Video: Léster Martínez, su primera maestra recuerda al niño alegre de Petén que hoy brilla en el boxeo

Video: Léster Martínez, su primera maestra recuerda al niño alegre de Petén que hoy brilla en el boxeo

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21/03/2026 11:12
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

Ludi Hernández Flores, su primera maestra, recuerda cómo era Léster Martínez en su infancia en San Benito, Petén, y destaca los valores que hoy lo han llevado al éxito en el boxeo.

En una pequeña escuelita del barrio Candelaria, en San Benito, Petén, mucho antes de los reflectores, los guantes y las grandes peleas, comenzó a forjarse la historia de Léster Martínez. No con golpes ni entrenamientos, sino con sonrisas, juegos y una personalidad que ya destacaba entre todos.

Ahí lo conoció Ludi Hernández Flores, su primera maestra, quien aún lo recuerda como aquel niño inquieto, alegre y con una facilidad natural para conectar con los demás.

“Era muy platicador, muy alegre y particularmente amistoso. Hacía amigos con mucha facilidad”, cuenta con una sonrisa que mezcla nostalgia y orgullo.

En aquellas aulas de párvulos, entre los cinco y seis años, Léster Martínez no solo aprendía a leer o escribir; también mostraba una esencia que lo hacía especial. Era de esos niños que llenan el espacio con su energía, que convierten cualquier rincón en un lugar más vivo.

Para su maestra, había algo en él que lo diferenciaba. No solo era su carisma, sino una confianza poco común. “Le gustaba convivir, compartir, estar con los demás. Era un niño muy especial”, recuerda.

Sin embargo, en ese entonces, su destino parecía abierto a cualquier camino… menos al que hoy lo ha llevado a convertirse en uno de los grandes referentes del boxeo guatemalteco.

“Me sorprendió mucho cuando supe que había salido del barrio para destacar en el boxeo. No lo imaginaba en el deporte, pero sí sabía que iba a sobresalir en algo”, admite.

Con el paso del tiempo, la historia de aquel niño del barrio Candelaria comenzó a crecer, impulsada no solo por su talento, sino por la disciplina, la perseverancia y el respaldo de su familia.

“Mi respeto para jóvenes como él, que han tenido ese apoyo y esa constancia. Eso es lo que hoy vemos reflejado en Léster Martínez”, señala con admiración.

Y aunque los escenarios han cambiado —de una escuelita humilde a los grandes cuadriláteros—, hay algo que permanece intacto: el orgullo de quienes lo vieron dar sus primeros pasos.

Cada vez que sube al ring, su antigua maestra no solo observa una pelea; revive una historia.

“Se siente una emoción especial… una vibra. Uno quisiera estar ahí, cerca, gritándole para que escuche el apoyo”, confiesa.

Porque para ella, Léster Martínez no es solo un boxeador. Es ese niño alegre que corría entre pupitres, el mismo que hoy lleva en alto el nombre de su barrio, su gente y su país, Guatemala.

Y desde la distancia, pero con el corazón cerca del ring, le deja un mensaje que resume todo:

“Agradecerle por poner en alto a Guatemala. Que nunca olvide de dónde viene y que siga triunfando”.

Porque a veces, las grandes historias no comienzan con un golpe… sino con una sonrisa en un salón de clases.

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