Braulio Linares, figura clave en la portería de Municipal para conquistar el título del Clausura 2026
El guardameta asumió la titularidad bajo los tres palos tras la decisión de Mario Acevedo de dejar a Kenderson Navarro en el banquillo y respondió con una liguilla extraordinaria en la que solo recibió dos goles.
Braulio Linares no estaba previsto como el portero titular de Municipal para en el Clausura 2026, pero cuando recibió la oportunidad respondió de manera impecable. Mario Acevedo decidió apostar por él en lugar de Kenderson Navarro y el guardameta se convirtió en una de las piezas clave del título 33. Durante toda la fase final únicamente recibió dos goles y transmitió seguridad en cada partido decisivo.
La actuación más importante de Linares llegó en el partido de vuelta de la gran final frente a Xelajú MC en el Mario Camposeco. Al minuto 31 protagonizó la jugada que cambió el rumbo de la serie al salvar sobre la línea un remate de César Calderón que parecía gol seguro. Esa intervención permitió que Municipal siguiera con vida en el partido y llegara al descanso con posibilidades de reaccionar.
En la segunda mitad, el arquero volvió a ser determinante para sostener la ventaja de los Escarlatas. Linares rechazó disparos de Harim Quezada, Ochaeta y varios intentos más de Xelajú, que buscaba acercarse en el marcador global. Cada intervención fortaleció a Municipal en el momento de mayor presión y terminó convirtiéndolo en una verdadera muralla bajo los tres palos.
El rendimiento del guardameta durante toda la liguilla fue sólido y consistente. Solo dos goles recibidos en la fase más exigente del torneo ante Guastatoya, Mixco y Xelajú, reflejan el nivel que mostró en cada encuentro y la confianza que le dio al equipo desde el fondo. Su seguridad permitió que Municipal construyera una campaña campeona basada en el orden y la fortaleza defensiva.
Con el título ya asegurado, Braulio Linares quedó como uno de los protagonistas silenciosos de la histórica campaña roja. Su nombre estará ligado para siempre a la corona que convirtió a Municipal en el club más ganador del fútbol guatemalteco. Además, el título llegó en Quetzaltenango, en una de las canchas más difíciles del país y ante un rival que exigió al máximo al arquero escarlata.
