La muerte de la democracia, el nacer del nuevo mundo y la era de los datos

La muerte de la democracia, el nacer del nuevo mundo y la era de los datos

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07/05/2026 07:56
La Hora
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Resumen Inteligente

Autor: Diego Méndez Instagram: @dfm.mp3 Editorial: [email protected] Guatemala ha sido víctima de ataques cibernéticos, recientemente, donde organizaciones educativas como la universidad Rafael Landívar y la Dirección General de Control de Armas y Municiones (Digecam) han sufrido filtraciones de sus bases de datos, exponiendo la información sensible de miles de guatemaltecos. La Hora declaró que el […]

Autor: Diego Méndez
Instagram: @dfm.mp3
Editorial: [email protected]


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Guatemala ha sido víctima de ataques cibernéticos, recientemente, donde organizaciones educativas como la universidad Rafael Landívar y la Dirección General de Control de Armas y Municiones (Digecam) han sufrido filtraciones de sus bases de datos, exponiendo la información sensible de miles de guatemaltecos.

La Hora declaró que el presidente Bernardo Arévalo afirma que el congreso no ha trabajado ninguna ley para comenzar a tomar acción frente a los ciberataques, resaltando que no se puede esperar a que se apruebe una iniciativa y que se están observando qué medidas se pueden tomar para «ir cerrando esas brechas”.

El Gobierno ni siquiera se encontraba preparado, ese es el estado en el que nos encontramos en Guatemala y aunque sea algo totalmente necesario para la seguridad de la nación, la brecha de datos más seria fue la que sufrió el Ministerio de Trabajo y el Registro Nacional de las Personas (Renap) donde las estimaciones hablaban de millones de registros, incluyendo datos biométricos y fiscales; sin embargo, el Renap rechaza la veracidad del incidente.

Los sospechosos principales hasta el momento son el grupo internacional “Vecer Analyser”, un grupo de hackers que emitieron un aviso vendiendo las bases de datos por dos bitcoins (Q1,163,000).

Fuera del hecho de que el Gobierno no se encuentra preparado para la protección de los datos en el ciberespacio, es lo que se puede hacer con la información filtrada donde reside el verdadero peligro y las acciones drásticas que puedan ser tomadas en nombre de la seguridad social y la información.

Dentro de los espacios de redes sociales, en específico Spotify y Meta (servicios como Instagram, Facebook y Threads) ha crecido la tendencia de romantizar la data, por ejemplo, durante la campaña de “Spotify Wrapped” la compañía reportó que más de trescientos millones de usuarios estaban activamente participando en la campaña, llegando a un total de 751 millones de usuarios activos al mes durante el periodo de «Wrapped».

Esas son 300 millones de personas que activamente permitieron que sus datos fueran recolectados, analizados y geolocalizados para que la empresa pueda seguir aumentando su cantidad de usuarios activos al entender el comportamiento de su clientela.

Aparte, los propios usuarios generan exposición y publicidad al público que no se encuentra involucrado al hacer que esto sea un estilo de “celebración” por la acumulación de tiempo que se le ha invertido a un servicio, haciendo que las personas que no participan se vuelvan parias dentro del colectivo común social.

Cada vez que una persona acepte los términos y condiciones de una red social debería de ser acompañada por un representante legal que pueda guiar al cliente y explicarle lo que está aceptando a cambio de poder consumir el contenido que ofrece la aplicación y que su información será compartida con propósitos más complejos que simplemente ofrecer una publicidad más adecuada, pues parece más que la sociedad está siendo condicionada a normalizar que los datos rijan las decisiones de su vida diaria y a estimular la dependencia de este tipo de tecnologías.

Para hacer una escala de lo que una persona puede alcanzar con la información que ha quedado expuesta, Mark Zuckerberg (CEO y miembro fundador de Meta), sufrió una litigación en base a leyes antimonopolio donde se expone que Meta utilizó prácticas ilícitas de monopolio sobre la información que la compañía adquiría a través de Instagram, Facebook y WhatsApp. Esta base de datos se usó en la firma británica de consultoría «Cambridge Analytica» para poder gestionar publicidad política que lanzaría la carrera del gobernador Ted Cruz y Donald Trump durante su primer periodo presidencial.

Luego Meta favorecía la exposición de esta publicidad dentro de sus servicios al público que pudiera estar indeciso por quién votar o interesado en el contenido y generar una influencia sobre los procesos electorales, donde el ciudadano cree que está tomando una decisión legítima, pero realmente su razonamiento ha sido contaminado por la dieta de información que recibe a través de las plataformas de redes sociales.

En los círculos más legítimos, figuras prominentes de Silicon Valley como Peter Thiel (Socio de Elon Musk e inversionista de Mark Zuckerberg) comenzó a involucrarse en la política del partido republicano y haciendo donaciones de hasta quince millones de dólares para financiar las carreras de personas como JD Vance (actual vicepresidente de los Estados Unidos de América y previo senador del Estado de Iowa).

De igual manera, Elon Musk (asociado de Peter Thiel en el proyecto de PayPal) apoyó fuertemente a Trump durante su tercera campaña electoral en el año 2024, invirtiendo hasta 290 millones de dólares para que Trump volviera a estar en la presidencia.

Musk sostenía esperanzas de que, al sostener buenas relaciones con el Gobierno republicano de Trump, tendría más libertades legislativas con sus proyectos, como la producción y distribución masiva de vehículos eléctricos, la investigación y desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y la oportunidad de comenzar a concretar la idea de comenzar a poblar Marte y transformar a la humanidad en una civilización interplanetaria.

De su relación con Trump, Musk solo recibió ataques a su reputación, amenazas de asesinato constantes y un rechazo del Gobierno tras acusar a Trump de estar en los archivos de Epstein a través de la red social X (conocida como Twitter).

Tras la separación de Elon Musk con el Gobierno, Trump y su administración buscaron una nueva asociación tecnológica en Silicon Valley con Alex Karp (Cofundador de la compañía “Palantir” donde Peter Thiel es socio y fue quien apuntó a Karp como CEO del proyecto).

Alex Karp es un empresario con un doctorado en filosofía neoclásica social, en papel Karp parece ser la figura perfecta de los movimientos liberales progresistas de Estados Unidos, aun así Palantir fue construida específicamente para el Estado conservador de derecha.

La compañía está enfocada en el desarrollo de inteligencia artificial orientada en el análisis y minería de big data orientada a los servicios de vigilancia, ciberseguridad y protección del Estado, sus servicios han sido utilizados por las fuerzas de defensa israelíes en el conflicto contra Hamas.

Desde su fundación la empresa ha recibido contratos de seguridad y financiamiento de parte de agencias como la CIA, la NYPD y el FBI, su asistencia en el Gobierno de Estados Unidos fue clave para la captura de figuras como Osama bin Laden donde sus servicios de análisis de datos permitían la geolocalización exacta de los objetivos de las agencias de justicia.

Actualmente la empresa ha estado bajo el ojo de la crítica ya que, en asociación con Oracle, la empresa que recolecta y administra la base de datos de la red social Tik Tok, ejecutó un contrato donde Palantir analizaría los datos de la red social para poder localizar criminales y comunidades que fueran objetivos primarios para la organización del departamento de justicia, ICE.

Desde la concepción del nombre de la empresa, que hace referencia al Señor de los Anillos, las esferas de Palantir son objetos que espiaban a los rivales de Sauron con el propósito de suprimir y mitigar cualquier tipo de revolución en contra de su dominio total sobre la tierra media. La propia empresa actualmente ha hecho declaraciones alarmantes donde se dijo que la prioridad del proyecto siempre sería la protección de los ideales del “oeste”, superioridad social dentro de los Estados Unidos y como la guerra era un negocio necesario para el futuro de la sociedad americana.

La verdadera misión de Palantir como compañía es ser capaces de desarrollar un modelo de inteligencia artificial que sea capaz de analizar grandes cantidades de datos y comenzar a tomar acciones de defensa basadas en la precognición, donde se detienen crímenes antes de que sean cometidos y se ganen las guerras antes de que sucedan; luego se adaptará esta red de análisis al sector político para comenzar a automatizar la toma de decisiones en los sectores burocráticos (esto en el nombre de la eficiencia) donde poco a poco el poder del Estado será trasladado del funcionario público escogido por los ciudadanos al servicio privado que nadie escogió y este sea el único capaz de brindar las decisiones que sean consideradas necesarias, nombrando a la libertad y democracia obsoletas, como alguna vez lo hicimos con las monarquías y el feudalismo.

Me preocupa como ciudadano de este mundo, pues parece que nuestro futuro será uno donde la democracia será sustituida totalmente por una tecnocracia feudal, donde Silicon Valley reina al mundo a través de los datos que nosotros mismos como usuarios les brindamos felizmente a cambio de dopamina barata y dependencia de tecnologías que no necesitábamos (todo en nombre de la eficiencia).

Peter Thiel actualmente ha viajado a Argentina, expresando un alto interés en el Gobierno de Javier Milei y en las posibilidades de expandir sus negocios en el territorio latinoamericano y son los sucesos como las brechas de ciberseguridad que han sucedido en Guatemala, las oportunidades perfectas para que Palantir busque una excusa a su entrada a los gobiernos y servicios privados de la región, prometiendo la ciberseguridad que el Gobierno no ha sido capaz de proveer.

La reacción social hacia estos fenómenos ha sido preocupante, pues se sigue fomentando la dependencia a tecnologías como la inteligencia artificial y las redes sociales. Poco a poco se podrá percibir como se ha perdido la capacidad de tomar decisiones, debido a que decidimos confiarles nuestra seguridad y nuestros datos a individuos cuyo fin es lucrarse a través de la guerra. El mundo al que se dirige la sociedad es uno donde seremos arrastrados a una civilización que recompensa la obediencia, el silencio y la vigilancia sobre los valores democráticos y la libertad. Viviremos en un mundo por el que ni siquiera votamos, simplemente permitimos que sucediera.

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