8 motivos para defender la libertad de expresión de las mujeres
“La historia de la humanidad ha estado marcada por un sistema machista que ha oprimido a las mujeres y ha impuesto una forma de pensar sexista en la sociedad. Según Millett, este sistema se ha mantenido a través de la cultura, la literatura y las instituciones, lo que ha llevado a que las mujeres sean […]
“La historia de la humanidad ha estado marcada por un sistema machista que ha oprimido a las mujeres y ha impuesto una forma de pensar sexista en la sociedad. Según Millett, este sistema se ha mantenido a través de la cultura, la literatura y las instituciones, lo que ha llevado a que las mujeres sean marginadas y oprimidas.”
Esta opresión como una práctica injusta, cruel y sistemática del poder para someter y privar de derechos a las mujeres sin distinción de clase, edad o color de la piel, que ha permanecido a lo largo de muchos años en muchas culturas. Así podemos conocer prácticas que van desde el casamiento forzoso, la trata de personas,
Pero también la represión utilizada contra las mujeres, como es el uso de la fuerza o intimidación para frenar o castigar acciones, ideas o protestas específicas. En lo público y/o privado. Que incluso ha dado paso a crear las leyes contra el feminicidio.
La defensa de la libertad de expresión de las mujeres es muy importante para garantizar la igualdad de género, erradicar la violencia machista y asegurar la participación política y social. Pero también para permitir que las mujeres tomen sus propias decisiones sobre sus vidas personales, sus estudios, aficiones y más.
Por ello fue organizado un foro por la Asociación de Periodistas de Guatemala, APG, cuya presidenta, Verania López, coordinó con Marina Coronado, de la comisión de cultura de la institución, recién iniciado el mes de marzo, mes de la mujer. Con la participación de Olga Villalta y Sonia Gutiérrez, legisladoras, y Eluvia Morales y Andrea Domínguez, periodistas.
Quienes expusieron motivos para permitir que las mujeres alcen la voz “sin miedo a la censura o represalias, para cuestionar roles impuestos, lograr la emancipación y construir sociedades más justas, seguras y desarrolladas”.
Algunos de los motivos para defender este derecho:
1. Denunciar la violencia de género, permitiendo visibilizar el acoso, los abusos y los feminicidios que a menudo permanecen ocultos, facilitando la lucha contra la impunidad. Recordando que las mujeres ocupan la mitad de la población del planeta.
2. Empoderamiento y autonomía, facilitando a las mujeres expresar sus demandas, defender sus derechos y decidir sobre su propio cuerpo y vida sin coacción.
3. Participación en la esfera pública para romper con la exclusión histórica, al participar activamente en la política, la economía y la toma de decisiones.
4. Cuestionamiento de roles de género, rompiendo con los estereotipos impuestos y promoviendo la igualdad social y laboral, incluyendo la lucha por la igualdad salarial.
5. Acceso a la información y educación: La libre expresión facilita que las mujeres se informen, se eduquen y exijan la igualdad en el acceso a recursos y oportunidades.
6. El uso de la escritura y la palabra como resistencia a la censura y, actualmente, a la violencia digital y el intento de silenciar a activistas y periodistas mujeres a través del amedrentamiento.
7. Defender la libertad de expresión de las mujeres es defender los derechos humanos universales, ya que la igualdad de género es la clave para el desarrollo sostenible y sociedades más justas.
8. Garantizar la igualdad de género, erradicar la violencia machista, donde los hombres someten a las mujeres a la dominación y el miedo a través de un sistema que decide que ellos son los únicos que pueden decidir. Y asegurar la participación política y social, porque la equidad de género no se logra con cuotas de poder, sino con transformaciones profundas en cultura, procesos y métricas de desempeño.
Permitir que las mujeres alcen la voz sin miedo a la censura o represalias es esencial para cuestionar roles impuestos, lograr la emancipación y construir sociedades más justas, seguras y desarrolladas.