El Cerinal, la aldea que lleva más de 15 años esperando convertirse en el municipio 341 de Guatemala

El Cerinal, la aldea que lleva más de 15 años esperando convertirse en el municipio 341 de Guatemala

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14/06/2026 06:00
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

Tras décadas de organización comunitaria y años de espera legislativa, El Cerinal mantiene vivo el anhelo de convertirse en el municipio 341 de Guatemala.

Para llegar a El Cerinal se deben recorrer unos 50 kilómetros desde la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, por la carretera a El Salvador.

Pasada la entrada que anuncia el desvío, y luego de recorrer algunos kilómetros más, un letrero de bienvenida marca el ingreso a la aldea El Cerinal, Barberena, Santa Rosa. Debajo del rótulo, una flecha señala el camino a la laguna del Pino, uno de los principales atractivos naturales de la zona y parte de los argumentos que los vecinos del lugar esgrimen cuando hablan del futuro que visualizan para su aldea.

El calor en la zona es constante. La región es seca, y en verano, el ambiente se vuelve pesado. Aun así, en el polideportivo de la aldea, un grupo de niños juega sin preocuparse por la temperatura. A pocos metros, en la calle principal, los puestos del mercado se extienden a lo largo de la acera. No se cuenta con una edificación formal; solo las ventas bajo sombrillas y el movimiento propio de una comunidad que, con o sin palacio municipal, funciona como tal.

Eso es, precisamente, lo que los habitantes de la aldea desean que el Estado reconozca oficialmente.

Contexto histórico

La historia de El Cerinal comenzó mucho antes de la gestión municipal. Sus raíces se remontan a los años 1950, cuando las primeras familias llegaron al lugar como parte de los parcelamientos originados por el decreto 900, la reforma agraria impulsada durante el gobierno de Jacobo Árbenz. Estas personas fueron señaladas como invasoras e incluso de comunistas, pero, según la memoria colectiva del lugar, ya que hasta el momento no existe ningún registro escrito, solo ejercían un derecho.

La aldea recibió varios nombres a lo largo de las décadas. Le llamaron “la pequeña Moscú”, por el estigma político de sus fundadores. Luego se llamó Esquipulitas, en un giro hacia lo religioso, y después, Fray Bartolomé de las Casas. Finalmente, ya en este siglo, los vecinos decidieron recuperar el nombre original: El Cerinal.

Ignacio Monzón, originario del lugar y presidente y representante legal de la Asociación de Vecinos de El Cerinal para Servir (Avencer), fue uno de los primeros en llevar ese sueño de la conversación informal al expediente formal.

“Realmente estábamos en una posición muy olvidada; no había inversión en nuestro lugar, El Cerinal, y sus comunidades”, recuerda.

Cuando en el 2006 una disputa con la Municipalidad de Barberena por la administración del agua llegó a un punto de quiebre, Monzón lo dijo en voz alta frente a unas 500 personas: el lunes comenzarían a organizarse para gestionar la autonomía municipal.

Tardaron tres años en integrar el expediente. En el 2009 formalizaron la solicitud en la Gobernación de Santa Rosa. Cuenta que la gestión propiamente dicha comenzó en el 2010.

Durante más de 15 años, esta comunidad de Santa Rosa ha impulsado una lucha política para gobernar su propio territorio. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Expediente de solicitud

Lo que siguió fue un recorrido institucional largo y documentado. El expediente pasó por la Gobernación de Santa Rosa, el Ministerio de Gobernación, el Instituto Geográfico Nacional, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplán), así como por estudios ambientales, sociales y económicos. Todos los municipios colindantes —Barberena, Villa Canales, Fraijanes, Santa Cruz Naranjo y Pueblo Nuevo Viñas— emitieron dictámenes favorables.

El resultado fue la iniciativa de ley 5558, presentada al Congreso por el Organismo Ejecutivo, el 28 de febrero del 2019, durante el gobierno de Jimmy Morales.

El documento propone la creación del municipio de El Cerinal, en Santa Rosa, mediante la segregación de territorio de Barberena.

El área que comprendería el nuevo municipio es de 108.55 kilómetros cuadrados —equivalentes a 240 caballerías—, y colinda al norte con Fraijanes, al oriente con Santa Cruz Naranjo, al sur con Barberena y Pueblo Nuevo Viñas y al poniente con Villa Canales.

Con más de 30 mil habitantes y servicios básicos instalados, El Cerinal asegura que ya cumple los requisitos para ser municipio. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Según el Código Municipal, para crear un municipio, este debe contar con, al menos, 20 mil habitantes, infraestructura básica de servicios, una circunscripción territorial que no perjudique al municipio de origen y un dictamen técnico favorable de Segeplán.

Monzón asegura que El Cerinal cumple con esos requisitos: tiene más de 30 mil habitantes, distribuidos entre ocho aldeas, 15 caseríos y 30 fincas; drenajes en el 65% del territorio, alumbrado público en más del 75%, centro de Salud, escuelas, cementerio, servicios bancarios y estación policial.

El mercado, aunque no tiene edificio propio, existe. El parque central y el palacio municipal siguen pendientes, pero ya tienen identificados algunos terrenos para construir.

En el 2023, la iniciativa fue aprobada en primera y segunda lecturas en el pleno del Congreso. La tercera —la que abriría el camino a la votación final— nunca llegó. Primero fue el año electoral; luego, las manifestaciones de octubre de ese año, y después, los cambios de gobierno. Hoy, con el actual Congreso, la comunidad sigue esperando.

“Llevamos ya dos años en este gobierno y no impulsan esto”, lamenta Monzón. Han enviado cartas a los diputados e incluso al Ejecutivo. Sin embargo, la respuesta ha sido el silencio.

Política del municipio

Selvin García, exdiputado y expresidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (Anam), conoce este tipo de procesos, pues participó en la aprobación de los últimos cuatro municipios creados en Guatemala. El último fue el 27 de octubre del 2015, cuando el Congreso aprobó, mediante el decreto 06-2015, que se instituyera Petatán, Huehuetenango. Desde entonces, ninguna aldea ha sido elevada a la categoría de municipio en el país.

Según García, el caso de El Cerinal tiene mérito propio. “Es una aldea que merece ser municipio”, afirma. Pero advierte de que el freno no es técnico, sino político. A finales de abril último, la iniciativa fue incluida en agenda para tercera lectura, pero no se concretó otra vez.

García es claro sobre lo que significa para una comunidad obtener su propia categoría municipal: acceso al situado constitucional, fondos de los Consejos de Desarrollo, capacidad para gestionar cooperación internacional y, sobre todo, la posibilidad de tomar decisiones sobre su propio territorio. “Una aldea no puede”, resume. “El municipio es el que decide sobre sus propias comunidades”.

Eddy Cifuentes, analista del poder local, coincide con el diagnóstico, pero expresa que es posible que exista “un interés político expreso en El Cerinal”.

Según él, la comunidad ha crecido de manera significativa y se ha convertido en un territorio con peso electoral, lo que explica tanto el interés de algunos actores políticos en impulsarla como la resistencia de otros. “Más pesa eso y creo que más va a pesar el interés político que el desarrollo mismo del municipio”.

Además, en el contexto fiscal, elevar una aldea de categoría también tiene implicaciones, ya que cada nuevo municipio reduce proporcionalmente la asignación constitucional que reciben los 340 existentes.

Sin embargo, considera que los beneficios superan ese inconveniente. “Yo diría que hay más beneficios que contras”, expone.

La Laguna del Pino es uno de los atractivos turísticos que formarían parte de El Cerinal en caso de convertirse en municipio. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

El otro territorio

Barberena tiene una extensión territorial de 294 kilómetros cuadrados. De esa superficie, 108.55 kilómetros cuadrados pertenecen a El Cerinal, lo que corresponde al 36.92% del territorio total del municipio.

Prensa Libre intentó conocer la opinión del actual alcalde de esa localidad, Jonathan Rueda, cuyo municipio cedería territorio si se aprobará la mencionada iniciativa, pero no se obtuvo respuesta.

Por su parte, el presidente de la Anam, Sebastián Siero, dijo que desconocía las gestiones de El Cerinal para convertirse en municipio.

Así como El Cerinal, existen otras aldeas en el país que esperan una resolución que las declare municipios. Mientras tanto, para esta comunidad los trámites continúan, a la espera de que el Congreso apruebe la iniciativa 5558, que finalmente los convertiría en el municipio 341 de Guatemala.

Los vecinos de El Cerinal afirman que la autonomía permitiría atraer inversión y decidir sobre sus propias necesidades. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

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