Recursos de los Codedes fomentan mayor corrupción
Congreso puede mostrar más coherencia
La inversión a cargo de los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes) es el gran desafío que este gobierno incrementó y que ahora son la gran caja de Pandora que es difícil cerrar. A través de los fondos de los Codedes hemos visto no solo grandes casos de corrupción, sino posibles casos de lavado de dinero.
Si bien el objetivo original era loable, el de organizar y coordinar la administración pública, mediante la formulación de políticas de desarrollo, planes y programas presupuestarios, en la práctica la inversión es muy baja y el incremento solo ha propiciado esquemas de despilfarro en la obra pública con inversiones millonarias en municipios como San Juan Sacatepéquez, Jutiapa, Jalapa, Palencia, Escuintla, Huehuetenango, Melchor de Mencos, Amatitlán y Morales.
El tipo de proyectos ejecutados con recursos de los Codedes en 2024 y 2025 abarca temas de transporte por carretera con Q5 mil 263.35 millones; abastecimiento de agua, Q1 mil 996.39 millones; educación primaria, con Q1 mil 362.68 millones, y obras para aguas residuales, Q1 mil 229.37 millones. En teoría, suena como un excelente uso de los recursos, el cual debería generar gran desarrollo económico y social para los municipios, pero, en la práctica, lo que vemos en las vías de comunicación, es que los proyectos son muy pequeños y se atomiza la inversión —seguro, hay que quedar bien con varios proveedores—; los proyectos de impacto de más de cinco kilómetros lineales de red vial de cuatro mil 60 proyectos en 2025 no llegan ni a 10 en total.
En 2025, a través de los Codedes, se invirtieron Q3 mil 467.39 millones en aspectos relacionados a mejoramiento de caminos rurales, mejoramiento de calles, construcción de puentes vehiculares, reposición y construcción de calles. El 73% de los proyectos de mejoramiento de calles no llega ni a 500 metros lineales.
Un llamado a la cordura y la coherencia en la inversión pública.
Este año, hasta agosto, la tendencia de proyectos de mejoramiento de calles y caminos rurales son proyectos muy pequeños, con un promedio de ejecución de Q867 mil por proyecto. Un impacto ínfimo en el desarrollo y en el aumento de la inversión pública del país, que apenas es de 1.6% del PIB, uno de los porcentajes más bajos del mundo.
Según datos publicados por Icefi, las asignaciones presupuestarias para los aportes extraordinarios del 2021 al 2026 aumentaron de Q300 millones a Q10 mil 865 millones. En cinco años aumentó 36 veces, un crecimiento de 3.622%, incluidas las ampliaciones, asignaciones extraordinarias y saldos. Esto es lo que realmente preocupa del presupuesto ya que no se tienen los sistemas de control necesarios por parte del Organismo Ejecutivo para medir el impacto de esta inversión. En la práctica, se ha vuelto una caja negra para la corrupción y el lavado de dinero en varios departamentos del país, que el próximo año será sin duda clientelar.
Si vemos las asignaciones presupuestarias desde el 2024, este gobierno aumentó los recursos de Q6 mil 412 millones como asignación del presupuesto a través de los Codedes a Q18 mil 170 millones presupuestados para 2027, con nulas herramientas digitales para controlar la calidad del gasto público.
Esta inquietud no es expresada solo por parte del sector empresarial organizado, diferentes organizaciones de sociedad civil y centros de investigación han mostrado su preocupación a estos recursos, lo cual debería encender las alarmas de nuestro Gobierno, de la Embajada de los Estados Unidos y especialmente INL. A través de los Codedes se podría estar lavando dinero, sin ningún tipo de control.