio de la lluvia acumulada que habitualmente cae durante la temporada.
Durante la conferencia de prensa La Ronda, Edwin Rojas, director del Insivumeh, indicó que para que el fenómeno se consolide en el país deben transcurrir cinco trimestres con mediciones superiores a 0.5 grados centígradosde la temperatura superficial del océano Pacífico.
A inicios de junio se registró ya un incremento, el primero de cinco para que se evidencie la conformación del fenómeno. En septiembre podría tenerse una lectura más certera, según el director del Insivumeh.
El Niño es una variación de temperatura, explicó Rojas, y una de las tres escalas que se utilizan para medir el calentamiento de las aguas. La Niña y la fase neutra son las otras dos.
Según las mediciones del Insivumeh, el fenómeno se presentó en Guatemala durante el 2014-2015, el 2018-2019 y, por última vez, en el 2023, cuando se prolongó hasta el 2024 y se convirtió en el período más caluroso registrado hasta la fecha.
De consolidarse El Niño en el país, la escasez de lluvia será evidente en el corto plazo y el mayor impacto se observará al inicio de la época lluviosa del 2027, lo que coincide con la previsión realizada por el Instituto de Cambio Climático (ICC).
“Para este año, la escasez en promedio puede equivaler a un tercio de la precipitación acumulada. Es decir, si estábamos acostumbrados en este período de lluvia a tomar tres botellas de agua, seguramente vamos a tener disponibilidad de dos de las tres que estábamos acostumbrados”, indicó Rojas.
Especialistas en cambio climático han señalado con anterioridad que este año el comportamiento pluvial será irregular, lo que no solo afectará sectores como el agrícola, sino también el energético —hidroeléctricas—, la disponibilidad de agua para consumo humano y la salud de la población.
Mientras que el pronóstico del Insivumeh señala que Guatemala está en un período de transición hacia El Niño, el pasado 11 de junio la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó que el fenómeno ya se había establecido en un 98% y advirtió una probabilidad del 63% de que alcance un nivel muy fuerte —incremento de la temperatura— entre noviembre de este año y enero del 2027. Estas condiciones no se presentaban desde hace 76 años, en 1950, según el registro histórico de la entidad internacional.
Rojas mencionó que cada país tiene condiciones propias mediante las cuales mide la variación de la temperatura y que, en el caso de Guatemala, se utiliza el índice ONI, que calcula la anomalía de temperatura superficial del mar respecto de un promedio climático de 30 años.
Por otro lado, durante la primera semana de junio, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) planteó establecer una alerta institucional ante los posibles efectos de El Niño, que podría presentarse en septiembre, y una sequía prolongada que durará entre 40 y 50 días y cuyo impacto se extenderá de enero a marzo del 2027.
Menos lluvia
María Fernanda Rivera, ministra de Agricultura, señaló que durante mayo se registraron altas temperaturas en áreas como Petén, Retalhuleu y Suchitepéquez. Durante junio, julio y agosto habrá una leve disminución, cuyo comportamiento está asociado a los fenómenos climáticos que afectan al país.
Durante junio, la humedad del suelo es variable en el territorio nacional y se mantiene por arriba del 25%, según la medición del Insivumeh. La perspectiva cambia para julio y agosto, cuando se prevén lluvias por debajo de lo normal y serán escasas las áreas del país que tengan exceso de agua.
Ante la proyección de anomalías en las lluvias para los próximos meses, Rivera señaló que el MAGA está preparado ante el riesgo de sequía que pueda presentarse y que el Programa de Suelos y Agua para el Futuro forma parte de las acciones que se implementarán para conservar los suelos y retener el agua de lluvia, con la finalidad de generar productores más resilientes al cambio climático.
También se trabaja en acciones prioritarias para resguardar la seguridad alimentaria de poblaciones vulnerables, como los agricultores de subsistencia.
Refirió que el MAGA tiene disponibles más de Q300 millones para la gestión de alimentos destinados a población afectada, atención de plagas y enfermedades agrícolas, emergencias zoosanitarias y otras acciones complementarias.
Rivera indicó que, de llegar a necesitarse más raciones de alimentos para asistir a familias vulnerables por las condiciones climáticas, se tiene la facilidad de recurrir a convenios para apoyar a las personas y coordinar con el Ministerio de Finanzas la obtención de más recursos.
Paso de la depresión tropical Cristina
Claudinne Ogaldes, secretaria de la Conred, informó que por el paso de la depresión tropical Cristina se registraron acumulados superiores a 200 milímetros de lluvia en departamentos como San Marcos, Escuintla y Petén, lo que generó daños y afectaciones en distintas comunidades.
Hasta el 15 de junio, la Conred había atendido 437 emergencias relacionadas con las lluvias, y los departamentos con mayores problemas son Alta Verapaz, Guatemala y Quiché. Más de 6,800 personas han sido afectadas, de las cuales el 33% fue evacuado.
Se habilitaron dos albergues en Cuilapa, Santa Rosa, y Cahabón, Alta Verapaz. En la temporada de lluvias han fallecido siete personas.