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Guatemala y Belice impulsan producción de combustibles sostenibles de aviación para reducir emisiones de CO2

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Guatemala y Belice impulsan producción de combustibles sostenibles de aviación para reducir emisiones de CO2
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La producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) representa una oportunidad para Guatemala y Belice, de acuerdo con un estudio técnico de la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna), que plantea medidas para desarrollar esta industria, atraer inversiones y reducir las emisiones de dióxido de carbono del sector […]

La producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) representa una oportunidad para Guatemala y Belice, de acuerdo con un estudio técnico de la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna), que plantea medidas para desarrollar esta industria, atraer inversiones y reducir las emisiones de dióxido de carbono del sector aeronáutico.

El análisis forma parte de un marco conceptual para diseñar políticas públicas que impulsen la producción y el uso de combustibles sostenibles de aviación y combustibles de aviación bajos en carbono (LCAF) en Centroamérica.

La iniciativa se desarrolla dentro de un proyecto regional de gestión del riesgo climático y reducción de emisiones, con apoyo de la República de China (Taiwán).

La propuesta busca aprovechar las materias primas disponibles en la región y establecer condiciones regulatorias, técnicas y económicas que permitan desarrollar una cadena de producción. Sin embargo, el avance de esta industria dependerá de la coordinación entre los gobiernos, el sector energético, la agricultura y las empresas de aviación, así como de la disponibilidad de financiamiento e infraestructura.

COMBUSTIBLES SOSTENIBLES COMO ALTERNATIVA PARA LA AVIACIÓN

Entre las alternativas identificadas para producir SAF figuran el aprovechamiento de alcoholes, residuos y otras materias primas disponibles en la región. Estas opciones permitirían incorporar recursos que actualmente pueden considerarse desechos a una cadena de valor vinculada con la producción de combustibles.

El estudio también destaca la gasificación de residuos procedentes de vertederos, actividades industriales y el sector forestal. Este proceso permitiría transformar determinados desechos en insumos para producir combustibles, siempre que se disponga de la tecnología y las condiciones necesarias para hacerlo de manera sostenible.

De acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), el SAF puede producirse a partir de materias primas como aceite de cocina usado, residuos de biomasa y otras fuentes renovables.

Su capacidad para reducir las emisiones depende de los insumos utilizados y del proceso de producción. La organización estima que estos combustibles podrían aportar hasta el 65% de la reducción de emisiones que necesita el sector para alcanzar cero emisiones netas de CO₂ en 2050.

El desafío consiste en desarrollar suficiente capacidad de producción y diversificar las tecnologías disponibles. Durante la presentación técnica del estudio se señaló que ninguna tecnología por sí sola bastaría para cubrir las necesidades futuras de la aviación, por lo que sería necesario combinar distintas materias primas y métodos de producción.

El Doctor Alejandro Ríos Galván, Director del consorcio de investigación en Bioenergía sostenible hizo referencia a la importancia de las políticas públicas en materia de combustible sostenible. Foto La Hora: Jennifer Véliz.
El Doctor Alejandro Ríos Galván,
Director del consorcio de investigación
en Bioenergía sostenible hizo referencia a la importancia de las políticas públicas en materia de combustible sostenible. Foto La Hora: Jennifer Véliz.

INVERSIÓN, REGULACIÓN Y COOPERACIÓN REGIONAL

Para avanzar hacia la producción de SAF, Cocesna plantea fortalecer la colaboración entre los sectores público y privado, promover inversiones y desarrollar plantas de producción. También propone revisar y adaptar los códigos regulatorios y fiscales aplicables a los productos petrolíferos, con el propósito de crear condiciones favorables para la producción y comercialización de estos combustibles.

El marco conceptual recomienda establecer grupos de trabajo y coordinadores nacionales que identifiquen mecanismos gubernamentales para facilitar el desarrollo de políticas públicas. A escala regional, también se propone una mesa técnica especializada que coordine los esfuerzos de los países y permita identificar las condiciones particulares de cada mercado.

La coordinación es relevante porque la producción de SAF involucra varias industrias. Además de la disponibilidad de materias primas agrícolas o residuos, se requieren procesos de refinación, infraestructura industrial, energía, hidrógeno en determinadas rutas tecnológicas y sistemas de certificación que permitan verificar la sostenibilidad del combustible.

Durante la exposición técnica se destacó que las políticas públicas deben permitir el desarrollo de diferentes tecnologías, en lugar de limitarse a una sola alternativa. Asimismo, se advirtió sobre la importancia de garantizar la trazabilidad de las materias primas y evitar que la producción provoque daños ambientales, cambios perjudiciales en el uso del suelo o afectaciones a las comunidades.

En el ámbito económico, los proyectos podrían generar oportunidades para sectores como la agricultura, el transporte y la industria, además de abrir posibilidades de inversión y empleo. No obstante, estos beneficios dependerán de que los proyectos alcancen condiciones viables para operar y logren integrarse a una cadena de suministro capaz de abastecer la demanda.

MERCADOS INTERNACIONALES Y DEMANDA DE SAF

El análisis advierte que la demanda regional podría ser inferior a la capacidad de producción proyectada. Por ello, plantea destinar una parte importante del combustible a mercados internacionales y explorar acuerdos con compañías extranjeras, principalmente europeas y norteamericanas, para desarrollar en aeropuertos centroamericanos mecanismos de compensación mediante SAF.

Esta posibilidad estaría vinculada con los compromisos internacionales de descarbonización de la aviación y con la creación de mercados que incentiven el uso de combustibles alternativos.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) impulsa una visión mundial para reducir en un 5% las emisiones de CO₂ de la aviación internacional para 2030 mediante el uso de SAF, combustibles de aviación bajos en carbono y otras energías más limpias.

En Europa ya existe un marco regulatorio que exige incorporar combustibles sostenibles a la mezcla de combustible de aviación.

Según la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA), el porcentaje mínimo comenzó en 2% en 2025 y aumentará progresivamente hasta alcanzar el 70% en 2050. Este tipo de disposiciones contribuye a generar demanda, aunque también plantea la necesidad de ampliar la oferta y desarrollar cadenas de suministro confiables.

Para Centroamérica, el estudio identifica la posibilidad de aprovechar estos mercados mediante acuerdos comerciales y cooperación internacional. Sin embargo, la participación dependerá de que los combustibles producidos cumplan los estándares técnicos y los criterios de sostenibilidad exigidos internacionalmente.

La propuesta también contempla facilitar el intercambio de materias primas entre países de la región, principalmente etanol, para abastecer las plantas de producción y distribuir los beneficios económicos. La integración permitiría aprovechar las capacidades productivas de cada país y evitar que los proyectos dependan exclusivamente de los recursos disponibles en un solo territorio.

UNA HOJA DE RUTA PARA DESARROLLAR LA INDUSTRIA

El desarrollo de esta industria requeriría avanzar por etapas. Durante la presentación se planteó comenzar con la preparación de las condiciones institucionales y regulatorias, continuar con la habilitación del mercado y, posteriormente, desarrollar infraestructura y operaciones de producción.

Entre las prioridades figuran elaborar un diagnóstico regional integrado, identificar las materias primas disponibles, evaluar las tecnologías más adecuadas y establecer las normas técnicas y los mecanismos de certificación necesarios. También se considera importante fortalecer la investigación y el desarrollo tecnológico para mejorar el aprovechamiento de la biomasa y reducir los costos de producción.

El financiamiento constituye otro de los desafíos. Para atraer recursos de la banca de desarrollo y de inversionistas privados, los proyectos necesitan certeza jurídica y reglas claras que permitan evaluar su viabilidad a largo plazo.

Cocesna presenta estas acciones como parte de una estrategia regional para avanzar hacia una aviación más sostenible y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico. El potencial de Guatemala y Belice dependerá de la capacidad de convertir las materias primas disponibles en proyectos viables, con inversiones, infraestructura y políticas públicas que permitan competir en un mercado internacional en desarrollo.

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