Encuesta posiciona a Arévalo como el peor evaluado de los últimos tres gobiernos
La popularidad del presidente de la República, Bernardo Arévalo, atraviesa uno de sus momentos más bajos desde que llegó al poder. El 74% de los ciudadanos desaprueba su gestión y apenas el 15% la evalúa de forma positiva, según la encuesta de percepción de octubre de 2026, publicada este martes, elaborada por Fundación Libertad y […]
La popularidad del presidente de la República, Bernardo Arévalo, atraviesa uno de sus momentos más bajos desde que llegó al poder. El 74% de los ciudadanos desaprueba su gestión y apenas el 15% la evalúa de forma positiva, según la encuesta de percepción de octubre de 2026, publicada este martes, elaborada por Fundación Libertad y Desarrollo, en alianza con la encuestadora CID Gallup.
Los resultados sitúan al mandatario por debajo de Alejandro Giammattei y Jimmy Morales en una comparación de la medición presidencial durante periodos similares de sus respectivas administraciones.
El sondeo, cuyos datos se recogieron entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre, refleja una brecha cada vez mayor entre la valoración favorable y la desfavorable del Gobierno. El 38% de los entrevistados califica la gestión de Arévalo como mala y otro 36% como muy mala. En el extremo opuesto, un 13% considera que su trabajo es bueno y apenas un 2% lo califica como muy bueno. El 11% restante responde que la gestión no es ni buena ni mala o no expresa una opinión.
La evolución de estas cifras permite observar el deterioro de la imagen presidencial desde el inicio de su mandato. En mayo de 2024, el 54% de los encuestados tenía una opinión favorable de la labor de Arévalo, frente a un 30% que la valoraba negativamente. En septiembre de ese año, la evaluación desfavorable ya superaba a la positiva: un 50 % desaprobaba la gestión y un 41% la aprobaba.

La distancia se amplió durante 2025. En mayo de ese año, el 71% expresaba una opinión negativa, mientras que solo el 24% mantenía una valoración favorable. En septiembre, la desaprobación alcanzaba el 64% y la aprobación se situaba en el 31%. Aunque durante los primeros meses de 2026 hubo una variación moderada, el último registro muestra un nuevo retroceso: la opinión negativa subió del 60% en mayo al 74% en septiembre, mientras que la positiva cayó del 34% al 15%.
El índice que resulta de restar las opiniones negativas de las positivas confirma esa tendencia. Arévalo registra un balance de −59 puntos en septiembre de 2026, frente a −22 en mayo del mismo año y −31 en septiembre de 2025. El indicador había sido positivo en mayo de 2024, cuando alcanzó los 15 puntos.
POR DEBAJO DE GIAMMATTEI Y MORALES
La comparación histórica incluida en el estudio refuerza la dimensión del desgaste. En periodos similares de sus administraciones, Alejandro Giammattei —sancionado por EE. UU. por actos de corrupción— obtuvo un 24% de opiniones positivas y un 64% de negativas, mientras que Jimmy Morales registró un 15% de valoraciones favorables y un 49% desfavorables. Arévalo presenta ahora la combinación más adversa entre los tres: menos opiniones positivas que Giammattei, el mismo porcentaje que Morales y una proporción de rechazo superior a la de ambos.
El balance también resulta desfavorable frente a otros presidentes incluidos en la serie histórica. En septiembre de 2022, Giammattei tenía un índice de −40 puntos; en septiembre de 2018, Morales registraba −34. El resultado de Arévalo, de −59 puntos, representa el saldo más negativo de los tres mandatarios comparados.
La encuesta también incorpora referencias a otros gobiernos, aunque en fechas distintas. Otto Pérez Molina —condenado por el mayor caso de corrupción demostrado ante los tribunales— registraba un balance de un punto positivo en septiembre de 2014, mientras que el fallecido expresidente Álvaro Colom —ligado a proceso en el caso de corrupción Transurbano— tenía un índice neutro en octubre de 2010.

MENOS CONFIANZA EN SU CAPACIDAD PARA RESOLVER PROBLEMAS
La desaprobación no se limita a la valoración general del presidente. También alcanza, según la encuesta, la percepción sobre su capacidad para responder a las preocupaciones de las familias guatemaltecas.
Ante la pregunta sobre qué tan probable es que el Gobierno resuelva los problemas que afectan a sus hogares, el 81% respondió que es poco o nada probable. Solo el 15% considera que es algo o muy probable, mientras que el 3% no sabe o no responde.
El contraste con el inicio de la serie es significativo. En enero de 2024, el 66% consideraba que el Gobierno podía resolver sus preocupaciones, frente a un 24% que expresaba poca o ninguna confianza. Para septiembre de 2026, la relación se había invertido: la proporción de quienes desconfían de esa capacidad es más de cinco veces superior a la de quienes mantienen expectativas favorables.

La percepción de que el presidente actúa en beneficio de la población también ha empeorado. El 76% afirma que Arévalo casi nunca o nunca hace lo que es mejor para el pueblo. Solo el 21% considera que lo hace casi siempre o siempre y un 4% no expresa una respuesta, con una diferencia de un punto atribuible al redondeo de los porcentajes.
En mayo de 2024, el 48% creía que el mandatario actuaba casi siempre o siempre en beneficio de la población, mientras que el 36% opinaba lo contrario. En septiembre de ese año, la percepción negativa había subido al 52%. Desde entonces, la tendencia se ha acentuado hasta alcanzar el 76% en la medición más reciente.
Los resultados sugieren que el desgaste del presidente no solo se manifiesta en la evaluación de sus decisiones, sino también en la confianza de los ciudadanos en sus intenciones y en la posibilidad de que su administración contribuya a mejorar sus condiciones de vida.
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EL EMPLEO Y EL COSTO DE LA VIDA, ENTRE LAS ÁREAS PEOR EVALUADAS
La encuesta también mide la opinión sobre el desempeño presidencial en ámbitos específicos. En todos los sectores consultados, la proporción de ciudadanos que califica positivamente el trabajo del Gobierno es minoritaria en septiembre de 2026.
La educación obtiene un 39% de valoraciones positivas, el porcentaje más alto entre las áreas evaluadas, aunque registra una caída de diez puntos respecto a mayo de 2024, cuando alcanzaba el 53%. El empleo presenta un deterioro más pronunciado: pasa del 34% de opiniones favorables en mayo de 2024 al 23% en septiembre de 2026.
En salud, la evaluación positiva desciende del 44% al 22% durante el mismo periodo. La seguridad cae del 38% al 19%, mientras que el costo de vida registra uno de los retrocesos más acusados: pasa del 32% al 17%. La relación con Estados Unidos también pierde respaldo, del 45% al 29%.
La corrupción, incorporada a la medición en mayo de 2026, registra una reducción de las valoraciones favorables del 29% al 16% en septiembre. El conjunto de los datos dibuja una evaluación desfavorable que atraviesa tanto la imagen general del mandatario como la percepción de su desempeño en asuntos que afectan directamente a los hogares.
PRESIDENCIA SIN RESPONDER
La Hora consultó a la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia para conocer su postura sobre los resultados de la encuesta de Fundación Libertad y Desarrollo, en alianza con CID Gallup, que sitúa a Arévalo como el peor evaluado de los últimos tres gobiernos comparados en periodos similares de administración.
La consulta incluyó la desaprobación del 74% de los encuestados, de los cuales el 38% califica la gestión presidencial como mala y el 36% como muy mala. Solo el 15% expresa una opinión favorable sobre su desempeño. También se solicitó una respuesta sobre la caída en la evaluación de áreas específicas del Gobierno.
Al cierre de esta publicación, la Presidencia no había respondido a la solicitud de comentarios. La Hora incorporará su postura en este espacio si recibe una respuesta.
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UNA MEDIACIÓN NACIONAL
La encuesta de Fundación Libertad y Desarrollo y CID Gallup se realizó mediante entrevistas cara a cara a 1 mil 213 personas de 18 años o más, residentes en hogares particulares y ciudadanos de Guatemala, según los criterios de población del Censo Nacional de 2018.
El estudio tiene un margen de error de ±2,80 puntos porcentuales para los resultados totales y un nivel de confianza del 95%. El cuestionario, según la metodología expuesta, combinó preguntas cerradas, con respuestas preestablecidas, y preguntas abiertas, en las que los participantes podían expresar su opinión.
Los resultados corresponden a la percepción recogida entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre de 2026. Por sí solos, no identifican las causas del deterioro ni permiten atribuirlo a una decisión gubernamental específica. Muestran, sin embargo, que la evaluación ciudadana del presidente ha empeorado y que la confianza en su capacidad para resolver las preocupaciones familiares se encuentra en niveles bajos.