“Dios rechaza la guerra”: Papa León XIV llama a deponer las armas en su primera misa de Domingo de Ramos
En la Plaza de San Pedro, el Papa inauguró la Semana Santa con un llamado al cese de la violencia y advirtió que la religión no puede usarse para justificar conflictos.
El papa León XIV presidió este domingo 29 de marzo la misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, con la que dio inicio a su primera Semana Santa al frente de la Iglesia católica.
La celebración reunió a aproximadamente 40 mil personas y estuvo marcada por un mensaje centrado en el rechazo a la violencia y los conflictos armados en el mundo.
Durante la homilía, el pontífice tomó como eje la figura de Jesucristo como “Rey de la paz” y trazó un contraste entre la actitud de Jesús y el contexto de violencia que lo rodeaba en su camino a la crucifixión.
León XIV recordó que Jesús no se armó, no se defendió ni libró ninguna guerra, sino que mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia.
“Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. Él, que se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos. Él, que es la luz del mundo, mientras las tinieblas están a punto de cubrir la tierra. Él, que vino a traer vida, mientras se lleva a cabo el plan para condenarlo a muerte”, expresó el sumo pontífice.
El Papa señaló que Cristo entró en Jerusalén montado en un asno, en cumplimiento de la profecía del libro de Zacarías, como señal de humildad y rechazo al poder militar. También recordó que, cuando uno de sus discípulos desenvainó la espada para defenderlo, Jesús lo detuvo con las palabras: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere” (Mt 26,52).
Dios no puede justificar la guerra
Uno de los puntos centrales de la homilía fue la advertencia sobre el uso de la religión para justificar conflictos armados.
El papa León XIV insistió en que Dios no puede ser usado para justificar el enfrentamiento, y marcó una línea frente a los discursos que apelan a la fe para legitimar la violencia.
“Como Rey de la paz, mientras cargaba con nuestros sufrimientos y era traspasado por nuestras culpas, Él «se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca» (Is 53,7). No se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y, en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó clavar en la cruz, para abrazar todas las cruces erigidas en todos los tiempos y lugares de la historia de la humanidad”.
En el mensaje, el primer papa estadounidense expresó que Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra: “Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: «Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!»”.
En la parte final de su homilía, el pontífice vinculó el sufrimiento de Cristo con el de las víctimas de los conflictos actuales y lanzó un llamado directo:
“Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”
Preocupación por los cristianos de Oriente Medio
Al finalizar la misa, León XIV recordó a los cristianos de Oriente Medio con las siguientes palabras: “Al inicio de la Semana Santa estamos más que nunca cerca, con la oración, de los cristianos de Oriente Medio, que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.
El Papa también pidió orar por los marineros víctimas de la guerra y por los migrantes fallecidos en el mar, en particular por quienes perdieron la vida frente a las costas de la isla de Creta. “La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y la paz”.
Sus declaraciones se produjeron el mismo día en que el patriarca latino de Jerusalén y el custodio de Tierra Santa no pudieron celebrar la misa en el Santo Sepulcro, porque la policía israelí se los impidió sin aviso previo, lo que motivó una protesta formal de la Custodia y el Patriarcado.
Para el Jueves Santo, León XIV tiene previsto celebrar la misa en la basílica de San Juan de Letrán, en lugar de hacerlo en prisiones o centros de migrantes, como era costumbre de su predecesor, el papa Francisco. Para el Viernes Santo continuará la tradición del viacrucis ante el Coliseo de Roma.