Remesas familiares extraordinarias elevan depósitos y consolidan liquidez en la banca nacional
Los depósitos bancarios en Guatemala recibieron unos Q20 mil millones provenientes de remesas, que los migrantes enviaron como ahorro extraordinario como medida de prevención ante la política migratoria en el 2025, según una fuente oficial.
Del ingreso extraordinario en divisas por remesas familiares que Guatemala recibió, unos Q20 mil millones se destinaron al ahorro en depósitos bancarios, lo que representó unos US$2 mil 500 millones, según las estimaciones dadas a conocer por la banca central en su reciente informe de evaluación de la economía del 2025.
Los datos indican que los migrantes guatemaltecos lograron enviar unos Q39 mil millones, que equivalen a alrededor de US$5 mil millones, de los cuales unos Q20 mil millones fueron captados como depósitos de ahorro y el resto se destinó al consumo de bienes y servicios en la economía.
Este comportamiento no se estaría repitiendo este año, según explicaron las autoridades del Banco de Guatemala (Banguat) luego de analizar la variable.
En el 2025, los registros indican que Guatemala recibió US$25 mil 530 millones en remesas familiares, lo que significó un incremento del 18.7%, equivalente a unos US$4 mil 2 millones más.
Remesas extraordinarias fortalecen depósitos
Álvaro González Ricci, presidente del Banguat, y Jonhy Gramajo Marroquín, gerente económico, expusieron que el consumo privado en la economía, detectado el año pasado, fue impulsado por las remesas familiares, uno de los flujos que aportó al crecimiento de la actividad productiva.
Las proyecciones oficiales indican que alrededor del 60% en promedio se destina al consumo, sobre una “remesa normal”.
El año pasado hubo una “remesa extraordinaria”, cuyo propósito fundamental no fue el gasto, sino un motivo “precautorio”, explicaron.
Las autoridades comentaron que ese dinero no se destinó al consumo en los hogares, por lo que quedó como ahorro en el sistema financiero.
Las proyecciones de la banca central apuntan que alrededor del 60% de las remesas se mantuvo en la estructura “normal”, con un crecimiento del 9%, pero al crecer casi al 19%, esa diferencia de 10%, equivalente a unos US$2 mil 500 millones (Q20 mil millones), no se destinó al consumo, sino al ahorro.
Eso significa, en términos sencillos, que los depósitos bancarios crecieron impulsados por los migrantes guatemaltecos.
Ahorro de remesas fortalece liquidez bancaria
Sobre lo expuesto por las autoridades monetarias, Mario Arturo García, experto en temas de remesas y migración, indica que, al alcanzar un flujo de remesas por US$25 mil 500 millones el año pasado y al cotejarlo con los resultados de la Encuesta sobre Migraciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que señala que el 7% de las remesas se destina al ahorro, se obtiene una estimación relevante.
Esto significa, según el especialista, que entre Q13 mil 500 millones anuales terminan en cuentas de depósito del sistema financiero, como “un esfuerzo directo de los guatemaltecos que trabajan en el exterior”.
Añadió que, al analizar el impacto dentro del sistema financiero, las cifras recientes de la Superintendencia de Bancos (SIB) muestran que el volumen total de depósitos del sistema financiero nacional alcanza aproximadamente Q460 mil millones. Entonces, al considerar que en los últimos años estos depósitos han crecido en promedio alrededor del 11% anual, esto representa un incremento cercano a Q49 mil 500 millones por año.
“Bajo este contexto, puede estimarse que aproximadamente el 27% del crecimiento anual de los depósitos del sistema financiero proviene, directa o indirectamente, de las remesas familiares. Esto evidencia el papel central que tienen la migración y el envío de remesas en la expansión del ahorro y la liquidez del sistema financiero guatemalteco”, apuntó García.
Ahorro de remesas depende de control de cuentas
A la consulta sobre si estos ingresos extraordinarios de las remesas están en circulación en la economía o se mantienen como ahorro ante cualquier contingencia, García aseguró que es probable que una parte significativa de estos Q13 mil 500 millones permanezca en el sistema bancario cuando el migrante mantiene control directo de la cuenta, es decir, cuando está a su nombre y puede administrarla mediante banca electrónica.
El año pasado hubo una “remesa extraordinaria”, cuyo propósito fundamental no fue el gasto, sino un motivo “precautorio”.
En cambio, afirmó que cuando los recursos quedan bajo control de familiares en el país existe mayor probabilidad de que se utilicen para cubrir necesidades básicas o gastos de consumo, lo que reduce su permanencia como ahorro.
Por ello, recomendó que facilitar que los migrantes puedan abrir y administrar cuentas bancarias bajo su propio control es clave para preservar una mayor proporción del ahorro proveniente de las remesas dentro del sistema financiero.
Costos y tributo empujan remesas a la banca
Dado que este año cobró vigencia la implementación de un impuesto para el envío de remesas en EE. UU., se esperaría un incremento en los volúmenes de las cuentas bancarias.
García es de la idea de que factores como el impuesto a las remesas, así como los costos de envío, están incentivando el uso de canales de depósito directo a cuentas, en lugar de los pagos en efectivo por ventanilla.
Añadió que en la actualidad se estima que alrededor del 20% de las remesas se canaliza hacia cuentas bancarias. Sin embargo, anticipó que es probable que esta proporción aumente hasta cerca del 25% en el corto plazo. Entonces, al considerar el volumen total de remesas proyectado por la banca central, esto podría significar cerca de Q50 mil millones depositados directamente en millones de cuentas del sistema financiero nacional.
Reiteró que, ante este escenario, el papel de las instituciones que promueven la educación financiera será clave para lograr que una mayor proporción de estos recursos permanezca como ahorro dentro del sistema bancario. En todo caso, la tendencia apunta a que el canal de depósito directo continuará ganando participación de manera sostenida en los próximos años.