Un país ante el cáncer: por qué el Papanicolaou no basta para frenar el cáncer de cérvix

Un país ante el cáncer: por qué el Papanicolaou no basta para frenar el cáncer de cérvix

0
09/10/2026 18:00
Prensa Libre
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

Guatemala no alcanza la cobertura recomendada de Papanicolaou y otras pruebas para detectar a tiempo lesiones que pueden evolucionar a cáncer de cérvix.

El ginecólogo oncólogo Julio Lau sostiene que el Papanicolaou es útil, pero muchas de las mujeres con mayor riesgo no acceden a controles periódicos.

“El Papanicolaou no funcionó”. La frase del ministro de Salud, Joaquín Barnoya, surgió durante una entrevista con Prensa Libre sobre los avances y pendientes en la atención del cáncer en Guatemala.

Barnoya argumentó que, pese a décadas de realizar esta prueba, el cáncer de cérvix continúa entre los principales tipos de cáncer que afectan a las guatemaltecas, y apuesta a que la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) produzca una reducción importante de los casos durante los próximos años.

Pero ¿significa eso que el Papanicolaou no sirve? Para el ginecólogo oncólogo Julio Lau, la respuesta requiere hacer una distinción. Una cosa es la utilidad de la prueba y otra, que las mujeres puedan acceder a ella con regularidad.

“El Papanicolaou sirve si esas personas pueden hacérselo periódicamente”, explica.

El problema es llegar a las mujeres

Lau, jefe de la Clínica de Ginecología Oncológica del Hospital General San Juan de Dios, recibe pacientes con cáncer de cérvix que llegan en fases avanzadas de la enfermedad.

A su criterio, dos factores aparecen repetidamente: la falta de detección y el temor al examen.

El cáncer de cérvix afecta especialmente a mujeres en condiciones de vulnerabilidad, explica, y algunas viven en comunidades alejadas, desde las cuales acceder periódicamente a un centro de salud supone recorrer grandes distancias.

Una mujer que vive en la capital puede tener mayores posibilidades de realizarse pruebas con regularidad. La situación cambia para quien debe caminar o trasladarse durante horas para llegar a un servicio de salud.

“Si esas personas no tienen el acceso, pues no les llega”, resume Lau.

A las barreras geográficas se suman factores culturales, como el miedo, los tabúes alrededor del examen ginecológico y la falta del hábito de realizarse pruebas de detección periódicamente.

Guatemala sí tiene un programa de tamizaje

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social incluye entre sus servicios el tamizaje de cáncer de cérvix para mujeres de 25 a 54 años.

El programa contempla el Papanicolaou, la inspección visual y las pruebas de ADN del virus del papiloma humano como métodos de detección. Su objetivo es identificar lesiones precancerosas antes de que evolucionen a cáncer.

Que exista el servicio, sin embargo, no significa que alcance a toda la población objetivo. La evaluación 2024-2025 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que Guatemala no alcanzó la meta de que sus programas de detección cubrieran al menos al 70% de las mujeres del grupo establecido por la política nacional.

Ese dato coincide con parte de la explicación de Lau. El problema no puede evaluarse únicamente preguntando cuántos Papanicolaou se han realizado, sino a cuántas mujeres se ha llegado, con qué periodicidad y qué ocurrió después de detectar una lesión.

Una enfermedad que puede prevenirse

El cáncer de cuello uterino tiene una particularidad frente a muchos otros tumores: una gran proporción de los casos puede prevenirse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la vacunación contra el VPH y la realización periódica de pruebas de detección reducen de manera importante el riesgo, y que la enfermedad puede curarse cuando se identifica de forma temprana y se recibe tratamiento oportuno.

La prevención, por tanto, no depende de una sola intervención. La vacuna busca evitar las infecciones causadas por los tipos de VPH responsables de la mayoría de los cánceres de cuello uterino. El tamizaje busca identificar infecciones de alto riesgo o lesiones precancerosas en mujeres que ya se encuentran en las edades en las que corresponde someterse a controles.

Pero una estrategia no sustituye inmediatamente a la otra.

El Papanicolaou tampoco es la única prueba

La discusión también ha cambiado con los avances tecnológicos. La OMS promueve actualmente programas de detección basados en pruebas de ADN del VPH, que permiten identificar a mujeres con mayor riesgo y son más sensibles que otros métodos de tamizaje.

En julio del 2026, la organización publicó orientaciones específicas para que los países avancen hacia estos sistemas.

La OPS también señala que las pruebas de VPH tienen mayor sensibilidad para identificar a mujeres con riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.

Eso no convierte al Papanicolaou en una prueba inútil. Significa que la estrategia internacional avanza hacia métodos con mayor capacidad de detección y que cualquier programa necesita, además, cobertura, seguimiento y tratamiento de las lesiones encontradas.

Lea también: Cáncer de cuello uterino: Cómo puede prevenirse y tratarse si se detecta a tiempo

Vacunar ahora para reducir casos después

Lau coincide con Barnoya en que la vacunación contra el VPH puede modificar el panorama del cáncer de cérvix en Guatemala.

El efecto, sin embargo, no será inmediato. El especialista calcula que una disminución importante podría observarse dentro de 15 o 20 años, conforme las generaciones vacunadas alcancen las edades en las que actualmente aparece la enfermedad.

Mientras eso ocurre, las mujeres adultas continúan necesitando acceso al tamizaje. Por eso, la pregunta no es solamente cuántos Papanicolaou se realizan cada año.

También importa saber qué porcentaje de las mujeres que deberían examinarse realmente tiene acceso a las pruebas, dónde se encuentran las brechas territoriales, cuánto tarda la entrega de los resultados y qué sucede cuando una prueba identifica una lesión sospechosa.

Es allí donde la frase “el Papanicolaou no funcionó” adquiere otro significado.

La prueba puede detectar alteraciones. Lo que todavía debe demostrar el sistema es que puede hacerla llegar, con la frecuencia necesaria y el seguimiento correspondiente, a las mujeres que más la necesitan.

Más contexto: Cuáles son las brechas que persisten en la atención del cáncer en Guatemala y por qué el país no ha avanzado pese a la ley, según experta

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas