El ascenso de Eugenio Darío Molina López, alias “el Botas”, al mando del cartel de Los Huistas en Guatemala

El ascenso de Eugenio Darío Molina López, alias “el Botas”, al mando del cartel de Los Huistas en Guatemala

¿Quién es “el Botas”? El hombre que heredó el poder en Los Huistas y por quien EE. UU. ofrece una recompensa de US$10 millones.

Enlace generado

Resumen Automático

01/02/2026 11:38
Fuente: Prensa Libre 

Eugenio Darío Molina López, conocido por sus alias “Don Mario” o “el Botas”, es señalado por autoridades estadounidenses como uno de los principales cabecillas del cartel de Los Huistas, una organización de narcotráfico con operaciones en Huehuetenango y vínculos con estructuras criminales en México.

Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta US$10 millones, unos Q77 millones, por información que permita su captura.

De acuerdo con investigadores antinarcóticos de Guatemala, Molina López habría asumido el control total de la organización criminal luego de la captura y posterior extradición de Aler Baldomero Samayoa Recinos, alias “el Chicharra”, otro de los cabecillas de Los Huistas.

Ambos son señalados como responsables del tráfico de cocaína hacia México y posteriormente a EE. UU.

Molina López nació el 2 de junio de 1964 en Huehuetenango. De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, mide aproximadamente 1.70 metros, tiene ojos color café y cabello negro.

Una acusación formal presentada en el 2019, en el Distrito Sur de California, sostiene que Molina López supervisa el movimiento de cargamentos de cocaína desde Sudamérica y Centroamérica hacia México, para luego ser enviados a Estados Unidos.

El documento indica que, junto con Samayoa Recinos, lideraba una estructura que no solo facilitaba el paso de droga, sino que también operaba el retorno de ganancias ilícitas desde el norte del continente hacia Guatemala.

Las investigaciones señalan que Molina forma parte de una red logística en el país, principalmente en el occidente, que incluía bodegas para almacenamiento temporal, rutas de transporte terrestre y propiedades utilizadas para facilitar el paso discreto de los cargamentos de ilícitos.

Según EE. UU., esta estructura operó desde el 2010 y hasta el 2014 recibió cerca de 50 toneladas de cocaína para su posterior distribución.

Además, Molina utilizaba bodegas ubicadas en la Ciudad de Guatemala para recibir la droga por toneladas. Desde allí, sus trabajadores trasladaban los cargamentos hacia fincas propiedad de Samayoa Recinos, en zonas fronterizas con México.

Le podría interesar: “Soy amigo de todos, hasta de las autoridades”: Aler Baldomero Samayoa, alias Chicharra, habla tras su captura

En abril y julio del 2018, el nombre de Molina fue vinculado con varios decomisos de droga en el Pacífico guatemalteco. En esas fechas, se incautaron 4,252 kilogramos de cocaína en tres operativos distintos.

En enero del 2019, en Houston, se decomisaron US$687,335 en efectivo y 50 kilogramos de cocaína. Las autoridades estadounidenses atribuyeron los ilícitos a la estructura dirigida por Molina. Más adelante, ese mismo año, se reportaron otros operativos con decomisos de dinero vinculados a Los Huistas.

La organización criminal ha sido descrita por autoridades de EE. UU. como un eslabón clave en la cadena de tráfico de drogas que conecta Sudamérica con México y Estados Unidos. En documentos oficiales, se afirma que Los Huistas han colaborado con carteles mexicanos como el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, considerados entre los más poderosos del continente.

En el 2022, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a Los Huistas y a varios de sus cabecillas por tráfico internacional de drogas. En esa misma resolución se mencionó a Molina López, a Samayoa Recinos y a otros integrantes de la organización, entre ellos Fredy Salazar Flores, exdiputado suplente del Parlamento Centroamericano.

Fuentes antinarcóticas afirman que parte de la población colabora activamente con la organización. Según sus reportes, durante los allanamientos algunos pobladores impiden el ingreso de la Policía Nacional Civil y del Ministerio Público, lo que permite que los señalados escapen.

Los investigadores señalan que existen vigilantes conocidos como “banderas” en Huehuetenango, encargados de alertar a los integrantes de la estructura sobre la presencia de las autoridades en la zona.

Noticias relacionadas

Comentarios