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Nuevos tiempos, viejas mañas

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Nuevos tiempos, viejas mañas
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El pasado fin de semana comentamos en el editorial la enseñanza cristiana de que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, con relación al hecho de que el Pontífice León XIV haya emitido sufragio por correo en Estados Unidos, en el cumplimiento de una […]
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El pasado fin de semana comentamos en el editorial la enseñanza cristiana de que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, con relación al hecho de que el Pontífice León XIV haya emitido sufragio por correo en Estados Unidos, en el cumplimiento de una de las obligaciones que tenemos todos los ciudadanos del mundo. El fondo implica la separación que debe existir entre lo religioso y lo político, sin que una cosa tenga que afectar a la otra. Distinto hubiera sido nuestro comentario, como dijimos, si el Papa emite el sufragio y comenta públicamente por quién votó y por qué lo hizo, tratando de favorecer a alguna de las corrientes en disputa.

Pues ahora comentamos el surgimiento del partido político Nuevos Tiempos, fundado y dirigido por la conocida figura de la política nacional, Shirley Rivera, quien, tras haber perdido su primera elección postulada para el Congreso por los Unionistas, se pasó al partido de Alejandro Giammattei y llegó a ocupar por dos años la Presidencia del Legislativo. Y hablando de nombres de partidos, el que la postuló en 2019 se llamaba Vamos por una Guatemala Diferente, y la verdad sea dicha, ellos sí que dejaron un país diferente, más podrido y asqueroso que nunca, lo cual ya es mucho decir, sobre todo si las referencias previas son Pérez Molina y Jimmy Morales.

El caso es que la hija de Shirley Rivera fundó una iglesia que también se llama Nuevos Tiempos y en la nota que hoy publicamos hay abundantes detalles de las relaciones entre ambas entidades, la forma en que iniciaron su formación el mismo año, quiénes las integran y algunos señalamientos públicos al respecto. El punto es que la enseñanza cristiana marca claramente la diferencia entre el servicio a Dios y lo que podemos llamar el servicio público que corresponde a los funcionarios, pero en Guatemala hace años que el manoseo religioso se ha convertido en un instrumento de la política, tanto a nivel nacional como en casos muy específicos, por ejemplo, el del fraudulento Rector de la Universidad de San Carlos.

En el plano mismo de la mal llamada “justicia” en Guatemala, debe destacarse que hasta se han creado universidades con vínculos y “fundamentos” religiosos, para tener sitios en las Comisiones de Postulación, lo cual se ha señalado en muchas oportunidades.

El caso es que así como funcionó el partido Vamos por una Guatemala Diferente, de Giammattei y Martínez, podemos ya predecir qué serían esos Nuevos Tiempos en los que, sin duda, se darían nuevos pasos para consolidar la dictadura de la corrupción.

No es ningún secreto que la brecha entre católicos y cristianos se ha cerrado mucho, gracias al crecimiento de los segundos. Muchos candidatos se disputarán ese voto para el 2027 y por eso es que debemos insistir entre la separación de la política y la religión en torno al manejo de la cosa pública.

Tanto aquellos que usan el nombre de Dios para justificar los negocios que hacen con el dinero del Estado, sintiendo que con saludar o despedirse con “bendiciones” ya lograron empatar, como aquellos que quieren utilizar una “falsa moralidad” para decir que durante su Gobierno no se hacen negocios, y no digamos las funcionarias que se han creído enviadas de Dios pero que no tienen empacho en hacer pactos oscuros y contrarios a la ley, son agentes que dejan mucho que desear en una Guatemala que necesita acciones y salidas, y no negocios y laberintos.

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