Fertilidad y edad: por qué disminuyen las probabilidades de embarazo
Alrededor del 30% de los casos de infertilidad son de origen femenino y otro 30% masculino, según expertos.
El aparato reproductor no entiende de estudios, trabajo, hipotecas ni otros problemas del día a día. Funciona con sus propios tiempos que, a menudo, no coinciden con las posibilidades ni las expectativas.
Y es que la concepción es un proceso complejo que depende de muchos factores. Necesita “producción de espermatozoides sanos por parte del hombre y óvulos sanos por parte de la mujer; trompas de Falopio desbloqueadas que permitan que los espermatozoides lleguen al óvulo; capacidad del espermatozoide para fertilizar al óvulo cuando se encuentran; la capacidad del óvulo fecundado (embrión) para implantarse en el útero de la mujer y una calidad embrionaria suficiente”, indica la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM, por sus siglas en inglés).
Agrega que, para que el embarazo llegue a término, el embrión debe estar sano y el entorno hormonal de la mujer debe ser adecuado para su desarrollo. Cuando tan solo uno de todos esos factores descritos se ve afectado, puede producirse infertilidad. Por ello, si una pareja lleva más de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y no se produce un embarazo, es posible que haya problemas de este tipo.
Las causas de infertilidad son variadas y, con frecuencia, se combinan. Se estima que alrededor de 30% de los casos son de origen femenino, otro 30% masculino, un 30% mixto y un 10% de origen desconocido, según apunta la doctora Cristina Trilla Solà, ginecóloga de la Clínica BeDona, de Esplugues de Llobregat (Barcelona), y miembro de Top Doctors Group.
“La causa más frecuente en la mujer es la edad, que provoca un descenso en la calidad de los óvulos y disminuye de forma importante la probabilidad de embarazo.En segundo lugar, encontramos una disminución en la calidad seminal del hombre, ya sea por falta de concentración, movilidad o formas de los espermatozoides, anomalías genéticas o fragmentación, lo que dificulta o imposibilita generar un embrión viable. En tercer lugar, están los problemas de obstrucción de trompas, malformaciones uterinas, disfunciones del endometrio o problemas inmunológicos, todos ellos causas de fallo de implantación y/o abortos”, detalla la ginecóloga.
Por otro lado, los especialistas del Hospital Cima de Barcelona señalan que “la calidad de los óvulos es un factor determinante en la capacidad de una mujer a la hora de concebir. Un óvulo de calidad lo es porque presenta las características morfológicas y la dotación cromosómica adecuadas para permitir una gestación exitosa. La edad de la mujer es el factor más importante a la hora de determinar la calidad de los óvulos porque, con el tiempo, la carga genética del óvulo puede verse alterada, aunque su morfología permanezca intacta”.
En este sentido, destacan que las aneuploidías (alteraciones en el número de cromosomas) aumentan con la edad. Así, explican que “entre los 35 y los 37 años, un 30% de los óvulos presenta aneuploidías; entre los 38 y los 41, un 40% de los óvulos las presenta y, a partir de los 41, podemos llegar a un 60% o 70%”.
Además de la calidad de los óvulos, su cantidad también disminuye con la edad. Lo normal es que, al nacer, una mujer tenga entre uno y dos millones de óvulos, que irá perdiendo durante la niñez, de modo que al llegar a la pubertad suelen quedar entre 300 mil y 500 mil.
“De todos ellos, una mujer dispondrá de en torno a 400 óvulos maduros durante su vida reproductiva, que serán liberados durante el proceso de ovulación. Aunque cada mes un óvulo desciende por una de las trompas de Falopio, hay entre seis y 12 más que se activan y se pierden sin llegar a madurar. Esto hace que, en torno a los 50 años, la reserva ovárica se quede en cero, lo que da lugar a la menopausia”, precisan los facultativos del Hospital Cima de Barcelona.

Reproducción asistida
Existe una tendencia al alza de citas en las clínicas de fertilidad, según reflejan los datos de la plataforma Top Doctors. La doctora Victoria Rey Caballero, especialista en ginecología, obstetricia y reproducción asistida, y miembro de Top Doctors Group, apunta que cada año crece el número de primeros tratamientos de reproducción alrededor de 5%.
“El retraso de la maternidad es, sin duda, uno de los factores que está provocando este auge de las técnicas de reproducción asistida. Esto se deriva de factores económicos, laborales y profesionales, o de la falta de interés por tener hijos a edades más jóvenes. Y es que, a partir de los 30 años de la mujer, la probabilidad de tener dificultad para concebir empieza a crecer, lo que hace que necesite cada vez más ayuda de la reproducción asistida”, manifiesta la doctora Rey.
El campo de la reproducción asistida vive una profunda transformación tecnológica. De hecho, la inteligencia artificial (IA) ya es una herramienta real en el día a día de estas clínicas.
“Está ayudando a hacer más fáciles y seguros procesos como la recogida de datos clínicos, el control de valores analíticos, la revisión de pruebas diagnósticas, los métodos de vigilancia de los laboratorios o la selección embrionaria”, explica.
“Todo ello está mejorando tanto el tiempo de dedicación a los pacientes como la seguridad, precisión y personalización de los tratamientos. Aún es pronto para imaginar hasta dónde puede llegar la tecnología robótica y basada en IA, pero es bastante probable que el útero artificial no tarde mucho en ser una realidad, o que parte de los procesos en un laboratorio pueda automatizarse y facilitar el trabajo diario”, expresa la especialista.
