“Lo perdimos todo”: las balsas improvisadas que muestran la magnitud de las inundaciones en Fray Bartolomé de las Casas

“Lo perdimos todo”: las balsas improvisadas que muestran la magnitud de las inundaciones en Fray Bartolomé de las Casas

0
15/07/2026 13:26
Prensa Libre
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

Pobladores de Fray Bartolomé de las Casas narran la difícil situación que enfrentan a causa de las inundaciones.

Desde el 8 de julio, las lluvias transformaron los caminos de Secacaj y Muqb’ilha’, en Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz, en un inmenso lago.

Al menos un centenar de familias quedaron incomunicadas y, actualmente, la única forma de cruzar consiste en balsas improvisadas construidas con materiales que encontraban a su alrededor.

Un equipo de Prensa Libre y Noticiero Guatevisión recorrió el lugar para documentar la situación que enfrentan los pobladores a causa de las inundaciones.

Una de las balsas fue elaborada con troncos atados con pitas; una pala para trabajos de construcción es usada como remo y en el ambiente prima la desesperación de familias que nunca imaginaron que tendrían que remar sobre la carretera para salir de sus casas.

La emergencia en este municipio forma parte de una crisis mayor, ya que solo en Fray Bartolomé de las Casas la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) reporta más de 10 mil personas afectadas y cerca de dos mil viviendas con daños, mientras Alta Verapaz concentra 150 emergencias relacionadas con las lluvias y más de 15 mil personas afectadas.

Aunque las cifras de damnificados podrían variar, cuando se llega a Secacaj no hay puentes disponibles ni caminos: todo está cubierto de agua.

Lo que antes era una carretera de terracería por donde únicamente podían circular vehículos de doble tracción ahora es un río que alcanza hasta dos metros de profundidad.

En un sector, el agua formó un enorme lago que, según los vecinos, supera los diez metros de profundidad en algunas áreas. Desde la distancia únicamente sobresalen las copas de los árboles.

Descalza, con el agua cubriéndole los tobillos, Julia Ax Tiul, de 55 años, observa cómo su hijo, de apenas 10 años, rema la balsa en la que ahora se transporta toda la familia.

“No sabemos nadar, tuvimos que ver cómo salíamos. Teníamos miedo de ahogarnos”, externó en idioma q’eqchi’, mientras un intérprete traduce sus palabras.

Su casa quedó rodeada por el agua. También sus cultivos. “Como no sabemos nadar, tuvimos que inventar cómo salir. El agua seguía subiendo”, lamentó.

La balsa improvisada terminó salvando mucho más que a la familia, ya que también permitió trasladar a los animales de corral, que ahora permanecen amarrados a los árboles junto al único pequeño espacio seco donde todos duermen.

Secacaj no se inundó por el desbordamiento de un río; está en un área rodeada de montañas. La saturación del suelo convirtió el lugar en un enorme embalse natural del que el agua no encuentra salida.

Como consecuencia, se ven afectados los cultivos de maíz, yuca, frijol y cardamomo; todo está bajo el agua.

Las pérdidas económicas podrían oscilar entre Q5 mil y Q15 mil por familia.

En otro sector está Muqb’ilha’, cuyo nombre significa “aguas escondidas”. El agua cubre toda la comunidad, por lo que 450 personas permanecen aisladas.

En una balsa se moviliza Macario, líder comunitario, quien invita a cruzar mientras explica que necesitará un intérprete para relatar lo que ocurre en la comunidad.

Indicó que construir las balsas les tomó dos días. Cuando terminaron las primeras, ya acumulaban tres días incomunicados.

Para leer más: “Es bastante complicado”: albergados temen volver a sus viviendas tras las inundaciones en Fray Bartolomé de las Casas

Solo entonces pudieron salir a pedir ayuda. Además, para los pocos que saben nadar, la distancia equivale a más de dos piscinas olímpicas y el miedo les impedía intentarlo.

Cada balsa soporta únicamente el peso de dos personas: quien rema y su acompañante.

Las balsas también les permiten trasladar alimentos, enfermos y adultos mayores con rapidez.

La emergencia ya no solo está en el agua; ahora también comienza a reflejarse en la salud.

Inundaciones provocan enfermedades

El Distrito de Salud 10 confirmó que brigadas médicas detectan casos de amigdalitis, sarna, candidiasis, micosis y enfermedades diarreicas agudas, padecimientos relacionados con la humedad, el agua contaminada y las dificultades para mantener condiciones básicas de higiene.

A ello se suma la preocupación por 73 casos sospechosos de malaria que se investigan en el municipio, mientras las autoridades mantienen vigilancia por el riesgo de un aumento de dengue debido a la gran cantidad de agua estancada.

“Se llenó de agua nuestra aldea. Necesitamos ayuda. Hemos pedido desde hace tiempo que rellenen esta parte baja porque hay inviernos en los que quedamos incomunicados. Ahora ni siquiera podemos salir a comprar comida”, dijo Macario.

La comunidad está a unos 45 minutos del área urbana, pero ahora esa distancia se mide en horas debido a las inundaciones.

Marcos Xiquín observa el agua cubrir el cardamomo que sembró durante meses. “Lo perdimos todo”, resume.

Incluso, el campo de futbol es una especie de piscina en la que niños nadan, pese a la recomendación de evitarlo, ya que aumenta el riesgo de enfermedades. Para ellos esta es una oportunidad de aprender a nadar en un espacio donde normalmente practicaban deporte; ahora el agua cubre las porterías.

Mientras tanto, la ayuda humanitaria comienza a llegar con alimentos, kits de higiene, frazadas y colchonetas. Sin embargo, las evaluaciones continúan y muchas comunidades siguen esperando asistencia.

Manténgase actualizado con el boletín Ahora. Información clave en el momento en que sucede. Suscríbase aquí.

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas