¿Quién sostendrá la marimba? El instrumento que resiste el tiempo y sigue escribiendo la historia musical y cultural del país
Cada nota resguarda un legado musical y cultural que ha marcado a una nación que late al compás de su sonido. Forjada en el pasado, la marimba proyecta en el presente una tradición viva y abre en el futuro un camino por descubrir.

Cada nota resguarda un legado musical y cultural que ha marcado a una nación que late al compás de su sonido. Forjada en el pasado, la marimba proyecta en el presente una tradición viva y abre en el futuro un camino por descubrir.
El sonido vibra en la madera y marca el compás de melodías como El ferrocarril de Los Altos, Luna de Xelajú y Cobanerita. La marimba resuena con historia y patrimonio, y ha marcado el pulso cultural y musical de Guatemala.
Más que un instrumento, es el latido del país dentro y fuera de sus fronteras. Basta escuchar sus notas para que cualquier guatemalteco reconozca el eco de este símbolo patrio.
Declarada símbolo nacional en 1999, la marimba ha resistido el paso del tiempo, y con cada interpretación reafirma su historia y mantiene vivo su legado. Cada 20 de febrero se le rinde homenaje; sin embargo, su origen y los desafíos que enfrenta rara vez ocupan el centro de la conversación.
Marimbistas como Amauri Ángel, encargado del grupo Q’ojonel Soón, advierten que la permanencia de esta tradición enfrenta dificultades que requieren atención para garantizar su continuidad.
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Por su parte, René Argueta Fernández, director musical de la Marimba Guatemala del Ballet Moderno y Folclórico, señala que es indispensable conservar especies como el árbol de hormigo para evitar alteraciones en la fabricación del instrumento.
La herencia cultural y sus teorías
Hoy, reconocida como símbolo de identidad cultural, la marimba tiene un origen que aún genera debate, ya que existen varias teorías sobre su surgimiento.
Una de ellas sostiene que nació en Mesoamérica entre 1492 y 1680, como resultado de la fusión de elementos europeos, africanos y de los pueblos originarios de América. Así lo expone Léster Homero Godínez en su libro La marimba.
Otra teoría afirma que el concepto de agrupar tablillas de madera para producir sonido, así como el vocablo marimba, provienen de África. La escala tonal se vincula con la tradición musical europea, mientras que la región mesoamericana pudo haber aportado la materia prima, en especial el hormigo. De esa combinación surgió el instrumento que hoy identifica musicalmente al país.
Amauri Ángel explica que la marimba no llegó físicamente al continente, sino como concepto. Los esclavos africanos conocían instrumentos idiófonos —de percusión que producen sonido mediante la vibración de su propio cuerpo—, como el xilófono, que elaboraban en sus comunidades. En territorio guatemalteco y de América encontraron maderas duras —como el hormigo, el palo rosa y el granadillo—, además de materiales para baquetas, como el güisisil y el hule de la planta Castilla elástica, lo cual permitió el desarrollo de los primeros prototipos del instrumento.
El músico destaca que, ante la forma en que eran trasladados los esclavos africanos al Nuevo Mundo, era imposible que llevaran el instrumento, lo que permite pensar que se creó en América.

Foto Prensa Libre: Juan Diego González
En Chiapas se documenta una de las primeras manifestaciones similares al xilófono, el yolotli. Según Ángel, este primer prototipo tenía 10 teclas del árbol de macagüil —posiblemente una Dalbergia o quizá matilisguate— y, debajo de cada una, cascabeles de serpiente que producían un efecto de siseo o “charleo”. Ese efecto persiste en la marimba guatemalteca, aunque sustituido por materiales como un anillo de cera con una membrana elaborada del intestino de cerdo, que produce el característico charleo.
Desde el yolotli pudo haberse difundido el concepto de un xilófono más complejo. “Es posible que los frailes de la Capitanía General de Guatemala influyeran en la adopción de la escala diatónica de siete sonidos, en lugar de la pentatónica de cinco”, afirma Ángel. El músico destaca que hasta ahora no se ha hallado un instrumento previo que permita confirmar esa transición.
El principal obstáculo para determinar si el origen de la marimba es guatemalteco o latinoamericano radica en que se fabrica con materiales perecederos, lo cual dificulta la existencia de vestigios arqueológicos concluyentes.
En excavaciones de civilizaciones mayas no se ha encontrado rastro de este instrumento, comenta Amauri Ángel. No obstante, existen indicios de que el concepto de percutir madera ya estaba presente en América. El tum o palo de tun —tronco vaciado de madera con lengüetas internas que produce varios sonidos al golpearse— evidencia ese conocimiento.
La diferencia entre el tun y la marimba radica en que esta posee teclas independientes, mientras que el primero mantiene sus lengüetas incorporadas en el tronco.
Datos hemerográficos de Prensa Libre detallan que Marcial Armas Lara apoyó su teoría en un códice que dignatarios mayas k’iche’ le permitieron copiar en mayo de 1958, en el cual “un dios tañe la marimba de brazo”. Sin embargo, se desconoce el paradero de ese documento.

Foto Prensa Libre: Juan Diego González
Otra teoría que defiende el origen maya se basa en el vaso cerámico de Ratinlinxul. Según el investigador Carlos Ramiro Asturias, la pieza muestra “un desfile arcaico ceremonial que comprende misticismo, armonizado en cortejo de intérpretes musicales… un conductor que acarrea en la espalda un tablero de Ojom (marimba)”, según lo recopilado en un artículo de Prensa Libre.
¿Cómo es el presente de la marimba?
Desde su desarrollo, la marimba ha ocupado espacios sociales y culturales. Su permanencia en la historia del país y su fusión con las tradiciones la han convertido en un elemento esencial de la identidad nacional.
René Argueta Fernández afirma que se ha consolidado por su impacto en los ámbitos social, cultural y musical. Su fortaleza radica en sus distintas expresiones culturales, ya que la marimba tradicional ha estado ligada a las costumbres del país, especialmente por su vínculo con la danza folclórica.
Esa relación la ha mantenido arraigada en los pueblos del interior, donde ha sobrevivido pese a las adversidades. En esos espacios, el gusto por la marimba se ha transmitido de generación en generación. “Es la razón por la que existe en la actualidad”, afirma.
En las áreas urbanas, la marimba cromática sustituyó músicas europeas y grupos de cámara de la época, y se integró en fiestas y actividades sociales. “Por eso tenemos marimbas en todo el territorio; cada una realiza una labor interesante”, señala.
El maestro Byron Castillo destaca que el diseño de la marimba guatemalteca doble ha permanecido prácticamente sin cambios desde finales del siglo XIX, atribuida a Sebastián Hurtado. La estructura básica —dos teclados complementarios, cajas de resonancia de madera o resonadores calibrados— se mantiene como sello distintivo del instrumento, lo que ha preservado la esencia de su legado.
Desde su perspectiva, lo que ha cambiado es el interés de las nuevas generaciones por aprender a interpretarla. Ya existen numerosos centros educativos en Guatemala que cuentan con grupos de marimba, donde niños y jóvenes aprenden a ejecutarla, en comparación con años anteriores; sin embargo, estos espacios siguen siendo limitados.
Asimismo, considera que falta abrir espacios en los que se incentive a los jóvenes no solo a tocar el instrumento, sino a descubrirlo mediante la creación de nuevas piezas.
“En Guatemala hacen falta certámenes organizados de manera seria, ya sea por el Estado o por la iniciativa privada, que impulsen a los grupos de marimba de escuelas, colegios y academias”, destaca, pues esto alentaría a las nuevas generaciones a interesarse en el instrumento nacional.
Desde la perspectiva femenina, Waleska Siekavizza Rojas, integrante de la Marimba Femenina de Concierto del Ministerio de Cultura y Deportes, considera que el instrumento ha crecido de forma constante y que en los últimos 10 años han aumentado las oportunidades para estudiarlo.
Según comparte, el 60% de las agrupaciones cuenta con al menos una mujer, lo que en años anteriores no ocurría; además, se ha logrado establecer agrupaciones integradas únicamente por mujeres.
Junto a ella, Carmen López y Jasmín Yoc, integrantes de la misma agrupación, destacan que aún es necesario abrir camino a la mujer dentro de la música de marimba, ya que el machismo persiste en la cultura. No obstante, el interés de las jóvenes ha ido en aumento, lo que impacta en el futuro.
Expertos como Amauri Ángel y René Argueta aseveran que existe un presente esperanzador que debe enfocarse no solo en aprender a ejecutar el instrumento, sino también en conservar los recursos que lo proveen, las composiciones y el legado aún no documentado.
Actualmente, destacan que no existe un archivo hemerográfico que recopile el repertorio de composiciones para marimba elaboradas por guatemaltecos, lo cual pone en peligro algunas piezas, ya que principalmente estas se heredan en familia y se pierden cuando se apaga el interés.
El presente de la marimba no se limita a los escenarios ni a las agrupaciones consolidadas; también está en quienes la enseñan y la aprenden, dice Argueta.
Waleska Siekavizza lo resume así: “El presente son todos los maestros, los padres, los alumnos y los niños que están hoy en Guatemala. A ellos hay que dejarles un legado y enseñarles que el respeto por nuestros símbolos patrios es importante”.
La marimbista afirma que existen múltiples proyectos que pueden desarrollarse para incentivar a los jóvenes a mantener este legado cultural. Explica que el instrumento se vale de piezas ya existentes o adaptaciones para demostrar su versatilidad, comparable con una orquesta de dos teclados con su respectivo acompañamiento. Sin embargo, subraya que la responsabilidad recae en quienes hoy tienen la oportunidad de aprender y enseñar este legado.

Foto: Hemeroteca Prensa Libre
No obstante, persiste la preocupación por la falta de apoyo de algunas instituciones, ya que, aunque el Ministerio de Cultura y Deportes brinda respaldo, el Ministerio de Educación ha dejado de incluir la música en su plan de estudios. “Entonces tenemos un gran problema: el ministerio encargado de la formación integral no está cumpliendo en desarrollar identidad, apoyando grupos de marimba”, resalta Ángel.
La reflexión también alcanza a la sociedad. “La marimba ha perdido impacto por la música extranjera, pero sigue presente y hay mucho que hacer. La sociedad guatemalteca debe cuestionarse: ¿apoyamos música propia o solo extranjera?”, señala Argueta.
Ángel agrega que el fenómeno familiar ha sido determinante para su permanencia. Antes no existía una enseñanza sistematizada, pero la tradición persistía de generación en generación. Hoy se forman grupos pequeños en academias del interior.
El acceso, sin embargo, continúa siendo un reto. Una marimba puede costar entre Q20 mil y Q50 mil, y un practicador, entre Q3 mil y Q4 mil. “Hay niños que quieren aprender y no hay lugares adonde llevarlos”. Por ello, se considera urgente crear más centros de enseñanza en todo el país.
Para comprender el presente del instrumento se deben considerar dos ámbitos: el comunitario y el institucional, concuerdan los músicos. En las comunidades hay participación de marimba tradicional y marimba orquesta en festividades municipales, con aceptación social. En el ámbito institucional, en cambio, preocupa la falta de respaldo sostenido.
Los marimbistas cuestionan por qué no todas las municipalidades cuentan con un grupo institucional, así como la ausencia de agrupaciones de marimba en distintos ministerios. “Antes existía el curso de marimba; hoy, con el debilitamiento de la educación musical, ya no se le otorga la misma importancia”, resalta Ángel.
“Yo creo que todos somos responsables. Quienes estamos cerca de la marimba hacemos lo que corresponde para mantenerla”, comenta Ángel. Añade que actualmente parte de la enseñanza se ha sistematizado mediante academias en el interior; no obstante, el fortalecimiento institucional y el acceso a instrumentos siguen siendo fundamentales.
Así, el presente de la marimba se construye entre tradición familiar, esfuerzo comunitario y el desafío de un respaldo institucional que garantice su continuidad.
Composición y fabricación
René Argueta afirma que, aunque la juventud se involucra cada vez más, la principal preocupación recae en la fabricación del instrumento.
La construcción de marimbas ha sido tradicionalmente un oficio familiar. “Conozco fábricas que han cerrado porque los descendientes ya no continuaron”, comparte. A ello se suma la escasez de materiales como membranas de intestino de cerdo o “tela para marimba”, cera, clavijas y baquetas.
También preocupa el impacto ambiental, ya que, según señala, aunque el hormigo está protegido, la deforestación avanza. “Sería importante una ley exclusiva para proteger el hormigo y el cedro”, propone.
Se plantea la creación de una escuela nacional de marimba enfocada en la construcción de instrumentos y accesorios, con apoyo estatal. Asimismo, destaca que la iniciativa privada, como ocurre con el deporte, también podría respaldar el arte para que exista mayor apoyo en el estudio, fabricación y composición del instrumento nacional.
Composición
Otra de las áreas que preocupa dentro del panorama de la supervivencia de la marimba es la composición, ya que las piezas que se mantienen son composiciones pasadas y pocas pertenecen a las nuevas generaciones.
Óscar Ajín, compositor y flautista originario de San Pedro Sacatepéquez, inició en el 2019 una nueva etapa en su carrera: la composición. Su primera pieza fue San Pedro querido, lanzada con video oficial. “Fue de mucho conocimiento, práctica y esfuerzo”, relata.
Señala que en Guatemala no existe una escuela formal de composición para marimba. “Eso hay que decirlo claro: hoy en Guatemala no hay una clase que nos enseñe a componer”, afirma. Por ello, considera vital abrir espacios formativos y apoyar a nuevos compositores.
Destaca que la prioridad se ha centrado en el aprendizaje del instrumento, pero no en la creación de nuevas piezas que se integren al repertorio. Por su parte, Argueta indica que la composición para marimba no siempre queda registrada, pues la mayoría de las piezas se heredan en las familias. Por ello, recalca la necesidad de crear una hemeroteca de partituras y composiciones.
Sin embargo, aún existe esperanza. Waleska Siekavizza indica que las nuevas generaciones exploran cada vez más la música. Resalta que dentro de su agrupación hay señoritas que se han aventurado en la composición; sin embargo, considera que para los nuevos músicos debe ser primordial ampliar el repertorio nacional.

El compositor Oscar Ajin explora armonías y escalas
para dar vida a una nueva composición
Foto Prensa Libre: Oscar Ajin
Nuevas generaciones
Para los expertos es claro: la creación de nueva música recae en los músicos actuales y en los venideros, quienes deberán ampliar el repertorio que han dejado grandes referentes de la marimba.
Ajín, por su parte, se compromete a abrir una escuela de música en su pueblo. “Somos pocos los que componemos. Mi deber es enseñarles a las nuevas generaciones que sí se puede”, afirma.
También destaca que el interés musical ha aumentado entre niños y jóvenes, aunque no exclusivamente por la composición de marimba. Por ello, considera necesario que las autoridades culturales, entidades musicales e instituciones profesionales integren clases de composición para que los músicos cuenten con las bases necesarias y puedan ampliar el repertorio nacional.
¿Quiénes heredan el taller?
El oficio de fabricar marimbas también es un punto focal, ya que se transmite, en muchos casos, de generación en generación. Así lo relata Aleyda Carolina Chun, quien forma parte de una familia dedicada a este trabajo desde hace cuatro generaciones.
“Lo que siempre hemos querido es mantener el nombre de mi abuelo en alto, porque él fue el maestro: el que nos enseñó cada etapa del proceso, desde la fabricación y los detalles hasta la afinación para darle sonido a cada nota”, dice al recordar cómo ella y su papá buscan mantener vivo ese legado.
Explica que la afinación es uno de los procesos más complejos, pues depende del clima donde se utilizará el instrumento. “Según el clima, así se ajusta la afinación de cada nota”.
Aleyda Chun señala que ya no es fácil encontrar ese material en el departamento de Guatemala, por lo que deben buscarlo en otras regiones e incluso en otros países, lo que también representa un reto.
Aunque en la capital existe bastante trabajo para fabricar marimbas y existen fábricas en el interior, uno de los mayores retos es conseguir hormigo, la madera que aporta el sonido característico, destaca la joven.

Foto Prensa Libre: Keneth Cruz
El proceso de fabricación
Edin Chun, heredero de la tercera generación de marimbistas, explica que el primer paso en la elaboración de una marimba es la cajonería, base estructural del instrumento. A partir de plantillas, se construye con maderas como caoba y, principalmente, cedro, por su facilidad para el doblado.
Una vez concluida la cajonería, se elaboran los bastidores donde se colocará el teclado. Luego se trazan, clasifican y pulen las teclas hasta darles la forma redondeada con maquinaria especializada.
Posteriormente, se fabrica el mueble, también en cedro o caoba. Aunque existen otras maderas como palo blanco y ciprés, se trabaja sobre todo con cedro y caoba por su calidad y durabilidad. Un instrumento bien elaborado puede durar entre 50 y 70 años, resalta.
Cuando el mueble está ensamblado, se instalan travesaños y patas. El proceso culmina con la afinación: se vacía tecla por tecla hasta alcanzar el tono adecuado y, finalmente, se efectúa la afinación electrónica estándar a 440 Hz.

Foto Prensa Libre: Keneth Cruz
Dificultades de su hechura
Una de las principales dificultades es la escasez de hormigo, ideal para el teclado. Debido a la tala indiscriminada, su disponibilidad ha disminuido. Chun explica que en temporadas también escasean otras maderas como granadillo y palo rosa. Aunque el hormigo continúa siendo el material óptimo, cada vez es más difícil de conseguir.
Edin Chun destaca que, en los últimos años, el costo del hormigo se ha elevado en aproximadamente Q12 por pie en el mercado guatemalteco. Esta madera tiene un valor de entre Q55 y Q60 por pie.
La escasez de madera ha tenido impacto, aunque los fabricantes procuran no trasladar de forma abrupta el aumento al cliente. Un tenor puede costar en fábrica entre Q11 mil 500 y Q12 mil, mientras que en reventa puede alcanzar entre Q17 mil y Q18 mil.

Foto: Hemeroteca Prensa Libre
El riesgo de perder el oficio
Edin Chun advierte que existe el riesgo de que el oficio desaparezca. En su caso, representa la tercera generación; su hija sería la cuarta. Su abuelo fabricaba marimbas sencillas de un solo teclado; su padre continuó el legado con marimbas dobles. Tras el fallecimiento de su progenitor, en el 2021, asumió la responsabilidad del taller.
Asegura que el problema no es la demanda, sino la falta de mano de obra interesada en aprender el oficio. Se trata de un trabajo artesanal en el que la mano humana garantiza precisión y calidad, pues no puede depender únicamente de la maquinaria.
El mayor desafío, concluye, es que nuevas generaciones estén dispuestas a aprender y continuar el legado familiar.
Futuro de la marimba
Para Amauri Ángel, la marimba diatónica sobrevive gracias a las familias; la cromática, en cambio, requiere respaldo institucional. Subraya su valor didáctico y propone cumplir con el Decreto 31-99, que establece la compra de instrumentos y la implementación de enseñanza musical por parte del Ministerio de Educación.
También plantea la creación de un banco de partituras, plataformas digitales y un inventario nacional. “Urge un atlas marimbístico de Guatemala: cuántas marimbas, fábricas, calidad, necesidades”, exhorta.
René Argueta añade: “En Guatemala, usted quiere comprar una marimba y no sabe adónde ir”. Propone facilitar el acceso a instrumentos y a formación especializada.





